Tuesday, June 19, 2018

Comercio y Midas Trump. Ricardo Valenzuela


REFLEXIONES LIBERTARIAS
Comercio y Midas Trump
Ricardo Valenzuela

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En el verano de 1995 asistí a una conferencia en la ciudad de Nueva York patrocinada por Policonomics, empresa consultora muy prestigiada. El expositor era el Entrepreneur de moda en aquellos años, Donald Trump, y el tema era política fiscal y comercio. Después de la presentación, se develaba ante mi un hombre que abrazaba la teoría económica del Supply-Side, los mercados libres y, en especial, el libre comercio. Sin embargo, al final exponía la forma en que se había manipulado ese comercio a través de tratados que les daban todo el poder a los gobiernos, y proponía asumir una verdadera libertad de comercio eliminando totalmente obstáculos como tarifas, subsidios, barreras.

Algo que llamó profundamente mi atención, fue la forma en que agresivamente criticaba también las manipulaciones monetarias para incrementar el comercio de los países, y sus malévolos objetivos ocultos. Me dio la impresión de que identificaba la fuente del problema, mas directamente en el sistema monetario mundial que describió como el casino mas grande del mundo, y remachaba ¡Y yo conozco la forma en que los casinos operan! ¡Créanmelo!


Un poco de historia.

Inglaterra tuvo un papel primordial en la estructura y las estrategias en el comercio mundial. En lugar de negociar acuerdos bilaterales de intercambio con otros países, con su disposición de aceptar activos representados en papeles financieros a cambio de productos, hizo posible el comercio mundial se incrementara de forma explosiva. Gran Bretaña inició la venta de bienes terminados a los productores de materias primas quienes pagaban por ellos de dos formas, ventas a las naciones industriales de Europa y EU, y “enviando bonos para los inversionistas ingleses” que ejecutaban los Rothschild. Las naciones industrializadas pagaban a los productores primarios y a EU, vendiendo a Inglaterra productos semiterminados. Los EU, un importador neto, balanceaba sus cuentas con el flujo de inversiones inglesas.

Para los liberales, libre comercio es ausencia de intervención del gobierno: sin tarifas, sin cuotas, sin subsidios. Pero, para los oficiales del gobierno significa un complejo entarimado de políticas comerciales manipuladas, y el poder para establecer las reglas del comercio global. ¿Cuáles importaciones serán grabadas, y que tanto? ¿Qué exportaciones serán subsidiadas, que tanto? ¿Cómo se harán respetar las políticas internas como empleo, el medio ambiente? Así nacen acuerdos comerciales y los gobiernos deciden, en lugar del consumidor, el flujo que deben de tener los productos en el comercio internacional.

Desde la segunda guerra mundial el establishment inició sus estruendosos gritos pidiendo el libre comercio, pero, en realidad, siempre han estado nutriendo bajo la mesa a los opositores de la verdadera libertad de intercambio. El binomio emanado de los fatales acuerdos de Bretton Woods, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, iniciaron el apoyo a los nuevos acuerdos comerciales basados en las ideas mercantilistas de que las exportaciones es lo que hacen ricos a los países, y las importaciones los empobrecen. Nacía así la Organización Mundial de Comercio para manipularlo a favor de los gobiernos.

La mayoría de las decisiones en Bretton Woods fueron tomadas bajo el consejo de dos economistas; John Maynard Keynes, héroe de los gobiernos socialistas durante el siglo 20, y Harry Dexter White, economista americano que, cuando fuera denunciado como miembro del partido comunista y acusado de espionaje a favor de Rusia, fallecía de un ataque cardiaco. Por eso sabemos que los gobiernos no tienen interés en genuinos acuerdos de libre comercio.

El hecho de que los gobiernos negocien en nombre del libre comercio debería resultar sospechoso para cualquier libertario o verdadero defensor la libertad de intercambio. A todas las burocracias del mundo, como lo comprobara Buchanan en su teoría del Public Chooice, lo que les interesa es acumular más poder a base de interferencias en los mercados, para su beneficio.

Murray Rothbard se oponía al TLC y demostró que estaban llamando acuerdo de Libre Comercio, a lo que en realidad era una forma de cartelizar e incrementar el control del gobierno sobre la economía. Había pistas muy evidentes de que, en la trastienda de estos acuerdos se ocultaban prácticas proteccionistas. Cerraba afirmando; “el genuino libre comercio no requiere de tratados”. Los gobiernos nunca renuncian a su poder y los tratados genuinos requieren de una disminución de los poderes del estado. Pero al llegar a la conclusión de los modernos acuerdos, nos damos cuenta de que son para afianzar ese poder no limitarlo ni compartirlo.

Como señalaba Vilfredo Pareto: “Desde el punto de vista del proteccionista, los tratados de comercio son fundamentales para el futuro económico de un país. Cada vez que se aprueba un nuevo tratado de “libre comercio”, lo que se ve es la atenuación de las barreras arancelarias, pero lo que no se ve es la proliferación y armonización de barreras no arancelarias que impiden la libre empresa y crean monopolios a escala internacional a costa del consumidor”.

¿Por qué Trump impone las tarifas? Yo sospecho que se prepara para retirar el dólar de la locura mundial de sus monedas Fiat. El mercado de divisas se ha inflado hasta alcanzar una cantidad de dólares en negociación diaria, equivalente a 25 veces el PIB global y a 73 veces el importe total del comercio de bienes y servicios. La Teoría de la Información sostiene que una economía es un sistema de información gobernado por el conocimiento empresarial, guiado por una divisa sólida [respaldada por oro o plata]. En una economía de la información, el conocimiento y el crecimiento dependen de la moneda para transmitir el mensaje de los precios. Pero cuando el dinero se convierte en un reflejo de las políticas de los bancos centrales, no puede seguir guiando el conocimiento empresarial o el comercio internacional.

“Un sistema monetario basado en una divisa reserva es insostenible, porque las reservas extranjeras oficiales en dólares se deben adquirir y pagar con mercancías. En otras palabras, el incremento en las reservas oficiales en dólares equivale a las exportaciones netas del resto del mundo, lo que significa que también debe igualar el déficit de pagos internacional de los Estados Unidos, una situación insostenible”.

Y como afirma Hugo Salinas Price. El que países como China rematen todos sus productos para provocar grandes superávits y los “horrorosos” déficits de EU, es porque el monto de los superávits va a las reservas de su banco central. Y es que el actual sistema monetario basado en el dólar requiere a los bancos centrales mantenerlos en sus reservas, y la forma de obtenerlos es forzando esos déficits comerciales. La única alternativa que tienen los EU para resolver el problema de sus déficits y renovar su productividad, es abandonar el presente sistema monetario y regresar al patrón oro.

Estados Unidos, el FMI y Alemania juntos tienen tanto oro como el resto del mundo. Trump ha demostrado su afinidad por el oro y opina que el patrón oro fue fundamental para que EEUU fuera grande: “teníamos un país realmente sólido porque se basaba en el patrón oro”, señaló en marzo del año pasado en una entrevista en TV. Y EE UU tiene más que el FMI y Alemania juntos. Trump lo sabe mejor que nadie, y creo que hacia allá se dirige ante el pavor y el odio de la mafia financiera mundial.
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