Monday, May 14, 2018

Las armas del estado profundo


REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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El estado profundo para apoyar sus operaciones se infiltra en todos los segmentos de las sociedades ya sean domesticas o internacionales. Dese la banca, iglesias, organizaciones empresariales, sindicatos, universidades, firmas de abogados y especialmente la media. Y se puede afirmar que, mediante similitud de ideologías y mucho dinero, en EU controlan no menos que el 80% de los medios ya sea diarios, siendo su estrella el New York Times paladín de la izquierda, compañías de televisión, radio, editoriales, cine, pues en Hollywood tienen uno de sus mejores aliados. Tienen además una serie de productores de las famosas fake news, que las fabrican y las distribuyen a través de una serie de blogs a cargo de sus asesinos profesionales de la verdad

Son expertos en el uso de la media para destruir a sus enemigos, comunicadores que representan lo contrario a sus intereses. La manipulación de la media de parte de la izquierda radical involucra algo más que compartir una visión ideológica del mundo. Ellos favorecen el estatismo que busca extender de forma masiva las regulaciones del gobierno sobre todos los aspectos de nuestra vida, desde asuntos debatidos en guerras culturales, hasta todos los aspectos de la economía y comercio internacional. Buscan agresivamente silenciar reporteros conservadores y libertarios. Liderando esta carga están dos hombres verdaderamente peligrosos; David Brock y George Soros. A través de su Fundación Open Society, Soros puede presumir de haber arruinado las carreras de Glen Beck, Pat Buchanan, Lou Dobbs, Bill O’Reilly, cuando pudo lograr los despidieran de Fox, CNN, MSNBC por sus ataques a Obama y al mismo Soros.

Pero para conocer mejor esta diabólica organización, es interesante revisar algunos de los eventos en las que el estado profundo se ha edificado a través de los años. James Comey, el director del FBI despedido por Trump había sido fiscal general en el distrito sur de Nueva York. Al renunciar, fue invitado a formar parte del consejo de administración de HSBC (Hongkong Shanghai Banking Corporation) y miembro ejecutivo del comité del sistema de vulnerabilidades financieras del mismo banco. En el puesto de fiscal para el distrito sur de Nueva York, lo había sustituido Loretta Lynch—después sería Procuradora General— y fue la responsable de una turbia negociación para que no se procesaran criminalmente a HSBC y solo pagara una multa, luego admitir haber actuado criminalmente, condicionado todo a que se detuvieran las investigaciones criminales y no se procesara a los miembros de su consejo.

EL HSBC había sido investigado por lavado de dinero desde que Robert Mueller era director del FBI, y el comité de investigaciones permanentes del senado presentaba pruebas de que el banco jugaba un papel fundamental en el lavado de dinero para carteles de narcotraficantes mexicanos, y para terroristas del medio oriente, con el conocimiento y complicidad del estado profundo. Al permitir que HSBC escapara enfrentar cargos criminales por ese lavado de dinero de ambos grupos, Comey, Muller, Lynch y el procurador general en esos días Eric Holder, jugaban ya papeles muy importantes en la estructura del estado profundo. Era imposible imaginar que, con todas las capacidades de vigilancia del gobierno de EU, el banco hubiera podido lavar billones de dólares durante tanto tiempo sin el conocimiento de la NSA, la CIA, la Tesorería, la Contraloría de la moneda, y una docena mas de agencias que monitorean el movimiento de largas cantidades de dinero a través del sistema bancario.


Los Clinton antes de arribar a Washington, tenían su pequeño estado profundo en Arkansas que fuera conocido como the Dixie Mafia, organización encabezada por Don Tyson, propietario de la operación avícola mas grande del mundo. Durante los primeros años de la década de los 80s, Tyson enfrentaba graves problemas financieros que lo asomaban a la profundidad de la quiebra. Pero en los siguientes 5 años milagrosamente se convirtió en una de las compañías de mayor crecimiento en el país y sus problemas habían desaparecido. Después las autoridades federales encontrarían pruebas irrefutables de la involucración de Don Tyson en el tráfico de cocaína proveniente de Colombia. Y su protector y socio era el gobernador de Arkansas, Bill Clinton, a quien los empleados de Tyson le entregaban enormes bolsas de dinero. La DEA nunca pudo procesarlo puesto que Bill se convertía en presidente. Bill Clinton fue también socio de la CIA en las operaciones de cocaína por armas, para apoyar guerrilleros de Nicaragua cuando los embarques desde Colombia llegaban al mismo aeropuerto de Mena, Arkansas.

Antes que finalizara el primer año de la administración de Clinton, el mundo llegaba a preocupantes conclusiones de que, el presidente de EU cargaba una mancha de su cercana asociación con el crimen organizado. La oficina de abogados de los EU que lleva investigación permanente de figuras del crimen organizado afirmaba que, con la elección de Clinton como gobernador de Arkansas en 1984, llegaba la verdadera mafia a ese estado. Es decir, este era dinero criminal del noreste y la costa oeste del país que se enteraban de las grandes posibilidades ofrecidas por el gobernador. El autor Roger Morris afirma que la relación de Clinton con la CIA data de su época como estudiante en Oxford, cuando fue reclutado como espía. Terry Reed, quien fuera un supuesto blanco de Clinton para asesinarlo, afirma que la CIA co-manejaba la presidencia con Clinton para, a través de sus “operaciones negras”, emplear “formas ilegales para adquirir recursos”.

Sin embargo, el soldado más importante de Trump, el procurador, Jeff Sessions, al momento de repeler al enemigo simplemente silenció su metralla y así ha permanecido. Se recusó en la investigación Rusia-Trump, para luego rehusarse a investigar a los Clinton y, ante las serias irregularidades en la Fundación Clinton, ha fijado su mirada hacia otra dirección. También ha ignorado algo tan grave como fue el acuerdo de Hillary para vender a Rusia el 20% de la producción de uranio de EU, y como contraparte recibía una donación para la Fundación Clinton de $145 millones de dólares y los millones de dólares pagados a Bill por sus conferencias en Rusia. La actitud de Sessions ha sido tal, que ya se especula el estado profundo de alguna forma lo está extorsionando, al mismo tiempo que chantajean a Trump amenazándolo si decide despedir a Sessions, con iniciar el proceso de desaforo.      

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