Sunday, July 22, 2018

La verdadera colusión. Clinton, Putin, Sberbank, Rusia Resset, Podesta


La verdadera colusión-sociedad rusa
Ricardo Valenzuela
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En los años que he dedicado a observar los manejos políticos en EU, jamás había atestiguado algo similar al vergonzoso estadio en el que hoy se exhiben ante el mundo. La falsedad, la hipocresía y la maldad de los demócratas y algunos republicanos, es algo que ni las lágrimas que vierte Thomas Jefferson desde un lugar infinito, podrían lavar el daño que le han infringido a su país y al mundo entero. Han logrado inocular el virus la rabia a gran parte de la población que pide el utópico sueño de una pesadilla totalitaria. 

Mientras la media continúa su obsesión con la supuesta colusión rusa y califican a Trump de traidor por su reunión con Putin, han ignorado las ligas de Tony Podesta, hermano del jefe de la campaña de Hillary Clinton 2016, y ex jefe de Gabinete en la presidencia de Bill Clinton, John Podesta, que íntimamente lo unen con Uranium One, y Sberbank, un banco con ligas al el terrorismo internacional y con el presidente Putin. A medida que los rusos tomaban control de Uranium One del 2009 al 2013, el Grupo Podesta, firma de Tony y John Podesta, recibió cerca de $1 millón de dólares para representar a la ahora empresa rusa con lazos muy cercanos a Los Clinton, la misma que hoy controla el 20% de la producción de uranio de EU. El grupo CIPI (periodistas investigadores) detalla los oscuros arreglos legales y financieros ocultos de este banco en operaciones bancarias extranjeras iniciadas en los 70s, y también cómo estuvo siempre utilizando al Grupo Podesta como su gestor registrado en Washington.

Sberbank acudía al Grupo Podesta con la intención de limpiar su imagen—tarea difícil para una organización criminal—y específicamente para mitigar el dolor de las sanciones impuestas a Rusia después de su agresión a Ucrania. Situación claramente expuesta por John Schindler en su artículo; “Los papeles de Panamá revelan la conexión Clinton—Kremlin”. Es entendible que con esa clase de reputación el banco acudiera a este grupo tan cercano al poder Clinton. La pregunta es ¿Por qué el Grupo Podesta aceptó esta difícil tarea? Los papeles de Panamá reafirmaban esa mala reputación y que también es el banco que utilizan los amigos de Putina para sus muy redituables operaciones.

Ya los sistemas de inteligencia de la OTAN daban a conocer que en sus oficinas extranjeras el Sberbank opera como brazo de los Servicios Foráneos de Inteligencia rusa, y la mayoría de los ejecutivos de alto nivel son exagentes de inteligencia. Informaban también que el banco tiene una estrecha relación con el Servicio Federal de Seguridad, la agencia rusa de inteligencia doméstica. Ucrania había presentado clara evidencia de cómo el banco había distribuido millones de dólares en apoyo ilegal a los separatistas rusos combatiendo en el este de Ucrania, el banco actuando como financiero de la agresión rusa en contra de ese país. Sin embargo, Sberbank ya se había convertido en la institución dominante en Rusia controlando el 30% de los activos bancarios del país. Gran parte de los fondos son utilizados en operaciones clandestinas de inteligencia dentro y fuera de Rusia.

Cuando Bruce Lindsey, presidente de la Fundación Clinton dejara su cargo por problemas de salud, se abrían las puertas a la organización para convertirse en un verdadero grupo criminal, al nombrar a John Podesta como nuevo presidente. Los Papeles de Panamá informan que John Podesta siempre ha estado involucrado en las oscuras operaciones de lavado de dinero de Hillary Clinton, en las cuales ha recibido cantidades millonarias de Rusia a cambio de transferencia de tecnología avanzada, incluyendo tecnología con implicaciones militares, siempre facilitadas por la secretaria Clinton como parte de su programa “Rusia Reset”. Un reporte publicado por el Instituto de Vigilancia del Gobierno nos informa que Hillary Clinton siempre planeó utilizar este proyecto para canalizar tecnología secreta a Rusia. La vigilancia del gobierno de EU eventualmente se enteraba cómo la administración Obama estaba aprobando transferencia de nueva tecnología militar clasificada, sensitiva y secreta, a Rusia, incluyendo el primer proyecto de armamento secreto en el desarrollo de un misil crucero con motor hipersónico, y no pudo detener este proceso.

En el 2009 el presidente Obama durante su visita a Moscú, anunciaba la creación de la Comisión Presidencial Bilateral con Hillary Clinton a la cabeza de parte de EU, y Putin le asignaba la responsabilidad rusa a Sergey Lavrov, ministro de relaciones exteriores. De esta forma se lanzaba el “Russia Reset” y Putin establecía el Skolkovo Inovation Center para desarrollar el Silicon Valley ruso. Putin nombraba como presidente del proyecto a Viktor Vekselberg, uno de los grandes oligarcas billonarios quien había hecho su fortuna controlando el Grupo Renova, un conglomerado ruso con grandes inversiones en minería, petróleo, gas natural y telecomunicaciones. Todos los alborotados inversionistas para participar en este proyecto, Google, Yahoo y el resto de los billonarios socialistas, aportarían decenas de millones de dólares a la Fundación Clinton. Cuando John Podesta asesoraba a Hillary Clinton como Secretaria de Estado, pasaba a formar parte del Consejo de Administración de un grupo llamado Joule, una empresa controladora de varias compañías. En un sofisticado esquema preparado especialmente para esto, Viktor Vekselberg, director del Silicon Valley ruso, llevaba a cabo una inversión multimillonaria en el grupo Joule. La inversión fue luego lavada y pasada de Russnano (fondo controlado por Putin) a Renova. Luego se descubriría que el Grupo Joule era propiedad de Rusia. Dos meses después de que John Podesta se uniera al consejo de Joule, la empresa Russnano, invertía $35 millones de dólares en Joule, extraídos del fondo gubernamental controlado por Putin.

Podesta, como después se supo, también actuaba como consultor de la Wyss Foundation, un grupo controlado por el billonario suizo Hansjorg, otro de los inversionistas en el grupo Joule. Esta organización pagó jugosos honorarios a Podesta y se convirtió en uno de los donantes mas importantes de la Fundación Clinton a quien le canalizara $5 millones de dólares. Para cerrar el círculo, Vekseelberg, el grupo Renova, y la Fundación Skolkovo asociados con le Fundación Wyss, establecieron fuertes lazos con los Clinton donando a ambos proyectos, la Fundación Clinton y la Iniciativa Global Clinton, decenas de millones de dólares. Podesta por su parte, a través de su izquierdista organización, Centro para el Progreso de América, recibió mas de $5 millones de dólares de la Sea Change Fundación, organización controlada por una serie de entidades citados por fraudes en la investigación de los Papeles de Panamá, y que recibían grandes cantidades de dinero de una misteriosa entidad basada en Bermuda llamada, Klein Ltd. A través de los abogados que formaron la empresa, se conoció está controlada por un grupo de “empresarios” rusos liderados por Ruben Vardanyan, otro mega oligarca de Putin que también es miembro del consejo de Joule junto con John Podesta.

Finalmente, Podesta recibía un paquete de 100,000 acciones de Joule Unlimited con un valor estimado de casi $8 millones de dólares, que nunca declaró y a través de varias maniobras terminó en manos de su hija. Y todo esto era solo el inicio de la relación Rusia-Clinton que, al perder la presidencia, esa relación se extinguía.            

         
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