Monday, February 5, 2018

Mexicanos, a votar, aquí sus candidatos



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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En Noviembre de 1993, los mexicanos iniciábamos un vía crucis totalmente desconocido en nuestro país que nos asomara a un profundo precipicio. Después de que la mano divina favoreciera a Luis Donaldo Colosio con la candidatura a la Presidencia, por primera vez en nuestra revolucionaria historia emanaban agresivos borbotones de inconformidad, en la otrora disciplinada familia, tomando a todo mundo por sorpresa, pero en especial, al mismo ejecutor del celestial dedazo—el Presidente.

 
Durante los siguientes meses explotaría un volcán de pasiones políticas que ponían a prueba nuestras temblorosas instituciones, el poder omnipotente del mandatario, la frágil estructura económica que se pretendía reformar. Y como corolario, después del asesinato de Colosio, Diciembre nos servía una devaluación como tiro de gracia para una enfermiza banca, para millones de raquíticos negocios, lo que le costarían al país más de 500,000 millones de dólares. Luego le pasarían la cuenta a todos los mexicanos con el Fobaproa.

Moría una época, pero lo grave era que el intestado difunto no dejaba instrucciones en un país en el cual la estructura total dependía de eso; de la línea presidencial. Entre los empujones, el dedo ahora ungía a un oscuro funcionario de las filas de las finanzas nacionales; Ernesto Zedillo. Lo que nunca se imaginaron los conspiradores, fue que con sus acciones finalmente le abrían el zaguán de los Pinos a la sedienta oposición. El Pacto de Calles presentaba profundas grietas y los priistas tradicionales de “todos con el Presidente,” formaban ahora una manada sin caponera y sin cencerro.

La bitácora presidencial listaba el plan iniciado por Salinas en 1988 con la tercera versión del Liberalismo. La primera fue de Juárez, pero se corrompía cuando se transformó en una visceral persecución de la Iglesia y sus venganzas personales, para luego atornillarse a la silla presidencial. La segunda emergía con la avenida de Porfirio Díaz, para darle su tono muy especial con un débil tinte de liberalismo económico, pero con una gran autocracia política que le permitiría permanecer en la silla durante casi 40 años. Salinas zarpaba con una tercera versión pero, para no dejar sentidos, le daba también su tono personal para convertirlo en el Neoliberalismo.

En Diciembre de 1994 Salinas entregaba el poder en medio de una profunda crisis. Era claro el que su gestión “liberadora” había producido el destete de la familia revolucionaria, pero con 70 años de retraso. Por ello, en lugar de presentar un desahíje de becerros dos añeros listos para los mercados en este nuevo escenario global; con frustración mostraba una partida de novillones centenarios portando cornamentas que no les permitían abordar el tren de la modernidad. Ante tal dilema, esos prehistóricos cíbolos simplemente buscaron los copiosos mezquitales para amogotarse entre los ramajes del partido, esperando tiempos mejores.

En Diciembre de 1994, Zedillo se aferraba al timón de un barco a punto de naufragar. Los novillones celebraban su anticipada victoria y emergían de los mogotes. Nunca imaginaron que Zedillo, ante la crisis, crecería a nivel de estadista enfrentando los problemas con galanura. Los libertarios formados en las filas del priismo, eran ahora los apestados y con histeria renegaban de su filiación. Pero Zedillo, contra todo y contra todos, nivelaba el barco para al final de su ruta anclarlo en puerto seguro y dejando el timón, con claridad confesaba su filiación liberal.

El mando de la nave recaía en el nuevo Rey de la mercadotecnia quien, con un guion cantinflesco, lograba seducir a esa avalancha de votantes desesperados por el cambio. Fox era elegido Presidente. Pero el ruidoso Capitán no sólo falló a los mexicanos; provocaba una grave confusión en el escenario nacional y hasta en la tarima mundial. Los cambios prometidos no se dieron y ya nadie apuesta a que se darán. Los panistas de pedigrí no encuentran como justificar sus fracasos. Los más fieles se consuelan enviando remembranzas de las pasadas barrabasadas del PRI, y ahora invitan a conformarse con lo malo novedoso, para no regresar a lo malo conocido.

El PAN de Clouthier en el poder, dejó de ser aquel partido de luchadores idealistas para mostrar su verdadero ángulo conservador, pero también las mañas que aprendieran del PRI. Como ejemplo está el ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, que dejara el estado como si hubieran pegado los yaquis rebosantes de bacanora curado. Pero si dirigimos la mirada al nuevo PRI, el panorama es aún más desolador. La nueva versión de los novillones no sólo ha emergido de los mogotes, se han adueñado del partido y tomaron de nuevo el campo luego de que el PAN dejara desierta su trinchera.

Y como siempre sucede después de estos estremecimientos políticos, ahora el menú que nos ofrecen de será tres platillos; malo, más malo y extra peor, los tres sazonados con el elixir de la corrupción. Pues ya hemos comprobado cómo la democracia mexicana sustituye la elección ejecutada por una mayoría incompetente, con la selección de una minoría de corruptos para ocupar las posiciones más importantes del gobierno, y así lo sigan saqueando. Solo recordemos las palabras de Louis McHenry How: “Nadie puede elegir como profesión la política y permanecer siendo honesto”.

Frente a las elecciones de Julio, la confusión en el país es más grande que la que se vivía aquel fatal año de 1993. Las predicciones del viejo, Donato Franco, no se cumplieron aunque el fallecía seguro de que se harían realidad. “El PRI va a desaparecer” me decía este sabio del arte de Maquiavelo; “los izquierdistas del partido emigrarán hacia el PRD, los más conservadores engrosarán luego las filas del PAN. Habrá entonces un periodo de confusión y un compás de espera. Después los liberales priistas iniciarán un verdadero partido liberal.” ¡Que equivocado estaba Donato! Sin embargo, una de sus predicciones sí se ha cumplido fue aquella de: “El congreso se convertiré en una caricatura del Chicago Mercantile Exchange, en donde descaradamente se compren y se vendan favores políticos”.

El PRI sigue vivo y ahora controlado por los novillones Jr. que, aunque jóvenes, su cornamenta es igual de abundante y son más torpes para manotear los dineros públicos. El PAN ha sufrido una mutación y ahora es controlado por los monaguillos de la moda, y en sus filas más sepulcros blanqueados. La izquierda mexicana se define con un solo nombre; López Obrador, a quien ellos describen como un hombre honesto y espiritual. Pero el loco Bucaram de Ecuador también lo era y tuvieron que destituirlo por eso, “por orate”, lo mismo que Hitler quien llevaba a cabo sus crímenes amparado por la ley que el decretaba, también practicaba devotamente la religión del ocultismo, y terminó dando órdenes a sus ejércitos imaginarios.

El escaparate político mexicano con estos tres participantes, luce más triste que el abandonado cementerio apache de la sierra de Masocahui, en mi estado de Sonora. El verdadero pensamiento liberal que ha rescatado a tantos pueblos de su miseria, en México no existe, nunca ha existido, y tal vez nunca vaya a existir.

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