Monday, February 19, 2018

Economía para la gente




POPULISMO
Ricardo Valenzuela
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Recientemente hemos atestiguado la emergencia de un viejo Frankestein que amenaza al mundo con sus pesadas cadenas, el populismo. Surge como una consecuencia de la gente harta del asalto a los mercados por esa pestilente sociedad elites-gobierno, gente harta de un sistema económico que hace al rico más rico dejando al pobre en la retaguardia. Me dicen mis amigos ¿Por qué te quejas si tu familia siempre ha sido parte de las elites? Mi molestia no es porque mi familia haya destacado, es en porque en México en lugar de los nacientes mercados libres han sido desplazados por esos oscuros intereses negocios-gobierno, que amenazan con destruir la oportunidad de establecer un verdadero sistema de mercados libres, y condenar el futuro de la humanidad a la pobreza si no abordamos el último tren.


He luchado contra esta destructiva ola durante gran parte de mi vida, pero al ver que, no solo nada cambia, sino que la enfermedad avanza, a veces siento que, como afirmara Bolívar, estar arando en el mar y quiero abandonar la lucha. Pero hace unos días, abrí las páginas de un excelente libro que me obsequiara Lugi Zingales, en una de las reuniones de la Alianza Álamos, en donde relata la forma en que arribara a los EU en busca de libertad, que no encontrara en su natal Italia, y con las puertas abiertas del MIT obtenía un Doctorado en economía. A medida que avanzaba en la lectura me invadía la sorpresa al darme cuenta que su historia y sus motivos, eran exageradamente similares a los míos. Lugi llegaba a los EU casi al mismo tiempo que yo, en la era de Reagan, ambos en busca de la libertad perdida en nuestros países. Ambos abandonábamos dos países en los cuales no había meritocrácia ni competencia y la riqueza es considerada un pecado.

Sin embargo, como a mí me hubiera sucedido, al terminar la administración de Reagan, Lugi se daba cuenta que en el país de la libertad, se iniciaba una película que ambos ya habíamos visto en los nuestros. El partido republicano ahora abandonaba los principios de mercados libres para sustituirlos con otros que se implementaban para favorecer a los grandes negocios. Estábamos atestiguando la transformación de los mercados estadounidenses, en un sistema de capitalismo crony similar al de Italia y México. Pero sí encontramos una diferencia en este país de la libertad. A través de nuestras pensiones de retiro y nuestras inversiones en acciones, nosotros somos los dueños de esas grandes empresas que siempre están cabildeando para tomar el dinero de nuestros impuestos, y de esa forma dominar nuestra vida política. Ante esta situación, nos dimos cuenta que lo que está en juego no es solo nuestro dinero, también nuestra libertad. Cronismo reprime la libertad de expresión, elimina los incentivos al estudio, perjudica las oportunidades de carrera. Ha robado a nuestros países, Italia y México, su gran potencial para lograr su crecimiento económico. Y ahora la película se repite en EU.

En las primeras páginas de su libro, después de que con una lógica brillante describe el grave problema, Lugi hace una interesante y apasionada llamada por el cambio, una llamada de alguien que fervientemente cree en los mercados libres y ama a su nuevo país, cuya bandera siempre había sido: Libertad y la búsqueda de la felicidad. Pasa luego a definir el motivo para ser optimistas esbozando el arma más poderosa en el arsenal de EU, desgraciadamente inexistente en los nuestros, en el DNA que porta EU que le da la habilidad de reformarse. A diferencia de ciudadanos de otros países, los americanos tienen una poderosa creencia en el poder de la competencia. Y la competencia es la raíz de los mejores logros en las economías. Por eso, si queremos mejorar económicamente necesitamos más competencia, no menos. El populismo que los americanos llevan en su DNA, no es el de otros países que representa demagogia, autocracia, tiranía, es una tradición positiva de proteger al desvalido y al débil. Y esta versión de populismo a la EU, fusionado con una potente orientación hacia los mercados, puede ser la mejor forma de luchar en contra de la degeneración del sistema.    

Los EU desarrollaron su capitalismo en una era en la cual la participación del gobierno en el PIB de la nación, era minúscula. Ello provocaba que de forma casi automática los soñadores y emprendedores tuvieran solo una ruta para alcanzar sus objetivos, el mercado, puesto que un gobierno sin dinero disponible más que para lo que era su responsabilidad, no tenía mucho que ofrecer y, de esa forma, se daba la operación de la famosa mano invisible de Adam Smith. Pero lo que sucedió en los países asiáticos que recientemente han decidido buscar su destino a través del capitalismo, es diferente. En esas naciones el capitalismo fue una creación del estado y, desde su nacimiento, se ha implementado una política industrial que favorece a quienes tienen las conexiones políticas. Un “extraño” capitalismo en donde la gente hace fortuna, no compitiendo en los mercados, sino en sociedad con los gobiernos en donde emerge una caricatura de un capitalismo injusto y corrupto, la gente se da cuenta y lo rechaza como es el caso de México.

Ante las elecciones mexicanas en puerta y ante las encuestas informando de la seria posibilidad de que, la personificación del peor de los populismos, López Obrador, pueda llegar a la presidencia, pienso es importante revisar los acontecimientos de los últimos años para tener una fotografía lo más completa posible, de cómo, cuándo, y por qué, el populismo nocivo ha llegado a cubrir a los EU. Podremos también tener claras las consecuencias que acarrea consigo, que han llegado a postrar ante la desgracia, a países como Inglaterra y, sobre todo, la temeraria afirmación de Lugi Zingales de que el secreto del éxito en los sistemas de verdaderos mercados libres, no es la propiedad privada, ni la motivación por las utilidades. Es la competencia, como nos enseñara Adam Smith y los 200 años de historia económica, la razón por la cual los mercados libres crean abundantes beneficios económicos. Y para ello se necesitan reglas.

En EU el capitalismo ha sido un caso especial puesto que nació sin ninguna influencia extranjera, en un fértil campo en donde se desarrollaba ese orden natural sin interferencias. Sin embargo, en los países que lo han estado iniciando en años recientes, ante una nación tan rica y poderosa en que se había convertido EU, especialista en competir y ganar, el temor a la dominación económica de parte de firmas americanas, ha sido un buen pretexto para otorgar privilegios y protección a las elites que ahora controlan los negocios, y a eso le llaman patriotismo. Este fenómeno es algo que debe preocuparnos profundamente. Porque las nuevas generaciones de políticos profesionales y mercenarios que ahora nos gobiernan, al ver la forma en que el gobierno en esos países adquieren ese poder que ellos sueñan con  lograr, no pasaría mucho tiempo en que sus tentáculos se hicieran presentes en todas las actividades de la sociedad, formando esa fatal mancuerna negocios—política.
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