Monday, February 12, 2018

Trump ¿Cómo te fue en el exterior?



Ricardo Valenzuela
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A pesar de las batallas y enfrentamientos para lograr la extensión de la orden ejecutiva de Trump para DACA, la inmigración ilegal ha disminuido en un 60% para ubicarse en su nivel más bajo en lo que va de este nuevo siglo—aun antes de activar nuevas políticas e iniciativas para seguridad fronteriza. Y aunque las hordas de protestadores profesionales que llegan a los límites de la violencia y la legalidad, exigiendo derechos imaginarios, Trump permanece muy firme en su posición; inmigración legal, toda, ilegal, nada.

En la arena internacional es un hecho que el califato de ISIS está prácticamente extinto. Y su fallecimiento se debe a la iniciativa de Trump para entregar el manejo del conflicto al Secretario de Defensa, James Mattis, quien de inmediato liberó a los comandantes de las ridículas reglas logísticas en el campo de batalla, para ir al encuentro del enemigo, que se habían establecido bajo el mandato de Obama. Fue así, que en un tiempo record las fuerzas de EU destruyeron a los terroristas.


La atinada selección de Trump para reclutar hombres como James Mattis, el asesor de seguridad, HR McMaster, la embajadora en la UN, Niki Halley, el director de la CIA, Mike Pompeo, y el Secretario de Estado, Rex Tillerson, han obtenido resultados admirables, operado con la coordinación de un armonioso concierto para restablecer la imagen creada de los EU, como un país con gran falta de determinación y titubeante ante amenazas o el enemigo. Algunos definen esta política como el renacimiento del Jacksonismo, una doctrina en donde Trump ha remplazado la eterna “paciencia estratégica” y el “liderazgo desde la retaguardia” de la administración pasada, pero sin emular el estilo del  neoconservadurismo de George W. Bush.

Las nuevas presiones sobre Corea del Norte han provocado se activen las sanciones más estrictas en la historia de esa nación. Después de la fiera retorica de Trump y su exhibición de fuerza desplazando todo el poder aéreo y naval de EU en el pacifico, Corea del Norte ha aceptado iniciar pláticas con Corea del Sur. China también está ya iniciando presión sobre Corea del Norte, para que detenga sus lanzamientos de misiles. Los vecinos asiáticos de China están preparando defensas contra misiles, cerrando filas con EU en algo que pudiera ser similar a la situación del medio oriente con el ancla de Israel. Hasta estos momentos el policía malo, Trump, y los policías buenos, Mattos y McMaster, han proyectado seguridad para los amigos y un gran miedo a los enemigos.

Trump ha estado apoyando las masivas protestas en Irán, algo que fue una de las grandes fallas de Obama en 2009. Un irónico desenlace del desastroso acuerdo de Obama con los mulas en el 2015, ha sido que la teocracia, embriagada por los flujos de efectivo que les enviara Barak y la relajación americana del embargo, sin darse cuenta revivieron las esperanzas de su pueblo para lograr una mejor vida con ese torrente de dinero. Pero cuando esos cientos de millones de dólares se aplicaron para darle apoyo a las organizaciones terroristas como Hezbollah, para conducir operaciones militares y salvar al asesino Assad y su régimen, y para continuar su exorbitante y costoso programa nuclear, las esperanzas de la gente han muerto y se empiezan a rebelar.

Lo que ahora es diferente en ese país, es que las protestas son las más grandes de los últimos casi 40 años. La administración Trump no está dispuesta a ningún acuerdo con la teocracia, si es que ignoran las protestas en la calle. Trump tampoco visualiza que el terrorismo de Irán aporte para convertirlo en un exitoso poder regional, que pudiera justificar legítimas preocupaciones de su defensa. En su lugar, el ve a Teherán, ISIS y Al-Qaeda, como la fuente más importante de conflictos y antiamericanismo en el medio oriente.

Resumiendo. Donald Trump, el guerrero, se encuentra ahora librando batalla en todos los frentes.

