Sunday, September 23, 2018

México. Fue una devaluación premeditada con alevosía



 Ricardo Valenzuela
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Casi al final de la administración de Salinas, en la prensa internacional se publicó que, dentro de la Secretaría de Hacienda, había un debate sobre el nivel apropiado del tipo de cambio. Apareció luego un artículo del Financial Times donde se señalaba que, mientras Aspe proponía la estabilidad del peso, su subsecretario Guillermo Ortiz, por debajo de la mesa, promovía la devaluación. Ortiz tenía relaciones estrechas con el presidente electo Zedillo, y desde entonces se manifestaba a favor de una devaluación. Después se supo que Ortiz le comunicó directamente a Zedillo su opinión sobre la conveniencia de modificar el tipo de cambió. Más tarde, la prensa confirmó que, en octubre de ese año, Ortiz le hizo llegar al presidente electo un documento en el que le proponía que al inicio de su gobierno se devaluara el peso.

En el equipo de Zedillo, dentro del grupo de trabajo que encabezaba Luis Téllez, también había una corriente que hablaba sobre un deseable ajuste del peso. La intencionada filtración de esas posiciones generó expectativas en ese sentido y afectó las reservas internacionales El 20 de noviembre de 1994, en la junta celebrada en la biblioteca de la casa de Salinas, Zedillo se mostró de manera evidente a favor de una devaluación.

El desliz ordenado de la banda de flotación durante el gobierno de Salinas se utilizó para estabilizar la economía y era el momento de determinar el grado de valuación de nuestra moneda. Pero este examen del régimen cambiario ya no correspondía hacerlo al gobierno saliente, ni después de la elección ni después de la reunión del 20 de noviembre, ya que sólo faltaban unos días para que la administración concluyera Sin embargo, al inicio del gobierno de Zedillo la transición a un régimen de tipo de cambio diferente pudo haberse hecho de manera ordenada y armónica, tomando en cuenta el horizonte de tiempo del que disponía, la cual contaba, además, con las ventajas que le aportaban las reformas introducidas durante el último sexenio

Pero Zedillo y su equipo—desde el principio— llegaron al gobierno decididos a devaluar. Aquel grupo de economistas conocía muy bien los mercados y la situación financiera nacional e internacional y erróneamente sustentaba la idea de que era necesaria una paridad más atractiva (vender más barato y comprar más caro). Mas si era su propósito realinear la moneda, al asumir la presidencia Ernesto Zedillo debió preparar un programa bien estructurado. No fue así.

En su discurso de toma de posesión Zedillo no hizo ningún anuncio en materia económica. En cambio, se dedicó a destacar los avances logrados durante el gobierno de Salinas y la necesidad de continuarlos. De manera particular, en los primeros días de diciembre de 1994, al enviar a la Cámara de Diputados el programa económico de 1995, el presidente ratificó la estrategia cambiarla en curso. ¿Por qué entonces el 19 de diciembre se determinó de manera intempestiva cambiar de ruta, sin programa ni apoyos internacionales? Usaron de pretexto el movimiento del EZLN en diciembre para hacer lo que realmente querían hacer - devaluar -.

Pero no lo prepararon y después el pánico los llevó al fatídico "error de diciembre".

Si su pretensión era modificar el régimen cambiario, Zedillo y su equipo debieron haber procedido de manera diferente: primero, en su discurso de toma de posesión y en sus iniciativas ante el Congreso, Zedillo debió haber sido veraz sobre el nuevo rumbo que pretendía tomar; segundo, debió consolidar el consenso de su gabinete económico mediante la elaboración - de manera cuidadosa y precisa- del programa económico que acompañaría la medida; tercero, debió confirmar los apoyos internacionales que sostuvieran esa propuesta; cuarto, debió haber alcanzado un acuerdo en el seno del Pacto. Y debió hacerlo en los primeros días de diciembre, aunque lo más conveniente hubiera sido los primeros días de enero de 1995 para evitar las concentraciones de liquidez que normalmente ocurrían al final del año.

Si Zedillo hubiera actuado con serenidad en las horas terribles del 19 al21 de diciembre de 1994, y en las semanas siguientes, si hubiera conservado los cuadros principales del sector financiero y preparado con anticipación un programa integral y si hubiera actuado con oportunidad, México no hubiera padecido los estragos terribles del "error de diciembre".

Lejos de instrumentar en forma cuidadosa la modificación del régimen cambiario, Zedillo cometió dos errores fundamentales. El primer tuvo lugar en diciembre, al informar a los empresarios mexicanos de forma privilegiada sobre la inminente devaluación, lo que les permitió cambiar sus pesos a dólares y vaciar las reservas internacionales. EL segundo se cometió al integrar el potente paquete económico, indispensable para estabilizar el peso después de la devaluación de diciembre, pues pasaron tres meses antes de que se anunciara; en ese lapso, transcurrido entre finales de diciembre y principios de marzo, se desató el aumento de las tasas de interés y ocurrieron otras tres devaluaciones.

 Cuando finalmente se anunció el paquete, las tasas de interés ya superaban el 100% y el peso se cotizaba a más de 7 por dólar. Es un hecho que, en diciembre de 1994, durante el peor momento económico para México, algunos puestos públicos de importancia estratégica no estaban ocupados por las personas adecuadas. Fue así como Zedillo y su gobierno convirtieron un problema en una grave crisis.

A finales de 1993 Jaime Serra se opuso a una devaluación brusca, en tanto que Mancera se negó a abrir la banda en noviembre de 1994. Ya en el gobierno de Zedillo, tanto Serra como Mancera participaron en la mencionada reunión del 19 de diciembre de 1994. Si ambos se habían resistido a ejercer una medida así en el pasado, ¿por qué aceptaron operar esa desafortunada determinación en diciembre? Mancera era Gobernador del Banco Central, un organismo autónomo, por lo que nadie pudo ordenarle que abriera la banda; de hecho, hacerlo no era su responsabilidad, pues la Comisión de Cambios dependía en forma directa de la Secretaría de Hacienda. Ni Serra ni Mancera son los responsables de la debacle.

En realidad, en el caso de Jaime Serra, a lo largo de los años que laboró en mi gobierno desarrollé un gran respeto por él como servidor público, economista y por su calidad personal. Uno de los logros más importantes de mi administración - el TLC - se debió en mucho a su dedicada e inteligente labor. La manera precipitada como Zedillo despidió al eficaz equipo de Hacienda y la forma tan irregular e incompetente como decidió modificar el régimen cambiario y dar instrucciones a sus colaboradores para transmitirlas al Pacto, no permitieron siquiera que una persona con el talento de Serra pudiera evitar los hechos que condujeron al desastroso "error de diciembre".

De acuerdo con la línea de mando determinada por la Constitución, el único que podía darle órdenes al secretario de Hacienda era el presidente de la República. La responsabilidad del "error de diciembre" le corresponde a Ernesto Zedillo Ponce de León.

La expresión "error de diciembre" ya se usaba comúnmente en México para referirse a los acontecimientos de finales de 1994, mismos que llevaron al país a la peor crisis económica de los últimos 50 años. ¿De dónde surgió el término? Pero cuando ocurrió el "error de diciembre" Salinas ya no era presidente de la República. Sin embargo, la propaganda oficial logró que a ese desafortunado momento se le asociara con su administración.
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