Friday, May 11, 2018

El Irángate de Obama—Kerry


REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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El acuerdo entre Irán y EU para detener las intenciones del estado islámico de fabricar sus armas nucleares se ha convertido en una telaraña internacional que está ya desnudando las estrategias maquiavélicas del dúo Obama-Kerry, mostrando al mundo los extremos a los que los políticos están dispuestos a llegar persiguiendo objetivos muy lejanos a la seguridad de los EU. El haber ignorado el proceso constitucional para la aprobación del pacto EU-Irán para control nuclear, Obama dejaba la puerta abierta a su sucesor para fácilmente cancelarlo.

Ahora con la ayuda de la prensa nacional e internacional la narrativa es que el presidente Trump ha demostrado al mundo que la palabra de EU no tiene valor.

Ese es el argumento principal que esgrimen los enemigos de Trump al haber decidido retirar a los EU del Plan Nuclear Iraní (JCPOA). La forma del presidente de ignorar las preocupaciones de sus aliados y socios en el grupo PK5+1 que participaron en la negociación del Trato, es ahora criticada como una forma de epitomizar el América First en donde amigos y enemigos ya no pueden contar con los EU. Es lo que afirma el columnista del New York Times Roger Cohen argumentando que el mundo entero se ha dado cuenta que la palabra de EU no vale. Su colega Nikolas Kristof describe el acontecimiento como una forma de vandalismo que demuestra eso, una falta de respeto para ambas alianzas.


Pero el problema con este argumento tiene mas que ver con los eventos del 2015 que con el debate presente del mérito de las razones para que Trump tomara esa decisión. Si la administración de Obama hubiera estructurado el acuerdo con Irán como un tratado, dándole no solo legitimidad sino también la fuerza de la ley sería entonces justo argumentar que efectivamente se había perjudicado el prestigio de los EU al no respetar la palabra del país. Pero, el deliberadamente haber ignorado el proceso constitucional para ratificar un pacto con un poder foráneo, Obama y Kerry asumieron que una vez que el acuerdo estuviera listo ningún sucesor se habría atrevido a cancelarlo.

El jurado mundial todavía debate si Trump puede, como lo está haciendo, regresar el reloj al 2013 cuando las sanciones internacionales habían logrado situar a Irán en la mesa de las negociaciones. En aquel momento, con su economía en ruinas, los negociadores del estado islámico estaban completamente chocados al comprobar que cada vez que ellos decían no a las demandas de occidente, Kerry y su grupo simplemente aceptaban la negativa y llegaban luego nuevas concesiones. El resultado era un pacto premiado con aprobación internacional hacia un programa nuclear que previamente había sido considerado ilegal, y se aseguraba el que Irán eventualmente lograría producir armas nucleares. Pero como ahora era imposible reimponer sanciones internacionales—Los socios europeos de EU felizmente lo abandonaban con cierta prisa—Fue cuando Obama pensó que su legado estaba bien asegurado.

Aun cuando los documentos de la versión final del JCPOA nunca habían sido firmados por los iraníes, efectivamente constituía el tratado foráneo mas importante negociado por EU desde el final de la guerra fría. Pero Obama y Kerry no tenían la menor intención de seguir el proceso establecido por la constitución para este tipo de compromisos. En su lugar, ellos clasificaban el trato como un simple entendimiento entre EU y otros gobiernos. La excusa para hacerlo, tan ilógica como falsa, eventualmente fue suministrada por Kerry cuando comparecía ante el Comité de Asuntos Foráneos de la Cámara de representantes al responder a una pregunta: “Bueno senador, yo he dedicado muchos años de mi vida tratando de estructurar este tipo de tratados a través del Senado, y le puedo asegurar que se ha convertido físicamente imposible el lograrlo. Es por eso por lo que hemos ignorado al Senado. Porque con ese cuerpo es prácticamente imposible lograr este tipo de aprobaciones”.

Eso era un ejemplo clásico de la clase de acciones sin sentido que normalmente se le achacan al presidente, pero no a Kerry. Es importante señalar que antes de 48 horas de las declaraciones de Kerry, el embajador de EU ante la Agencia Internacional de Energía Atómica presentaba un documento certificando la ratificación de un tratado: una enmienda a la Convención de Protección Física de Material Nuclear, uno de los cuatro pactos aprobados por el Senado en los años que llevaron hacia el primer Trato de Irán bajo el mismo proceso de ratificación constitucional que había sido usado por mas de dos siglos. La verdad es que nunca había sido imposible aprobar un tratado a través de canales constitucionales que Obama y Kerry decidieron ignorar

La soberbia de Obama al rehusar someter el JCPOA al Senado, sería el nacimiento de una mentira dando la impresión de que la palabra de EU estaba en peligro por ese venenoso acuerdo. Pero en una de las mas astutas maniobras en sus 8 años en la presidencia, fue capaz de conseguir una hoja de higuera como una cubertura congresional para dicho acuerdo, con ayuda de Republicanos que supuestamente se oponían al fraudulento trato.

Obama estaba haciendo política internacional con la misma irrespetuosa arrogancia frente a la separación de poderes, que ya había mostrado en su política migratoria. La posibilidad de implementación del tratado con Irán sin la aprobación del Senado no era diferente a la orden ejecutiva de Obama dando amnistía a millones de ilegales sin tomar en cuenta al Congreso, que se rehusaba a aprobar las leyes requeridas. La única diferencia en este caso fue la estúpida desesperación de algunos republicanos para dar la apariencia de que ellos habían participado.

Ese era el panorama cuando Trump tomaba cartas en el asunto. El Senador Corker, aliado de Obama, tendía una trampa para los opositores. Pausadamente establecía una cadena para inmovilizar a Trump, dándole al Congreso el derecho de limitar la habilidad del presidente para manejar sanciones económicas. Pero lo que creó fue una confirmación del trato al revés. En lugar de requerir que dos tercios del senado convinieran por el pacto, le dio a Obama una vereda corta. Todo lo que ahora Obama necesitaba hacer para impedir una resolución desaprobando el trato era ejercer el derecho de veto, para luego con solo un tercio de las representantes o senadores sostenerlo. La trampa había “medio funcionado” pues los republicanos no podrían reunir los votos para desrielarlos. Con eso Obama anunciaba al mundo que el acuerdo había sido aprobado por el Congreso a pesar de que se registrara la oposición de las mayorías en la Casa de Representantes y el Senado. El trato estaba condenado.
No Es imposible lograr cualquier acuerdo general en un tema tan delicado como es la seguridad nacional. Si Kerry hubiera traído de Viena un Tratado acorde a la promesa de Obama para terminar, en lugar de legalizar el Programa Nuclear de Irán, hubiera logrado aceptación de republicanos, así como de aliados como Israel y Arabia Saudita. Pero lo que trajo fue un acuerdo para legalizar las acciones ilegales de Irán, algo imposible que el senado aprobara, y es cuando Obama-Kerry decidieron jugar al dictador tal vez pensando vale mas pedir disculpas que pedir permiso. Pero como dicen en mi rancho, “ahí fue donde la mula se atascó en el zoquetal”.     

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