El primer conflicto y tal vez el más importante, puede ser a favor de Trump. Las encuestas que miden su aprobación, son un poco más altas que los 40s bajos que se reportan en estos momentos. Pero su imagen es todavía impresionantemente mala en relación a sus logros, que no han sido apreciados por la gente porque no los conoce. Pero si quiere que los congresistas republicanos sobrevivan esta elección y puedan retener el control del congreso, Trump debe de actuar rápido y agresivamente para que la economía crezca más robustamente que el 3% del año pasado—lo que produciría importantes aumentos de sueldos y en el monto del cheque que los trabajadores llevan a casa, consecuencia de la reducción de impuestos y una demanda superior a la oferta de trabajadores.

Pero ¿será verdad absoluta que la política se puede definir con una sola frase; “es la economía estúpido?” Obama nunca pudo alcanzar el 3% de crecimiento en ninguno de los 8 años que fue presidente. Como consecuencia perdería ambas casas del congreso, pero a pesar de su mala calificación en economía, fue reelecto. Entonces, creo que podemos afirmar que nadie realmente conoce las verdaderas consecuencias del crecimiento económico. Entre Noviembre de 1983 y Noviembre de 1984, la economía creció 7% y fácilmente llevaba a una victoria arrolladora al “tonto buena gente” Ronald Reagan, y se reelegía ante un Walter Mondale a quien todos consideraban mucho más impresionante. Pero en estos momentos un crecimiento de un 3%, tal vez no sea suficiente para mitigar los aspectos negativos de la personalidad de Trump, pero un 4 a 5% definitivamente si haría la magia. Y hasta estos momentos Trump ha mostrado que conoce ese camino.   

Se dice también que Trump también está en guerra con el mismo. Y es que todos sus atrabancados twits lo enfrentan a segmentos muy importantes de votantes, como son las mujeres y los independientes. La sabiduría convencional asegura que esos agresivos arranques de Trump, es munición para sus enemigos y también cubren de sombra sus logros. Se ha comentado que en medio de las negociaciones para un nuevo programa de inmigración, una fuente no identificada informa que Trump afirmó que Haití y otros países del tercer mundo, eran simplemente hoyos de caca y, por eso, no deberían ser elegibles para inmigración masiva a EU. Sea o no una fuente confiable, sabemos Trump no es la clase de político que, en lugar de ese arranque, podría haber afirmado: “Tal vez fuera más apropiado promover un flujo de inmigración diversa, pero que básicamente incluya como su fuente países más desarrollados, así como, de forma selectiva, países menos desarrollados”. —aun cuando en privado y en las calles, mucha gente está de acuerdo con él.

Las declaraciones de Trump orales o escritas pueden ser no muy ortodoxas, crudas, crueles y ofensivas. Pero ¿hay alguien que pueda medir su cuenta de Twiter para ver si afecta, y en qué grado, el entusiasmo y amplía sus bases más que la pérdida que pueda producir de soporte y de simpatizantes? La lógica y la razón nos indican que él debería dejar que sus logros hablaran por sí mismos, reducir sus convocatorias “broncas” en sus campañas, restringir sus casi diarios twits para solo expandir su agenda, sus logros, y dejar los pleitos de cantina a sus subordinados especialistas en ese campo.

Cuando Trump abandona el papel de chico malo, ha sido filmado conduciendo sus sesiones de política con su gabinete, con amigos y enemigos congresionales, y realmente siempre luce como el líder y muy presidencial. Pero ¿Qué tanto deberá mejorar el record de Trump para neutralizar los prejuicios en su contra y, más importante, sus diablitos interiores, para lograr números favorables que le aseguren apoyo congresional, y darle la fuerza necesaria para un segundo año con una agenda más ambiciosa?  El tiempo se está acabando y en los siguientes 10 meses la economía debe explotar como nunca lo ha hecho, y Trump debe lucir más como Reagan y menos como Howard Stern.     

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