Monday, December 11, 2017

Eugen von Böhm-Bawerk. El Heredero



Ricardo Valenzuela
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Hace unos días afirmábamos que, en el mundo de la novedosa ciencia en aquel siglo 19, la economía, la herencia más grande del fundador de una rama tan importantes como es la austriaca, Carl Menger, fue la formación de los economistas que no solo se absorbían sus ideas para hacerlas propias, sino que se convertían en sus apóstoles para continuar su legado llevando esas ideas por todos los rincones del mundo. Era la era del nacimiento y la agresiva emergencia del comunismo, y fue también cuando la escuela austriaca se convirtiera en su más feroz enemigo, siempre defendiendo la libertad del hombre y los mercados libres. En esta revolución que había iniciado Menger, el Grande, surgía uno de los dos príncipes herederos para liderar este movimiento, Eugen von Bohm-Bawerk

Nacido bajo el escudo de una familia aristocrática acomodada, pudo estudiar en las  Universidades de Heidelberg y Viena.  Pero fue cuando leyera la magna obra de Menger, los Principios de Economía, lo que lo llevó a convertirse en el más firme seguidor de su maestro, que así lo llamaba, aunque en las aulas no fue alumno suyo. Sin embargo sí tuvo la experiencia de trabajar a su lado, e incluso muchos lo consideran, junto con Friedrich von Wieser, otro de los herederos de Menger, co-fundadores de la Escuela Austriaca o Vienesa iniciada e impulsada por Carl Menger. Shumpeter afirmaba que Böhm-Bawerk "era un discípulo tan entusiasta de Menger, que no era necesario buscar otras influencias en su obra, pues en todas ellas estaba la huella de su maestro." 

Conoció en Viena al otro gran discípulo de Menger,  Friedrich von Wieser con quién lo ligaría una gran amistad durante toda su vida, cuando acudía al Schottengymnasium vienés. 



Con la ayuda de Carl Menger, los dos amigos recibieron becas para estudiar en las universidades de Heidelberg, Leipzig y Jena en 1875. En Heidelberg, Böhm-Bawerk aborda por primera vez (en un ensayo para seminario) el tema que le ocuparía el resto de su vida: la relación, en economía, entre el presente y el futuro. Un año después, plasmaba por escrito el “prototipo de su posterior teoría del agio”. Tras volver a Viena, continuó trabajando en el departamento de finanzas y fue el primero de los alumnos de Carl Menger en recibir su habilitación por Rechte und Verhältnisse vom Standpunkt der volkswirtschaftlichen Güterlehre (Derechos de indemnización desde el punto de vista de la economía – 1881). En el mismo año, el joven profesor y funcionario se casó con la hermana de su amigo, la Baronesa Paula von Wieser. El matrimonio, descrito como armonioso, no tuvo hijos. 

En 1882, se encargó a Böhm-Bawerk de dar un curso de economía en la Universidad de Innsbruck. Comparada con Viena, entonces la quinta ciudad más grande del mundo, la Universidad de Innsbruck, que tenía la facultad de derecho más pequeña (con alrededor de 200 alumnos y 16 profesores) de la monarquía austriaca, no parecía un paso atractivo para su carrera. “Sentenciado a Chernivtsi, perdonado a Innsbruck” era un dicho que se utilizaba entonces en los círculos universitarios de Viena. Sin embargo, los años de Innsbruck fueron “los más felices de su vida” para el entusiasta del Tirol. 

En su periodo como profesor en Innsbruck, publicaba dos de los tres volúmenes de su obra magna que revolucionaria la ciencia económica, Capital e interés.
Regresaba a Viena, donde el Ministerio de Finanzas le encargó la redacción de una propuesta de reforma fiscal. El sistema austriaco de aquel tiempo gravaba agresivamente la producción, especialmente en tiempo de guerra, lo que desincentivaba la inversión, el crecimiento económico, la creación de empleos, el consumo etc. Böhm-Bawerk propuso un moderno sistema de impuesto sobre la renta, que permitía gente y empresas mantuvieran mas del dinero que ganaban, en algo que pareciera el antecedente de lo que luego se conocería como Supply-Side economics. La propuesta fue aprobada y puesta en práctica con gran éxito.

En 1895 fue nombrado ministro de Finanzas en el gabinete dirigido por Ernest von Körber, cargo que desempeñó varias veces a lo largo de los siguientes años. Como ministro, defendió con fuerza el patrón oro y la idea del presupuesto equilibrado y la libertad económica. En 1902 eliminó las subvenciones al azúcar, que habían sido una característica de la economía austríaca durante doscientos años. Dimitió en 1902 debido a su desacuerdo con el déficit fiscal provocado por las necesidades de un crecimiento desmedido del ejército austríaco. En ese proceso tuvo feroces enfrentamientos con los inspiradores de Keynes que recomendaban el gobierno desarrollara obras públicas. Sin embargo, Schumpeter alabó sus esfuerzos por lograr la estabilidad financiera del país, por primera vez en más de un siglo. En 1904 volvió a la cátedra en la Universidad de Viena donde tuvo como alumnos a Joseph Schumpeter, Ludwig von Mises y Henryk Grossman. Murió en 1914.

Los aportes de este gran economista fueron muchos, pero el más relevante es su teoría del capital, en donde introduce algunas consideraciones acerca del tiempo. Parte de que la producción se realiza por dos métodos: uno directo, en el que los medios son recursos tales como trabajo y materias primas y se da una producción inmediata del tipo «Robinson Crusoe», y otro indirecto, en el que los recursos que se usan en ese método pasan a combinarse y a acumularse, dando origen a lo que hoy se conoce como la creación de capital. Bawerk estableció que el método indirecto era el modo más efectivo, y si bien tenía la aparente desventaja de consumir un tiempo mayor, se podía realmente asegurar que a mayor tiempo, mayor producción (caso extremo de método más indirecto e intensivo), lo cual en realidad se convierte en una ventaja.

Es a partir de esta consideración que el tiempo pasa a convertirse en un factor más de producción, siendo así la duración del periodo una variable más dentro del modelo. La presentación de Bawerk resume la idea de que los individuos prefieren los bienes presentes a los futuros a través del pago de intereses.

Además de su trabajo en la administración, Böhm-Bawerk dedicaba muchas horas diarias a la investigación y mantenía lazos cercanos con la Universidad de Viena, inicialmente como tutor y después de 1891 como profesor honorario. En 1892 contribuyó a la fundación de la Revista de Economía, Política Social y Administración, y también desempeñó un papel importante y esencial en la Sociedad de economistas austriacos. Después de dimitir como ministro por tercera vez, aceptó una plaza de profesor creada especialmente para él. 

Las lecciones de Böhm-Bawerk eran “obras maestras” gracias tanto a “su completa claridad sistemática como a presentación tranquila, considerada e intelectualmente optimista”. Entre aquéllos que se unieron posteriormente en sus clases, en las que prevalecía un espíritu de discusión inusualmente abierto, hubo hombres tan eminentes como Ludwig von Mises, Franz Weiss, Richard von Strigl, Felix Somary, Emil Lederer, Rudolf  Hilferding, Otto Bauer, Nikolai Bujarin y Joseph Schumpeter. En general, Böhm-Bawerk aparecía como una persona algo formal, pero empática y afectuosa. El “economista político”, en el verdadero sentido de la palabra. Que desde 1911 en adelante actuó como presidente de la Kaiserliche Akademie der Wissenschaften (Academia Imperial de Ciencias) murió a los 63 años estando de vacaciones en Kramsach, en el estado de Tirol, en agosto de 1914.

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