Monday, February 26, 2018

Capitalismo para la gente (Segunda Parte)



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
Image result for amlo caricatura
En EU el capitalismo ha sido un caso especial puesto que nació sin ninguna influencia extranjera, en medio de un fértil campo en donde se desarrollaba ese orden natural sin interferencias. Sin embargo, en los países que lo han estado iniciando en años recientes, ante una nación tan rica y poderosa en que se había convertido EU, especialista en competir y ganar, el temor a la dominación económica de parte de firmas americanas, ha sido un buen pretexto para otorgar privilegios y protección a las elites que ahora controlan los negocios, y a eso le llaman patriotismo, ya no mercantilismo. Este fenómeno es algo que debe preocuparnos profundamente. Porque las nuevas generaciones de políticos profesionales y mercenarios que ahora nos gobiernan, al ver la forma en que el gobierno en esos países adquieren ese poder con el que ellos sueñan, no pasaría mucho tiempo en que sus tentáculos se hicieran presentes en todas las actividades de la sociedad, formando esa fatal mancuerna negocios—política.


Pero este tipo de arreglos es lo que da vida al cronismo con todos esos vasos comunicantes entre seudo empresarios y políticos corruptos. Además, los EU era un campo fértil para estas ideas de libertad que son las bases del capitalismo, porque se habían beneficiado de la ética protestante que siempre ha considerado la riqueza como una justa recompensa al trabajo duro, en lugar que un regalo de la suerte, o, inclusive, como lo clasifica la iglesia católica, un vergonzoso pecado. Por estos motivos y muchos otros, en EU se desarrolló la cultura de una poderosa creencia en la posibilidad y la promesa de libertad económica y competencia. La noción de que el trabajo duro y honesto tiene recompensa, es parte esencial  de la forma en que vemos la vida. Esta actitud, durante muchos años había reducido las presiones anti mercado del progresismo, ayudando a que el verdadero capitalismo se desarrollaran y se protegieran. La gente tiene claro, consiente o subconsciente, la prosperidad que ha generado el capitalismo y por eso ha tenido apoyo popular.

Sin embargo, todos estos factores que le dieran vida al capitalismo puro, al que el país le debe su increíble prosperidad, han estado cambiando. La participación del gobierno en el PIB durante los últimos 30 años se ha triplicado, y su influencia y poder se ha incrementado aun mas a través de un irracional crecimiento de las regulaciones. Pero los negocios están aprendiendo la forma de sacar provecho de esta situación para beneficiarse, sin importar la carga que le imponen al país. En las graves recesiones en las cuales el gobierno emerge como salvador con sus estímulos monetarios, en lugar de oponerse y resistir su incursión en algo que no es de su incumbencia, como de forma muy clara lo enuncia la constitución, luchan para que les toque un pedazo más grande del pastel a repartir. Esto es una clara evidencia de cómo el mundo corporativo se ha hecho experto en ordeñar al gobierno.

Pero el gobierno no podía dejar pasar esta oportunidad, y el congreso se ha convertido en esa fatal ruleta escogiendo ganadores y perdedores entre aquellos que, perdiendo su dignidad, se arrodillan esperando su turno ante el grupo de políticos profesionales que se han adueñado del proceso de asignación de fondos, en un mercado en donde hasta el alma está de venta al mejor postor. El desarrollo de esta práctica ha corrompido no solo la política, también a la sociedad en general, cuando este intercambio de voluntades y destinos, se ha llegado a identificar como capitalismo salvaje y con la creencia de que los fondos públicos deben promover el desarrollo y crecimiento del sector privado, en un deformado esquema de sociedades público-privadas. Con esto se ha incrementado el poder de los intereses privados para neutralizar el mercado y continuar jugando sus albures con cartas marcadas. Pero a medida que los negocios privados incrementan su poder sobre la agenda política, el apoyo popular por el sistema de libre mercado ha iniciado su declive. Siendo que este laberinto de complicidades nada tiene de mercado, y mucho menos de libre.    

Cuando la gente pierde la confianza en un sistema que ellos consideran no es justo ni legal, es cuando surge el populismo traducido en movimientos con la bandera de la desigualdad en el ingreso, deterioro de la clase media y, la más importante, total desconfianza en las elites. Y todos estos movimientos están ya presentes en nuestro país. La mayoría de los movimientos populistas han sido etiquetados con un deseo de redistribución de la riqueza. El populismo se convierte en una amenaza a la sobrevivencia del sistema de libre empresa, cuando los mercados pierden legitimidad como el mejor medio de asignación de recompensas. Es decir, cuando el sistema es considerado injusto para un creciente número de gente. Si la gente de este país pierde la confianza porque piensa que mucho poder se ha concentrado en las manos de unos cuantos ricos y grandes corporaciones, y los votantes pierden la confianza en el sistema económico porque lo consideran corrupto, es cuando la santidad de la propiedad privada también está amenazada. Y cuando los derechos de propiedad no están protegidos, la sobrevivencia del sistema de mercado libre está en peligro.

En respuesta a la explosión del populismo que estamos experimentando, las empresas han iniciado sus demandas por privilegios especiales y garantías para sus inversiones, y los políticos gustosamente los atienden. Pero esos privilegios y garantías se convierten en la explosión de cólera de parte de la gente, siendo que esa cólera es lo que ha estado provocando el populismo, confirmando el juicio original de que el gobierno y los seudo empresarios que controlan el mercado, están cooperando a expensas de quienes pagan impuestos y los pequeños inversionistas. Luego, para evitar ser ligados en la mente del público con las compañías que están favoreciendo, los políticos animan y hasta participan en los asaltos populistas. Y ante la incertidumbre del cumplimiento de contratos y del estado de derecho, los empresarios e inversionistas decentes se hacen escasos. Y esto, como consecuencia, deja a los negocios con problemas con el único recurso de buscar la ayuda del gobierno, y de esa forma reforzando el capitalismo crony. Un círculo vicioso del cual es casi imposible escapar.    

Sin embargo, aun ante la presencia de tensiones populistas muy agresivas, este ciclo no es inevitable. Hace unos 100 años la reducción en los costos de transportación inició un proceso de globalización similar al que estamos viviendo, dejando mucha gente que pertenecían a la clase media sintiéndose excluidos, y algunos negocios desproporcionadamente poderosos. El objetivo de los movimientos populistas que surgieron como respuesta a estos eventos, no era destruir el capitalismo, sino contener la concentración desproporcionada de poder. Ello fue la base para algunas reformas que han sido ayuda para que el poder no se siga concentrando, y el capitalismo funcione de mejor manera y más eficientemente. El problema ahora es como dirigir nuestro malestar para combatir el capitalismo crony y las corruptas elites, sin destruir el sistema de libre mercado. 

El caso de México es completamente diferente, una historia de terror en donde surge un mesías cuyas ideas—redistribución de la riqueza, egalitarianismo y al diablo las instituciones, que neutralizan la meritocrácia, destruyen los incentivos de los participantes en el mercado, y reducen el crecimiento económico. Un mesías que no puede ocultar su admiración por Fidel Castro y Hugo Chávez, y en sus extrañas conductas exhibe que sus motivaciones políticas son alimentadas por una insaciable sed de poder, y oscuros sentimientos de revancha y venganza. Y así como en una época populistas estilo..le daban buena reputación a su populismo que solo pedía ayudar al desvalido sin infringir los derechos de otros. El mesías con sus amenazas, estilos dictatoriales y su insultante desconocimiento de la economía, le dan muy mala reputación.     


Post a Comment