Saturday, May 12, 2018

Injusta distribución del ingreso (segunda parte)



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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La mala distribución del ingreso es la punta del iceberg que oculta una situación mucho más grave y es una de las manifestaciones de problemas que ese iceberg oculta en la profundidad del océano. Lejos de ser el mercado o la mano invisible quien lleva a cabo la distribución del ingreso, la economía mundial se ha convertido en una medusa de mil cabezas y se ha abandonado el proceso natural del mercado que tan bien se describía en aquella historia de “¿Quién alimenta a Paris?”, que trataba de explicar quien coordinaba a los miles de participantes que acudían de madrugada al mercado para comprar y vender todo tipo de alimentos. Las operaciones duraban hasta el mediodía y, con la rapidez que habían aparecido, los participantes desaparecían dejando desierto tal mercado sin que alguien hubiera coordinado el proceso. Es cuando los investigadores concluyeron que, ¡Paris se alimenta solo!  

Ahora, este infinito campo de la distribución equitativa del ingreso y la riqueza, tiene muchas ramificaciones. Thomas Jefferson escribió; “El progreso natural de las cosas es que la libertad se encoge mientras que el gobierno gana terreno”. Y doscientos años después, James M Buchanan ganaba el premio Nobel de economía por sus investigaciones confirmando la afirmación de Jefferson. La teoría de Buchanan, desarrollada en sociedad con Gordon Tullock, fue bautizada como Public Choice, y se basa en un punto fundamental: Los burócratas y los políticos tienen la misma motivación de interés personal que tenemos todos. Pero aun así intelectuales y profesores universitarios insisten en que la gente en la economía privada es motivada por ambición personal mientras que el gobierno actúa por el interés público. Pero el gobierno no es el que actúa, es la gente en el gobierno la que actúa, y lo hace por interés personal.


Pero demostrado que burócratas y políticos actúan por su ambición personal, ante tales evidencias deben una explicación. Mucho mejor que el simplista modelo de los libros de civismo que asumen los burócratas oficiales actúan motivados por el interés público, el modelo del Public Choice demuestra claramente las tendencias que exhibe la ambición personal y se demuestra en las votaciones, el esfuerzo de los cabilderos, los déficits que produce el gasto, la corrupción, la expansión del gobierno, y la oposición de los cabilderos y miembros del congreso al esfuerzo para lograr límites en sus términos en oficina. Adicionalmente el Public Choice explica por qué el comportamiento basado en el interés personal tiene efectos positivos en el mercado competitivo, y es realmente negativo en el proceso político 

Y es aquí en donde el problema de la distribución del ingreso y la riqueza se fusionan con el Public Choice para exhibir cómo los beneficios se concentran y los costos se distribuyen. Es decir, los beneficios de todos los programas del gobierno se concentran en muy poca gente, mientras que el costo se distribuye entre muchos. Cada año en Washington se gastan billones de dólares para alcanzar un pedazo del pastel de un trillón de dólares que pagan los contribuyentes y el Congreso gasta. Hay inclusive instructivos que se venden explicando la forma más eficiente en la cual se puede pellizcar ese enorme pastel. El viaje de ese trillón de dólares que se moviliza en un complicado laberinto en donde se confunden productores con los buscadores de esas transferencias, los depredadores con las presas. Federico Bastiat lo explicaba de la siguiente manera: “El estado es una gran ficción en la cual todo mundo busca vivir a expensas de todos los demás”. Pero en el agregado, todos perdemos, pero es difícil saber quién es el perdedor neto y quien es el ganador neto en las condiciones inmediatas. Pero es un hecho que este entarimado gobierno—empresarios—cabilderos es un factor decisivo en la distribución del ingreso nacional.

Y en medio de todas estas olas donde billones y trillones que danzan alrededor de quienes buscan vivir a expensas de todos los demás, se olvida algo muy importante. La constitución de los EU lo dice con toda claridad. La única igualdad que deben esperar los miembros de esta sociedad es la igualdad ante la ley. Pero la gente, aparentemente contagiada por demagogos y las revoluciones socialistas, sigue agresivamente exigiendo una igualdad de resultados totalmente confundidos con tres conceptos:

A)   Igualdad ante la ley que era la clase de igualdad que Thomas Jefferson tenía en mente y siempre tratara de conjugarla con meritocracia.
B)   B) La igualdad de resultados, donde supuestamente todos deban tener la misma cantidad ¿de qué? Usualmente los compasivos lo entienden como la misma cantidad de dinero. ¿Por qué solo el dinero? ¿Por qué no igualdad de belleza, de estatura, o de trabajo? Es un hecho que la igualdad de resultados requiere intervención política para definir medidas y asignación, decisión que ninguna sociedad puede tomar sin que un grupo fuerce sus puntos de vista sobre otros. El tratar de lograr esta igualdad requeriría tratar a la gente de forma desigual e injusta.
C)    C) El derecho de igualdad de oportunidad, es decir, una oportunidad igual de triunfar en la vida. Este tipo de igualdad puede ser tan dictatorial como la igualdad de resultados. Ello nos puede llevar a la solución de la historia de Kurt Vonnegut, Harrison Bergeron, en la cual los bellos tienen pánico, los elegantes de buena pinta están encadenados, y a los inteligentes les han modificado el cerebro. Aparentemente trataban de establecer lo que en golf se llama Handy cap.

En su libro Demosclerosis Jonathan Rauch describía el proceso de búsqueda de transferencias de la siguiente manera:

Hay dos clases de gente que tienen el poder de tomar tu dinero si tu no los mantienes lejos. Una es la clase criminal. Gente que violentamente se introduce en tu casa o tu carro para robarte y son parásitos de la economía en el sentido clásico: toman tu riqueza si tu activamente no te defiendes. Esa gente son un gran costo para la sociedad, no solo por lo que roban, sino por el alto costo de mantenerlos fuera de tu propiedad. Te obligan a comprar candados, alarmas, zaguanes especiales, contratar guardias de seguridad, policía, seguros etc. Pero los criminales no son los únicos que practican el juego de la distribución. El que legalmente buscar las transferencias del gobierno es posible, con una condición. Se necesita la ayuda de la ley. Es decir, se necesita persuadir políticos o las cortes para intervenir a tu favor.

Así, cada grupo en la sociedad encuentra alguna forma para conseguir ayuda del gobierno o penalizar a sus competidores: los negocios buscan tarifas, los sindicatos buscan leyes de salario mínimo, los empleados del gobierno acuden al congreso para evitar la competencia privada, los negocios también buscan el que se manoseen regulaciones para perjudicar a sus competidores. Y como los beneficios de cada regla que activa el gobierno se concentran en poca gente, pero el costo se desparrama entre muchos consumidores y causantes, los menos se benefician financieramente de los muchos, y después pasan a recompensar a los políticos que lo hicieron posible.

Milton Friedman etiquetaba el crecimiento sin control del gobierno como la Tiranía del Estatus Quo que fue el titulo de uno de sus libros. Cuando es propuesto un nuevo programa de gobierno es sujeto a un caluroso debate. Después de que el programa es aprobado, el debate sobre ese programa se congela. Después el congreso cada año solo considera que tanto se va a ampliar su presupuesto. Ya no se vuelve a debatir inclusive para ver si el programa debería de existir. Ahora, lo que el congreso autoriza ya no tiene reversa y como afirmar Clinton; El gobierno Federal se rehúsa abandonar lo obsoleto”. Es un experto en sumar, pero no sabe restar y su administración nunca eliminaría algún programa. Y así continuamos dando vueltas como el burro de la noria.     
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