Wednesday, August 15, 2018

DAVID TRUMP VS GOLIAT STATE


David vs. Goliat
Ricardo Valenzuela
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Hace algunos años empecé a leer a un controversial escritor francés, Thierry Meyssan, con quien, a pesar de estar en desacuerdo permanente, continuaba devorando sus publicaciones por su especial estilo que es realmente seductor y, en especial, apoyado con información producto de sus propias investigaciones. Finalmente, Meyssan y yo estamos de acuerdo en algo. El acaba de publicar una nota en la que, con una profundidad que solo da la verdad en la información, y no las especulaciones de la tropa, los infundados reportes flotando de mentiras de una media vendida a los poderosos enemigos del presidente.

Inicia afirmando que la apreciación general que se tiene de Trump de ser un hombre impredecible, agresivo, superficial etc; es todo lo contrario, él es un hombre que actúa de forma clara, firme, profunda, lógica y bien meditada. Lo que nadie entiende es que Trump se ha embarcado en una cruzada que pareciera ser imposible, pero, si llegara a emerger triunfante de este encuentro, cambiaría la fisonomía del mundo para tener un futuro menos aterrador del que visualizamos en estos momentos. Trump, durante mucho tiempo, ha estado preparando una revolucionaria reorganización de las relaciones internacionales. Este cambio se va a operar a través de un completo y repentino levantamiento dirigido en contra los intereses de las transnacionales controladas por la elite que hasta hoy, ha regido los destinos del mundo.


Donald Trump fue elegido por su promesa de regresar el capitalismo a su estado original, el capitalismo del sueño americano, capitalismo de competencia en un verdadero mercado libre, cortando las malas hiervas que lo tienen enfermo. Se pudiera pensar que esta regresión es imposible, pero sea o no, Trump se ha comprometido a recorrer ese camino y no dará marcha atrás. El corazon de este deformado capitalismo se devela en la doctrina del Pentágono expresada por el Almirante Arthur Cebrowski que afirma: el mundo se ha dividido en dos bandos. En un lado los estados desarrollados, estables y en el otro, los estados que todavía no están integrados al sistema imperialista global y, por ello, están condenados a la inestabilidad. Las fuerzas armadas de EU tienen la tarea de destruir el estado y las estructuras sociales de las regiones no integradas. Desde el año 2001, pacientemente han estado destruyendo el Medio Oriente y ahora se preparan para hacer lo mismo en la región del Caribe.

El objetivo de Donald Trump consiste en la reinversión del capital internacional a la economía de EU, para luego sacar al Pentágono y a la CIA de sus funciones imperialistas de hoy día y dedicarlos únicamente a la defensa nacional. Para lograr esto, tiene que retirar a los EU de los tratados de “libre comercio” internacionales y disolver las estructuras intergubernamentales que consolidan el viejo orden. A través de creativas estrategias financieras—fusiones y adquisiciones—unas cuantas compañías multinacionales le dieron vida a una clase predominante global que cada año se reúnen en Davos, Suiza. Estas gentes no sirven los intereses de la población de EU y, de hecho, no necesariamente son ciudadanos de EU, pero usan todos los medios del estado federal de EU para maximizar sus ganancias

Deshacer los tratados comerciales internacionales
Donald Trump mucho antes de convertirse en presidente, se dedicó a estudiar y analizar todos los acuerdos internacionales en los que participaba EU, ya fueran comerciales, militares o de cualquier otra especie. Eso le presentaba un panorama realmente preocupante al darse cuenta de que dichos instrumentos no eran y no actuaban para lo que habían sido instituidos. En su gran mayoría eran caprichos de los políticos en turno, y otros simplemente instrumentos de control de las elites globalistas. Desde los primeros días de su mandato, el presidente Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico, que aún no estaba firmado. Ese tratado comercial estaba concebido como un plan estratégico para aislar a China.

Al no poder anular la firma de Estados Unidos en tratados ya en vigor, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Trump ha comenzado a desmantelarlos mediante la imposición de gravámenes aduanales que, sin violar su contenido, contradicen los objetivos de esos documentos, y de esa forma tener el bastón de mando en una reorganización en la cual realmente se convierta en acuerdo para un verdadero comercio libre, sin tarifas, sin subsidios, sin regulaciones torpes.

Recomponer o disolver las estructuras intergubernamentales

Las Naciones Unidas han dejado de ser un foro por la paz que siempre habían vociferado por el mundo, para convertirse en un instrumento del imperialismo estadounidense mientras que algunos países miembros de la ONU siguen oponiendo resistencia en el seno de la organización. Así fue en el momento de la política soviética de la «silla vacía», durante la guerra de Corea, y así ha venido sucediendo nuevamente desde julio de 2012.

El presidente Trump ha atacado directamente las dos principales herramientas imperialistas en el seno de la ONU: las operaciones de mantenimiento de la paz (que tomaron el lugar de las misiones de observación inicialmente previstas en la Carta de la ONU) y el Consejo de Derechos Humanos (órgano que no tiene actualmente otra función que justificar las guerras «humanitarias» de la OTAN). Lo ha hecho negando fondos al presupuesto de las operaciones de mantenimiento de la paz y sacando a Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos

Pero acaba de perder la elección del nuevo director de la Organización Internacional para las Migraciones, lo cual deja, por el momento, el campo libre al tráfico mundial de personas, negocio de las mafias mundiales. El objetivo de Trump no es destruir la ONU sino redirigirla para ubicarla en lo que fue su función inicial. Trump acaba de torpedear el G7. Inicialmente previsto como un intercambio de puntos de vista entre los participantes, el G7 se había convertido –desde 1994– en otra herramienta al servicio de la dominación imperial. En 2014, el G7 se convirtió en un instrumento anti-ruso, conforme a la naturaleza de la nueva estrategia de los países anglosajones, tendiente a evitar una guerra mundial extendiendo el imperio hasta las fronteras de Rusia y aislando a esta última. En el G7 de Charlevoix, el presidente Trump se esforzó por mostrar a sus confundidos aliados que ya no los quiere como vasallos, él no va a participar más en este juego, y que tendrán que arreglárselas solos.

Y finalmente, después de haber tratado de utilizar a Francia para dinamitar la Unión Europea, Trump se volvió hacia Italia enviando allí a Steve Bannon para crear un gobierno antisistema, con ayuda de varios bancos estadounidenses. Roma se ha aliado con otras 5 capitales en contra de la UE.

Reinvertir en la economía productiva
A través de diversas medidas fiscales y aduanales, raramente votadas por el Congreso y más frecuentemente implantadas por decreto, el presidente Trump está estimulando las grandes empresas de su país a repatriar sus fábricas. Hace lo mismo con los estadounidenses que mantienen sus capitales fuera del país por los incoherentes castigos del IRS. Esto se ha traducido de inmediato en una reactivación económica, prácticamente el único logro que la prensa reconoce a la gestión de Trump.
Sin embargo, está muy lejos de verse aún un retroceso del mundo de la finanza, que probablemente seguirá prosperando fuera de Estados Unidos y, por ende, absorbiendo las riquezas del resto del mundo.


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