Monday, April 23, 2018

LEONES CAPITALISTAS AFRICANOS


Alberto Mansueti
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A diferencia de América Latina, ciertos países de África se sacudieron el socialismo, y avanzan por la vía capitalista, único camino cierto a la prosperidad y al bienestar.

Hace unos años, el McKinsey Global Institute (MGI) publicó un informe sobre “Progreso y potencial de las economías africanas” titulado “Leones en movimiento” (Lions on move, junio 2010, en Internet).

“El crecimiento económico de África”, leemos, con “las industrias, con los recursos, la agricultura y la infraestructura, y la orientación al consumidor”, podrían generar hasta U$S 2,6 billones (americanos) en ingresos anuales para 2020, o sea U$S 1 billón más que en la actualidad.

El PIB conjunto de África era de U$S 1,6 billones en 2008, y en el 2010 es igual al de Brasil o al de Rusia aproximadamente. El director de MGI en Londres Charles Roxburgh, y el director con sede en Sudáfrica Arend Van Wamelen, analizan las causas del crecimiento económico, y también atractivas oportunidades en el continente africano. Destacan lo siguiente:

 

(1) Desde 2000 la aceleración del crecimiento fue generalizada: 27 de las 30 economías más grandes se expandieron rápidamente. Y todos los sectores aportaron: los recursos naturales solo el 24 % del crecimiento del PIB entre 2000 y 2008.

(2) Hay cada vez más lazos con la economía global. El aumento en la demanda de productos básicos lleva a los compradores del mundo a pagar más por las riquezas naturales, y a forjar nuevos tipos de asociaciones con productores. Los flujos totales de capital extranjero rumbo al África aumentaron de U$S 15 mil millones en el año 2000, a un pico de U$S 87 mil millones en 2007.

(3) Las empresas y el libre mercado, no los estados, están construyendo el África del futuro. Hay muchas nuevas oportunidades comerciales. Cuatro grupos de actividades, orientadas al consumidor, agricultura, recursos naturales e infraestructura, en conjunto podrían generar unos U$S 2.6 trillones (americanos) en ingresos anuales para 2020, o sea U$S 1 billón más que en 2010.

(4) El rendimiento de la inversión extranjera es más alto que en cualquier otra región en desarrollo. Hay oportunidades para crear mercados, establecer marcas, dar forma a las estructuras industriales, influir en las preferencias de los clientes, establecer liderazgos y relaciones a largo plazo.

(5) El aumento del consumo urbano es impresionante. El 40 % de los africanos ya vive en áreas urbanas, una porción cercana a la de China, y continúa expandiéndose. Se prevé que el número de hogares con ingresos holgados aumente en un 50 % en los próximos 10 años, llegando a 128 millones.

¿La clave? La mejora en estabilidad política, debida a partidos modernizadores sólidos y con gran apoyo popular, como el Rwanda Patriotic Front, Botswana Democratic Party, People's Democratic Party of Nigeria, y Kenya Jubilee Party. Desde 2000, y en un contexto más o menos democrático, brindaron “piso político” y permitieron dar continuidad a las reformas macro y microeconómicas, y medidas de libre mercado. ¿Partidos de este tipo hay en América latina? No.

La gran diferencia con América Latina es que la clase media en África es emergente, viene de abajo: hijos y nietos de gente que pasó mucha hambre bajo el socialismo, mejoran su nivel económico, y se ponen en condiciones de razonar. Aquí es al revés: la clase media, lo que queda de ella, está en curso descendente, ve mermar su tren de vida y consumo, angostarse sus horizontes, y eso le mete un alto grado de pavor, desesperación e inseguridad, que le impide observar y razonar con objetividad.

África podría dar un “brinco de rana” a la Cuarta revolución industrial, la fábrica automatizada, y destacar en ella como Inglaterra en la Primera, a fines del s. XVIII, EE.UU. y Europa Occidental en la Segunda, entre 1870 y 1914, y ciertos países asiáticos en la Tercera, último tercio del siglo XX. Se requiere flexibilizar el tema laboral y la educación; eso implica: quitar al Estado de en medio.

El MGI desarrolló un marco que agrupa a los países en cuatro grandes grupos: economías diversificadas, exportadores de petróleo, economías en la transición, y en la pre-transición. Años después hizo una actualización: Lions on the move II: Realizing the potential of Africa’s economies, septiembre de 2016. Muchos se preguntan: ¿los avances económicos están perdiendo fuerza?

En 2010 el crecimiento se estaba acelerando en casi todas las 30 economías más grandes de África, pero la imagen es algo más cautelosa porque el crecimiento se ha continuado en una mitad de ellas, y desacelerado en el resto. Y entre 2010 y 2015, el crecimiento anual promedio del PIB fue solo 3.3 %, más débil que el 4.9 % entre 2000 y 2008. Pero el promedio oculta una diferencia: dos de los cuatro grupos de economías cayeron bajo del promedio: los exportadores de petróleo, por la caída de los precios, y los dañados por la agitación política “Primavera Árabe” en el norte del continente.

¿Y el resto? Muy bien. El crecimiento se aceleró de 4,4 % en 2010 a 2015, y desde el 4,1 % en 2000 a 2010. Dos lecciones importantes se desprenden: (1) diversificar la economía; (2) estabilizar el frente político. Los fundamentos a largo plazo son sólidos, hay importantes oportunidades de mercado e inversión sobre la mesa. Es probable que al crecimiento futuro ayude la tasa de urbanización más rápida del mundo. Para 2034 habrá una población en edad laboral más grande que en China o India.

El gasto público no es el motor de la economía sino el privado, de consumidores y empresas: U$S 4 billones al año y rápidamente crece. Se espera que el consumo de los hogares crezca al 3,8 % anual hasta los U$S 2,1 billones en 2025. Las empresas africanas gastaron U$S 2,6 billones en 2015, y se espera que el gasto empresarial aumente a U$S 3,5 billones para 2025. Unas 700 empresas tienen ingresos anuales de más de U$S 500 millones, incluidas 400 con más de U$S 1 mil millones. Crecen más rápido y son más rentables que sus pares globales.

¿Y América Latina? No hay muchos informes. Sin novedades. Estamos estancados y el mundo pierde interés en nosotros. Aún dominan el populismo y el falso “progresismo” de las izquierdas. Al llegar las elecciones, todas las ofertas se parecen: más de lo mismo, más “corrección política”. Chismes de la politiquería, “yo soy el mal menor”, inestabilidad, e “histeria anticorrupción”. ¡Por eso nos estancamos!

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