Tuesday, April 24, 2018

El estado profundo ¿Quiénes son? ¿dónde están? Primera parte


Ricardo Valenzuela
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Ante la gran confusión que se ha provocado a nivel mundial desde que Donald Trump hiciera su aparición en el lobby de su famoso edificio en Nueva York, The Trump Tower, para anunciar su intención de lograr la candidatura del partido republicano a la presidencia de los EU. Y, al mismo tiempo se movilizaban poderosas fuerzas que juraran utilizar los medios necesarios para que no lograra su propósito. No tan alarmados al inicio pensando la posibilidad de que llegara a la presidencia era nula. Después de haber residido  prácticamente durante la mitad de mi vida en los EU, y dedicado buena parte de mi actividad profesional a el análisis económico-político del entorno mundial en general, y el de los participantes en el TLC en lo particular, puedo afirmar que nunca había atestiguado lo que ha sucedido en este país desde el evento en The Trump Tower aquel mes de junio del 2015.

Al darme cuenta de la avalancha que cocinaba para aplastar al candidato Trump y luego al presidente Trump, decidí embarcarme en algo que nunca había hecho puesto que no soy periodista ni político, investigación política y profundizar hasta encontrar las raíces de este ciclón que amenaza la libertad.

Desde luego lo primero que pude observar fue el odio visceral que se despertó en México hacia Trump. Después algo realmente sorprendente cuando muchos miembros de su partido se declaraban en contra de su aspiración. Luego todos los expresidentes igualmente se declaraban en su contra, después los dos candidatos republicanos a los que venciera Obama, McCain y Romney, supurando odio se unían a las filas de sus enemigos. Algunos se reían de la osadía de este hombre y lo etiquetaban de un orate con dinero. Pero cuando las encuestas lo empezaron a ubicar con gran consistencia en el primer lugar, pasaban de las burlas a una gran preocupación e inclusive, se llevaba a cabo una acuerdo-sociedad entre grupos de republicanos y demócratas para detener este peligro. La media afilaba sus cuchillos para iniciar uno de los ataques mas violentos en la historia política del país. Nacía el “Never Trump”.

Trump ya con la candidatura en la bolsa y la Hillary con la suya asegurada, se arreciaba esa estrategia de exterminio de Trump en lo personal y de su campaña. Los candidatos llegaban al final aquel noviembre del 2016 con las apuestas del 10-1 a favor de la Hillary, y sus eufóricos partidarios se concentraban en un elegante hotel de Manhattan esperando los números finales para iniciar la celebración. Pero conforme llegaban los informes de cada uno de los estados, la euforia empezó disminuir y, con las cifras finales, se declaraba ganador de la contienda a Donald Trump y la euforia se convertía en un histérico llanto y, sobre todo, desde esos momentos nacía un deformado deseo de rebelión alentado por la negativa de la Hillary de aparecer en escena y aceptar la derrota. Se decidía combatir a Trump en todas partes y con todas las armas.

En julio 26 del 2017, armados con una orden de cateo obtenido por el fiscal especial, Robert Mueller, el FBI con tácticas de asalto penetraba de madrugada la casa de un exayudante de la campaña de Trump, Paul Manafort, a pesar de que él ya había voluntariamente testificado en el comité de inteligencia del senado y había cooperado con quienes investigaban la colusión Trump-Rusia. Por instrucciones de Mueller, el FBI había quebrado la puerta de la casa de Manafort cuando él y su esposa estaban todavía dormidos, y entraban con las armas desenfundadas. Era la estrategia de Mueller para inspirar terror a quienes todavía apoyaban a Trump, demostrando su sociedad con el partido demócrata, la media, y miembro de algo que empezaba a sonar; el estado profundo.

Durante la campaña cuando Trump sugiriera que EU podía negociar con Rusia y China una sociedad para combatir el terrorismo, reducir la posibilidad de más guerras, y negociar tratados de comercio mas favorables, causaba gran rabia en ese estado profundo y aumentaba su temperatura. Uno de los primeros actos de Trump como presidente fue cancelar la sociedad trans-pacifico de Obama, y retirarse de lo negociado por Obama del acuerdo de Paris para el clima que estaba ya a cargo de las naciones unidas. Dos decisiones de Trump que encendieran aún más la rabia de los globalistas y sus financieros con sus bancos centrales.

Pero ¿Cómo se entrelazan el estado profundo y Trump? El estado profundo había tenido una vía libre hacia su proyecto globalista de un gobierno mundial, una sola moneda, una sola religión, estado de bienestar mundial quitando a países ricos para dar a países pobres, guerras para vender armas. Desde que Reagan entregara el poder a Bush I, los últimos cuatro presidentes habían sido abanderados de los globalistas, republicanos y demócratas, y el gran problema ahora es que Trump no forma parte de sus filas y lo tienen que neutralizar. Y para ello van a tratar de retirarlo de la presidencia, legal o ilegalmente. Y si tienen que llegar a asesinarlo, lo van hacer, como lo hicieron con Kennedy.

El plan contra Trump involucraba tomar control político sobre el departamento de justicia. Si Trump les ganaba ese control con su propio Procurador General, de seguro investigaría a Hillary Clinton y John Podesta por el pago que recibieron en la venta de tecnología militar a Rusia. Luego pasarían a la revisión de la Fundación Clinton y su ilegal trato “pagar por jugar” con el empresario canadiense Frank Guistra, que derivara en que Rusia es ahora propietaria del 20% de la producción de uranio de EU. Además, la fundación Clinton, como claramente lo afirmara el juez Napolitano, es una organización criminal dedicada a enriquecer a los Clinton

Pero cuando el Procurador nominado por Trump, Jeff Sessions decidió recusarse de la investigación de la colusión Rusia-Trump, el presidente sufrió un duro golpe y una gran decepción. Los demócratas le habían tendido una trampa y de inmediato amenazaron a Trump con iniciar el proceso de destitución si despedía a Session o a Mueller, recién nombrado fiscal, mediante una manipulación del estado profundo, para investigar al presidente en su ya famosa colusión Rusia-Trump. Se descubría que el encargado de orquestar la trampa contra Trump era John Brennan, ex director de la CIA y hombre muy cercano a Obama. El mismo fue luego el encargado de likiar toda la información falsa de la colusión de Rusia en la elección.

Pero ¿Qué es o quienes son el estado profundo? Antes de identificar al ejercito que trabaja para ellos, voy a listar algunas de las cosas en las que el estado profundo se ha edificado y constituido a través de los años. James Comey, el director del FBI despedido por Trump había sido fiscal general en el distrito sur de Nueva York. Al renunciar el fue invitado a formar parte del consejo de administración de HSBC y también miembro del comité del sistema de vulnerabilidades financieras del mismo banco. En el puesto de fiscal para el distrito sur de Nueva York, lo había sustituido Loretta Lynch—luego Procuradora General— y fue la responsable de negociar el que no se procesara a HSBC y solo pagara $1.9 billón de dólares admitiendo haber actuado criminalmente, condicionado a que se detuvieran las investigaciones criminales y no se procesara a los miembros de su consejo.
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