Friday, January 12, 2018

Panorama del suroeste de EU y noroeste de México durante el siglo 19



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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Era casi el último cuarto del siglo 19, un siglo que estaba dejando profundas huellas en la humanidad, en muchos sentidos. Había sido el inicio de los EEUU como la primera república independiente del continente americano, el siglo de la independencia de México, para luego envolverlo en una guerra interminable, sus dos frustrados imperios y su república tan especial. El desarrollo del sistema político de EEUU que, en sus primeros años de vida, como afirmara Tocqueville en su libro, se estaría convirtiendo en la nación más rica y poderosa del mundo. Había sido el siglo en el cual México perdió la mitad de su territorio, primero Texas, cuando declarara su independencia y después fuera aceptada como un estado más que, con las colonias americanas, formaran los EEUU. Después llegaría la pérdida de California y Nuevo México, pasando también a formar parte del nuevo país norteamericano y darle esa nueva dimensión para llegar a conectar los dos océanos. Fue el siglo en que los EEUU mostraran al mundo un sistema político totalmente diferente al de las naciones de Europa, un sistema basado en la libertad, el poder individual, y gobierno pequeño y limitado. Era su manifiesto del destino, consolidando la profecía de Tocqueville en una clara realidad.


Había sido también el siglo en que los norteamericanos se enfrentaran en una guerra atroz y sangrienta, librada entre el norte y sur de los estados agrupados en esta novedosa Unión política. Una guerra que enfrentaría dos ideologías, el poder contra la libertad, el centralismo-estatista contra el individualismo y la autonomía estatal y, con el norte emergiendo como el vencedor, se modificaría de forma radical la plataforma creada por los padres fundadores, la cual había llevado al nuevo país a considerarse el milagro del siglo. Pero, en esa guerra, llevando el norte un objetivo oculto que nada tenía que ver con la abolición de la esclavitud, y todo con revocar la autonomía e independencia de los estados miembros, sentaría un peligroso precedente de la actuación de los EEUU en el contexto mundial. Esa política ya la había practicado durante su guerra contra México la cual, uno de sus generales participando, Ulises Grant, la calificaría como la agresión más injusta del siglo. Pasaba luego a utilizarla en su guerra contra España, supuestamente para lograr la independencia de Cuba. Pero una política de esa naturaleza aun más cruel y sangrienta, sería utilizada en contra de la población indígena del oeste del país. Era el siglo que en un desempleado filósofo alemán Karl Marx, le diera vida el comunismo.
En este entorno se desarrollaba una región al norte del continente bautizado como América, que tendría una gran relevancia, no solo a nivel bilateral, sino a nivel mundial. La región que incluye el sur oeste de los EEUU y el noroeste de México, en donde se encontraban dos culturas, dos idiomas, dos religiones, dos sistemas políticos, en una época en que los hombres en esa región era libres, valientes, temerarios, para poder lidiar no solo con los peligros de una naturaleza salvaje, también con una región prácticamente despoblada y sin más ley que la fuerza. Una región en la cual se enfrentaran en feroces batallas americanos contra mexicanos, mexicanos contras franceses, mexicanos contra filibusteros ingleses, pero también contra filibusteros americanos. Una región en donde americanos y mexicanos se enfrentaban contra las tribus indígenas más feroces del continente como fueron los apaches, comanches, yaquis, que costara muchos miles de vidas. Una región del mundo en la cual, si los hombres no portaban activos como valor, integridad, honor, palabra, fortaleza ante la adversidad y, sobre todo, una colt 45 en la cintura, su expectativa de vida era realmente corta. Una zona virgen y de grandes conflictos, pero también de grandes oportunidades que atraían todo tipo de caracteres de diferentes partes del mundo.
En esta región emergían ambos países desarrollando, como en ninguna otra parte del mundo, el nuevo concepto conocido como;  “Democracia Jacksoniana”. Aun cuando en los EEUU en ese siglo 19 la gente, cuando escuchaba la palabra democracia, solía pensar en el partido demócrata, se desarrolló un nuevo concepto totalmente diferente al significado de la palabra. Era claro que los padres fundadores habían estructurado el nuevo país como una República, y sabemos que no eran grandes admiradores del concepto de esa palabra, democracia. La palabra se empezó a usar en los EEUU cuando Alexis de Tocqueville, durante los años de 1830 recorriera el país y como resultado de su experiencia publicara un libro titulado; “Democracia en América”, en donde no hablaba del partido demócrata, sino de lo que sucedía en el nuevo país que tanto lo impresionara. Tal vez eso fue lo que provocó cierta confusión que nos haría pensar EEUU era una democracia, pero era la interpretación de este hombre, no la verdadera configuración política del nuevo país. Lo que se llegó a conocer como “Democracia Jacksoniana” fue un concepto libertario que se desarrolló en el marco de un gobierno Republicano, no un atento para cambiar el concepto de república.
La idea central de la “Democracia Jacksoniana”, era un profunda creencia en el auto gobierno emanado de la sociedad civil. Pero también los Jacksonianos pensaban el gobierno se debería de usar en una forma muy amplia, pero totalmente diferente. Esa creencia no pedía por mas interferencia del gobierno en asuntos de la sociedad, todo lo contrario. Se referían principalmente a individuos y familias gobernándose ellos mismos, es decir, sociedades administrando sus propios asuntos sin interferencia del gobierno. Creían en la amplitud de una participación popular en el gobierno usando para ello el sufragio, pero no el sufragio universal que sería herencia de los movimientos socialistas mundiales, pero su principal énfasis era liberar a la gente del control opresivo de otros, incluyendo aquellos en el servicio formal al gobierno, para deshacer ese yugo. La Democracia Jacksoniana tuvo sus raíces en el pensamiento de Thomas Jefferson. El también había pensado en democracia, pero en un concepto diferente y lo explicaba de esta manera:
“La experiencia ha demostrado que para las masa de individuos que componen las sociedades, es más seguro que ellos mismos se reserven rectamente el ejercicio de todos los poderes para actuar en lo que ellos son competentes, y delegar a sus representantes designados el manejo de asuntos en los cuales ellos no tengan esa competencia, y cuando estos no actúen honorablemente, que solamente puedan ser removidos por los mismos que los armaran con esta responsabilidad”. Es decir, ellos pensaban que esos representantes fueran empleados de la gente, y no la gente empleados de esos que conformaran el gobierno.
Los Jacksonianos luchaban para que la gente controlara el gobierno, no para favorecer a grupos especiales, sino para limitarlo, controlarlo y no actuara de esa manera en beneficio de pocos a expensas de todos. Ellos también creían en las sagradas propuestas de la Constitución y el gobierno limitado. El mismo Jackson afirmaba; “Solo hay una regla segura, y es el confinar rígidamente al gobierno en la esfera de sus deberes dictados por la misma Constitución. Vamos respetando nuestra carta magna como ha sido escrita, o enmendarla bajo el amparo de ella misma, si es que la encontramos defectuosa. El mejor gobierno es el que gobierna menos. Porque no hay ningún depositario del poder que pueda ser tan confiable para legislar por el interés general de la sociedad, y operar eficientemente directa o indirectamente el trabajo y la propiedad de la comunidad, que los individuos empoderados y responsables. El principio filosófico de ésta democracia debe ser estructurar un sistema de justicia, y dejar la responsabilidad de los negocios e intereses de esa sociedad, a la libre competencia y las asociaciones, al principio de actuar por voluntad propia”.   
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