Wednesday, January 24, 2018

El mundo al final de la Primera Guerra Mundial



Ricardo Valenzuela
 
Image result for the roaring 20
Con la guerra terminada a satisfacción de Wilson, este fijaba casi el 100% de su atención en el proceso de implementar su distorsionada visión en un país como Mexico, en donde su promoción ya estaba adelantada. Un proyecto que en los últimos años había sido implementado por el fatal embajador Henry Lane Wilson, cambiando su apoyo a los diferentes presidentes que desfilaran con su residencia en el Castillo de Chapultepec. Era ya 1920, y ahora Lane Wilson le retiraba el apoyo a Carranza para trasladarlo hacia Obregón. El conflicto entre Obregón y Carranza se presentaba cuando, enfrentando a Carranza y su decisión de declarar candidato a la presidencia a Ignacio Bonillas, Obregón, encabezando al grupo sonorense, lanzaba su candidatura a través de la promulgación del Plan de Agua Prieta, desconociendo a Carranza y marchando con sus tropas, lideradas por Adolfo de la Huerta, hacia la ciudad de México provocando la renuncia y huida de Carranza, para luego ser asesinado en la sierra de Puebla.

Muerto Carranza, uno de los sonorenses, Adolfo de la Huerta, ocupaba interinamente la presidencia mientras se llevaban a cabo las elecciones que le dieran la presidencia a Obregón. Calles ocupaba la Secretaría de Gobernación que dejara vacante Gilberto Valenzuela; de la Huerta Hacienda; el general Benjamín Hill—sonorense—la Secretaria de Guerra, aunque Obregón recelaba de él. Hill moría repentinamente en medio de rumores de que había sido envenenado. El Chueco Mendoza, general fiel a Carranza, gestionaba ante el general Pablo González que se castigara la usurpación de Obregón, pero antes que su petición prosperara fue fusilado en Cuajimalpa. El Gral. Guajardo—el asesino de Zapata—se sublevó cuando Obregón estaba a punto de asumir la presidencia, pero fue capturado y fusilado en Monterrey. Otros muchos críticos de Obregón, en actitud rebelde o no, también fueron fusilados. El Gral. Francisco Murguía—uno de los generales más prestigiados del país—regresaba de EU para expedir el Plan de Saltillo, en donde proclamaba la Revolución de los Leales. Denunciaba que las elecciones habían sido un cuartelazo obregonista y que, como lo estipulaba la ley, Obregón estaba incapacitado para ser presidente, por haber acaudillado la rebelión contra un gobierno constituido.


El Gral. Murguía luego establecía un parangón entre Obregón y Huerta, ambos autores intelectuales de asesinatos de presidentes de la Republica y usurpadores del poder. Sin embargo, a pesar de las semejanzas, existía una diferencia clave y fundamental. Y era el que Wilson no había podido entenderse con el sucesor de Madero, en tanto que la Casa Blanca estaba de acuerdo con el sucesor de Carranza, y confiaba en imponerle determinadas exigencias. Murguía penetraba Mexico desde EU por segunda vez, tratando de armar una verdadera rebelión en contra de Obregón y la hegemonía sonorense. Pero de nuevo fracasaba en prender esa mecha y, sin el respaldo de Wilson y abandonado por quienes supuestamente lo apoyarían, atravesó Coahuila, anduvo luego vagando en la sierra de Durango y, finalmente, medio muerto de hambre, se refugiaba en el curato de Durango. Capturado, se le formó consejo de guerra para luego ser ejecutado. La hegemonía sonorense finalmente se hacía del poder el cual pretendían mantener, de la forma que fuere, por muchos años. Y Plutarco Elías Calles se preparaba para el relevo. Uno de los más jóvenes miembros de la hegemonía, Gilberto Valenzuela, había sido nombrado Secretario de Gobernación, sin embargo, aun cuando Obregón era su padrino de bodas, en desacuerdo ante la forma en que se quebrantaba la ley, renunciaba a solo unos meses de asumir el cargo.   

