Saturday, May 12, 2018

Los Bárbaros frente a la puerta


Ricardo Valenzuela
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Con gran certeza podemos afirmar que la cabeza del estado profundo en EU es el billonario George Soros. El fue quien llevara a Barak Obama a la presidencia sin portar credencial alguna para merecerla, más que el haber sido organizador comunitario en Chicago muy de la mano de Bill Ayers, quien en los años 70 fuera el líder del movimiento marxista revolucionario Weather Underground, dedicado a ciertas actividades terroristas como bombardear edificios públicos, estaciones de policía, el pentágono, el Capitol, en sus intentos para derrocar el gobierno establecido y el imperialismo. Sin embargo, desde que los Clinton arribaran a Nueva York, han formado una diabólica sociedad con este hombre quien, entre otras cosas, se le acusa de haber sido miembro de las juventudes Nazi en su país original Hungría


El otro operador, no del calibre de Soros pero igualmente peligroso, es David Brock, un homosexual que encabeza la organización Media Matters for America, muy cercano a los Clinton y descrito por la prensa como un asesino de la izquierda a quien se considera responsable por las actitudes anti conservadores y anti  libertarias de Facebook, Google, Twiter, Twiter y otros. Estos hombres, a través de sus operadores se dedican a el asesinato de prestigios y de modos de vida de sus enemigos, y en los últimos dos años han apuntado todas sus armas hacia la figura de Trump con el objetivo de destruirlo.

La especialidad de Brock, es atacar ferozmente cualquier medio o cualquier periodista o comentarista con tintes conservadores o libertarios. Ha llevado a cabo ataques casi criminales contra Media Research Center, una organización que se dedica a desmentir las noticias falsas que flotan tipos como Brock y Soros, personalmente o a través de sus organizaciones. De la misma forma ha agredido al sitio web Breitbart cercano a Trump, e inclusive, informalmente se le ha llegado a identificar como quien estuviera atrás de la misteriosa muerte de su fundador, Andrew Breitbart. Una de las estrategias que este hombre utiliza, es ligar, de una forma inteligente soportada con las ultimas tecnologías, todos los movimientos racistas con sus banderas de White nationalism, anti-semitistas, y misoginia, como afiliados a Trump y, según el, bien correspondidos por el presidente.

Entre unos 2,500 documentos hackeados de las oficinas de Soros, muchos de ellos exponen los planes de su Open Society para fondear organizaciones de izquierda y pasar luego a activar una campaña orientada a lograr el despido de Glen Beck de Fox News, Pat Buchanan de MSNBC y Lou Dobbs de CNN, lo cual logró de forma muy exitosa. Bill Vanderberg, cabeza de otra organización de Soros, Democracy Fund, discute la aprobación de cerca de $1 millón de dólares para apoyar al grupo Color Change, la organización política más grande y violenta de grupos activistas en el internet, representando delicados temas de afroamericanos con mas de 900,000 miembros pagando sus cuotas. Complementados con el dinero de Soros, esta organización se ha dedicado a llevar a cabo agresivos ataques a las empresas haciendo publicidad en los programas de los comentaristas que Soros haya identificado hasta sacarlos del aire.

Las semillas de Soros han germinado dando vida a otro Frankenstein como es lo que ahora se conoce como Antifa, un movimiento que se describe como marxista, leninista, colectivista, con un gran parecido a las Guardias Rojas, un movimiento paramilitar formado por jóvenes estudiantes que le diera vida Mao Zendong durante la revolución cultural en la China comunista. A través de todo EU la policía ha tenido que enfrentar esta nueva célula comunista, y en algunos estados sus autoridades los han calificado como terroristas. Este movimiento ha procedido ha formar estructuras regionales en diferentes estados. Entre los más violentos está la Guardia Roja Austin en Texas, un grupo de Antifa que abiertamente aboga por una violenta revolución contra el capitalismo. El grupo, a través de su página web, está solicitando armas y entrenamiento para una guerra que ya avanza hacia una violencia revolucionaria. Utilizando un fluido slogan soportado por ideología comunista, tratan de identificar a Trump como un supremacista blanco que da la bienvenida a políticas nazistas y fascistas.

Como parte de la penetración de movimientos marxistas hay que recordar el famoso mensaje de Hillary. En un evento para recabar fondos en septiembre del 2016, Hillary Clinton fue captada cuando hacía uno de sus más agresivos y desafiantes pronunciamientos de la campaña presidencial: “Ustedes saben, siendo generalista, fácilmente podríamos poner a la mayoría de los partidarios de Trump en lo que yo llamo una canasta de deplorables. Los racistas, sexistas, homofóbicos, xenofóbicos, Islamofóficos, ustedes nómbrenlos. Porque desafortunadamente hay mucha gente así. Y Trump con su apoyo los ha elevado”.

Con este pronunciamiento ella clarificaba que el análisis marxista del conflicto de clases en EU se había transportado, desde las causas de los trabajadores y los movimientos de los sindicatos en los años 30, para enfocarse en los oprimidos definidos, por ellos mismos de forma muy particular, por las políticas de identidad izquierdista. Las nuevas víctimas ya no son las clases trabajadoras pobres, sino las mujeres, homosexuales y las gentes de color. Pero para ellos los opresores son los mismos, el capitalismo, el imperialismo, el colonialismo, el estado guerrero, todo ello cortesía de los hombres anglos ejerciendo su siempre privilegio blanco. Antifa ha abrazado este marxismo y han hecho del presidente Trump su blanco y lo han etiquetado de fascista “aborrecedor en jefe”, liderando un ejército reaccionario formado para atacar los “deplorables” de Hillary Clinton

El presidente Trump en estos momentos está siendo el blanco de un “coup d’état” (golpe de estado) orquestado por el estado profundo, incluyendo la CIA, NSA, DOJ y otras agencias de inteligencia que tienen un compromiso con el globalismo del “Nuevo Orden Mundial”, y mantienen el secreto de su existencia a través de la cooperación de corporaciones privadas y organizaciones controladas por el gobierno. La devastadora pérdida de Hillary Clinton en la elección presidencial provocó que el estado profundo entrara en pánico. Y en su desesperación, sus agentes idearon e iniciaron la implementación de un plan para remover a Donald Trump de la presidencia. Para lograr este objetivo el estado profundo y la media comprada, están empleando las clásicas técnicas de propaganda y desinformación utilizadas por la Alemania Nazi en los años 30, que luego fueran avanzadas y perfeccionadas por la Unión Soviética. El principio básico de ese desviado tipo de propaganda y desinformación implica la manipulación de la opinión pública creando una mentira, estructurada luego de tal manera que sea creíble, para iniciar una campaña de constante repetición que cambie la esa opinión pública, aun cuando la mentira se presente sin bases, hechos, evidencia o realidad.

Para los americanos que todavía creen en la constitución de los padres fundadores, la presidencia de Donald Trump es la mejor y la última esperanza. El odio de la izquierda radical por la frase “Make America Great Again” es algo que no le preocupa e inconsecuente para sus votantes que concluyeron que la llegada de Hillary a la casa blanca después de Obama, la utopía de la izquierda se convertiría en la pesadilla totalitaria que describiera Orwell. Quienes votaron por Trump en el 2016, esperan seguir ganando y oran por él.

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