Wednesday, July 25, 2018

MIS LECCIONES DE ECONOMIA


REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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Uno de los pensadores que más ha influenciado la formación de mis ideas de libertad ha sido Henry Hazlitt, a quien el gran Mises describiera como el economista mas grande de su era, y daba una simple razón.; el que no fuera economista de formación universitaria. Él había asistido a la universidad, pero luego la abandonaba, no portaba un PhD en economía, pero llegó a convertirse en el gran filósofo de la economía y un gran pensador que, con sus potentes escritos llenos de sabiduría moldeara tantas mentes. Había abandonado la universidad debido a la pobreza que azotaba a él y a su madre cuando su padre falleciera, lo que ha temprana edad lo obligara a convertirse en sostén de su madre enferma. Hazlitt fue una de las mentes más influyentes durante el siglo 20 y, sobre todo, entre muchas de sus aportaciones, fue el responsable de introducir a los EU a dos luminarias en el campo de la economía, Ludwig Von Mises y Friedrich Hayek.

Hombre inteligente, e industrioso, había iniciado a laborar a los 15 años, pero sentía le hacía falta más formación profesional. Fue cuando decidía adquirir la educación que no había tenido al abandonar la universidad, y así empezaba su propio programa de lectura. Leia a Shakespeare y la controversia de Marlow. Aprendía acerca de la evolución y el papel del estado leyendo a Herbert Spencer. Empezó a leer de economía y el mercado de valores. Al transcurrir el tiempo, su voracidad por la lectura le proporcionaba una extensa educación a nivel de cualquier universitario graduado en artes liberales. La lectura del libro “El trabajo de Wall Street”, le dejaba claro la importancia de la economía y el razonamiento filosófico. Fue cuando se dio a devorar cuanto libro de economía podría encontrar, pero, al leer algunos textos universitarios, su sentido común lo ponía en guardia contra las ideas socialistas ya infiltrando la academia universitaria.

Rondando en una de tantas bibliotecas se encontró con el libro, “El Sentido Común de la Economía Política”, del autor Philip Wicksteed, el que le causaría una profunda impresión. Wicksteed había estudiado la Escuela Austriaca de Economía, la primera escuela económica que reconocía el valor es subjetivo y que los precios de mercado brotan de los valores subjetivos de los individuos. Esta percepción ayudó al moldeado y al desarrollo intelectual de Hazlitt, y lo llevaría a un claro entendimiento de las operaciones del mercado y la teoría de la utilidad marginal en economía. Armado con ese novedoso conocimiento, dividía su tiempo entre la lectura y la escritura. Impulsado por ese nuevo propósito, a los 22 años publicaba su primer libro titulado; “Pensando como una Ciencia”  

Esas raras habilidades de Hazlitt lo llevaron a ser contratado por el New York Times. En esos días este importante diario estaba ya a cargo de Arthur Sulzberger, yerno de su editor conservador, Adolph S. Ochs, que había mantenido el diario plural con un indeleble tinte de conservador. La dirección del diario nuca interferían con los editoriales que publicaba Hazlitt, aunque la hija de Och, Señora Sulzberger, ocasionalmente le sugería incluir algunas ideas izquierdistas. El New York Times, bajo la dirección de la pareja Sulzberger, iniciaba su proceso para convertirse en el medio con más agresivas ideas socialistas que, al pasar de los años, crecieran como la mala hierva en los veranos, y hasta la fecha permanece como uno de los poderosos enemigos de la libertad. Finalmente, Hazlitt ya claro con el rumbo hacia donde se dirigía Sulzberger, abandonaba el New York Times.

Al cumplir 70 años en 1964, sus amigos y admiradores le hacían un homenaje en el cual, el encargado de la presentación sería Von Mises pronunciando un bello mensaje que terminaba: “Cada amigo de la libertad hoy día, puede sentirse pesimista acerca del futuro. Pero no olvidemos que hay una nueva generacion de guerreros por la libertad. Se esta llevando a cabo una resurrección de las ideas de libertad. Esperemos que estos jóvenes tengan éxito en donde nuestra generacion ha fracasado. Y si ellos logran ese éxito, será en gran parte mérito tuyo, el fruto del trabajo que has llevado a cabo durante estos primeros 70 años de tu vida”.

Hazlitt respondía:

“Quienes otorgamos un gran valor a la libertad de los seres humanos, nos encontramos en una minoría, y a veces sentimos es una minoría sin esperanza. Somos los adherentes de la libertad. Los que creemos en gobiernos limitados; en la maximización de la libertad del individuo, y la minimización de la coerción al el nivel más alto que sea posible y compatible con la ley y el orden. Por eso es por lo que somos los verdaderos liberales creyentes del libre comercio, mercados libres, libre empresa, propiedad privado de los medios de producción, resumiendo, somos los adalides del capitalismo en contra del socialismo.

Debo confesar que muchas veces me afirmo a mi mismo que estoy repitiendo las ideas, los mismos conceptos. Y es un hecho que habrá algunas gentes sin empatía por otros seres humanos, acusándome que durante los últimos cincuenta años no me han escuchado decir nada nuevo. Hasta cierto punto tienen razón. En todo este tiempo he llevado el evangelio de la libertad y en contra de la opresión; he predicado el capitalismo en contra del socialismo; he predicado esta doctrina en todas formas, en todas partes y sin excusa. Y aun así el mundo está mas socializado que cuando yo iniciaba esta jornada.

¿Por qué los liberales hemos sido tan inefectivos? Mi respuesta es muy simple. En primer lugar, estamos en una minoría casi sin esperanza. Nuestra voces simplemente se hunden en el tumulto general y el clamor. Pero hay otra razón y es doloroso decirla. Colectivamente no hemos sido lo suficientemente buenos. No hemos convencido a la mayoría ¿Es porque esa mayoría no escucha la razón? Pero yo soy lo suficientemente optimista y tengo suficiente fe en la naturaleza humana, para pensar que algún día toda esa gente escuchará nuestras voces si es que realmente están convencidos de que esa es la verdadera razón. Tal vez en algún lugar haya algún argumento perdido, algo que no hayamos visto con claridad, algo que no hayamos dicho con suficiente claridad, o, tal vez no lo hayamos repetido lo suficiente.

La minoría está en una incomoda situación. Los individuos que la componen no deben conformarse de ser igual de buenos que los componentes de la mayoría. Si queremos convertir a la mayoría tenemos que ser mucho mejores; y mientras mas chica sea la minoría, mayor será la necesidad de ser mejores. Tenemos que pensar mejor; debemos de saber más. Tenemos que escribir mejor. Debemos de tener mejores y más controversiales estrategias. Pero lo mas importante, debemos de tener mucho valor, y ser infinitamente pacientes.    

Y como el gran Mises aquí presente escribiera: “Todo mundo carga una parte de la sociedad sobre sus hombros, nadie le quita a otro esa responsabilidad. Y nadie puede encontrar un camino seguro de salida si la sociedad se dirige hacia su destrucción. Entonces, todos nosotros, por nuestros propios intereses, deberíamos vigorosamente volcarnos en la batalla intelectual. Nadie puede hacerse a un lado sin preocupación, el interés de todo mundo pende del resultado. Lo decidas o no, todos estaremos siendo arrastrados en esta gran lucha histórica, la batalla decisiva en la cual nuestra época nos ha sumergido”.

Si la batalla aún no se ha ganado. Tampoco ha sido perdida”.     
  
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