En esos momentos Woodrow Wilson sentía tener el mundo en sus manos, lo que le daba libertad total para continuar aplicando y estableciendo el socialismo en EU. La guerra lo había transformado, de ser un hombre considerado “bonachón”, amable, alguien que no gustaba la confrontación, en un hombre duro, agresivo, listo para el ataque, y esa nueva personalidad lo hacía intervenir en todo el mundo.  Se iniciaba el debate acerca del alma de los EU. El libro más popular en esos años sería, “La educación de Henry Adams”, rechazando la noción de una cultura nacional uniforme de americanización, y en su lugar favoreciendo lo que Adams llamaría multi diversidad. Se criticaba la teoría de la súper mezcla porque, según otros intelectuales, se trataba de transformar a inmigrantes en una imitación anglosajona. El libro invitaba a establecer en EU el estilo cosmopolita para convertirse en la primera nación internacional. Pero en realidad lo que Brooks promovía—autor del libro—era una cultura dirigida y monitoreada por las elites de la costa este del país, que sentaban sus reales en las universidades Ivy league (liga de la hiedra). De esa forma se revivía el enfrentamiento de Este-Oeste Norte-Sur como en México se llegaran a odiar Norte y Sur. La gente habitando el noreste del país, consideraban a quienes residía en el sur y, especialmente, en el suroeste, como bandas de salvajes.

Wilson se aproximaba al final de sus mandatos con una Europa, como producto de la guerra, destruida e hirviendo con más pasión de la que provocara esa horrible confrontación hacía solo seis años. El continente estaba totalmente destruido. Pero ese no era su principal problema. Contrario a lo que se pensaba, no habían sido los comunistas en Rusia, quienes habían depuesto al Zar. Ese había sido un evento anterior llevado a cabo por lo que fuera llamado el  Gobierno Provisional, que fuera el sucesor del Zar. Se consideraba legítimo puesto que lo aprobaba la Duma, el congreso ruso. A la caída del Zar, el Príncipe Lvov, un reconocido y admirado liberal, fue elegido como jefe de gobierno, aunque sería temporal hasta que la asamblea constituyente se formara y se aprobara una constitución. Pero en medio del caos esto nunca sucedió, y ante las violentas manifestaciones de los comunistas renunciaba. Sería sustituido por el abogado socialista moderado, Alexander Kerensky, pero sería luego derrocado por Lenin y sus bolcheviques sellando el futuro de ese gran país. Curiosamente, el grupo bolchevique de Lenin no era ni por asomo mayoría, pero utilizando la violencia, intimidación y terror,  disolvieron la Asamblea Constituyente, sentando las bases para controlar el país. Es decir, la lección era, el liderazgo de los países no será para los más preparados, ni mas virtuosos, sino para los más violentos.

Los EU no reconocieron de inmediato ni establecieron relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, por considerar los comunistas eran usurpadores del poder político y no tenían ningún derecho legítimo  para gobernar, y sus usurpadores de inmediato desconocieron todos los compromisos internacionales. . La revolución bolchevique enviaba olas de miedo y temor a toda la civilización occidental ya muy herida por la guerra mundial. Era ya identificada como la raíz de un gran asalto a la civilización: al cristianismo y en general a todas las religiones, a la propiedad privada, a la familia y todas las instituciones de la civilización. Pero ese ataque no hubiera sido tan preocupante si solo se hubiera concentrado en un solo país, pero ese no era el caso. Lenin había proclamado la avenida de una revolución mundial, y el comunismo era para ellos un propósito internacional, que ya se extendía por algunos de los países vecinos, e inclusive, iniciaba ya su ataque en los EU en donde se organizaba ya el Partido Comunista de América. Ello le daría vida a un contraataque encabezado por el legendario J. Edgar  Hoover y su FBI.

Con los bolcheviques controlando totalmente el gobierno de Rusia, se iniciaba una era en la cual, para mantenerse en el poder, su estrategia sería el terror, un terror que llegaba a todos los rincones del país. Esta nueva forma de control era ejecutada por lo que ellos llamaban los “órganos”, su policía secreta que fuera conocida por distintas iniciales como, Cheka, MVD, NKVD, KGB, todos ellos especialistas en el uso de la violencia. Y sobre estas bases de opresión, descansaba el régimen soviético. Nadie se atrevía a cuestionarlo, retarlo, u organizarse en su contra. Un terror que podía aparecer en cualquier momento, y por cualquier razón cierta o inventada. De esa forma toda la Unión Soviética se convertía en una gran prisión controlada por el comunismo. Las fronteras eran ahora protegidas, no para mantener afuera la gente queriendo penetrar, sino para mantener adentro la población queriendo abandonar el país. Ese era el panorama que aparecía en el horizonte del mundo, en el cual se desarrollaba uno de los grandes ataques a la libertad, los derechos de la sociedad, a la lógica y la razón, para azotar al mundo entero en los años por venir.

No comments:

Post a Comment