Tuesday, December 19, 2017

El vaquero y William Greene platican del México de 1900



 Ricardo Valenzuela

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Con el paquete de información acerca de William Greene en sus manos, Vallian se preparaba para recibir a su intrigante y, potencialmente, su socio. Estaba impresionado con lo que leia pues dibujaba a un hombre con características muy interesantes. Así se enteraba que Greene había nacido en Duck Creek, Wisconsin el 26 de agosto de 1852, hijo de Eleanor Cornell y Townsend Greene. Fue educado en escuelas privadas y en el Chappaqua Mountain Institute en Chappaqua, Nueva York. Green empezó su carrera laboral como empleado de O. H. Angevina, empresa en la cual trabajó durante tres años antes de salir hacia el oeste de Estados Unidos, como miembro del equipo de agrimensura del ferrocarril Pacífico Norte. Abandonó el ferrocarril y luego en 1870 se establecía en Fargo, Dakota del Norte, antes de participar en varios negocios. Trabajó en industrias de minería y ganadería en el oeste, en un área que incluyó Montana, Colorado, Arizona y el norte de México. Se sabe que tuvo numerosos encuentros con tribus nativas de apaches y forajidos que merodeaban las áreas que inspeccionaba. La primera impresión de Vallian es que se trataba de un hombre valiente, aventurero, inteligente, un hombre que no le temía al riesgo y, en especial, con muy buenas conexiones tanto en México como en los EU. A Vallian le gustaba lo que le reportaban.

El asesinato de Burnett

En 1897 Greene y su familia vivían en un rancho junto al río San Pedro, cerca la ciudad de Sierra Vista, Arizona, que originalmente fuera un importante fuerte militar. Ese año Greene construyó una pequeña presa a lo largo del río para regar sus campos de alfalfa, lo que enfureció a su vecino, James C. Burnett. Burnett quería expandir su propio rancho y contrató un equipo de trabajadores chinos para construir una nueva presa en su propiedad y, según la tradición, volar la presa de Greene con dinamita. Fue entonces cuando se produjo la tragedia: al día siguiente de que la presa fue destruida, el 25 de julio, Ella, hija de Greene y una amiga llamada Katie Corcoran, bajaron a nadar en su lugar favorito a lo largo del río San Pedro, pero fueron arrastradas por la corriente y morían ahogadas en una furiosa avenida que había sido alterada por la explosión que provocara Burnett. Al parecer, la explosión de la dinamita había alterado el canal del río, creando un agujero profundo con una fuerte corriente, donde originalmente había sólo una piscina poco profunda. Eva, la hermana menor de Ella, sobrevivió porque ella permanecía en la orilla del río mientras que las niñas mayores estaban nadando en las profundidades del río.



Greene culpó a Burnett por la muerte de su hija y de inmediato buscó venganza. A los pocos días Burnett estaba en Allen Street cerca de O.K. Corral en Tombstone, y Green visitaba el pueblo y al verlo, lo increpó reclamándole la muerte de su hija, después de cruzar palabras e insultos, supuestamente, Burnett intentó echar mano a su pistola, y fue cuando Greene sacó la suya y lo mató de un certero tiro de su colt 45, en una pelea que regionalmente se hiciera tan famosa como la del OK Corral, que se llevara a cabo en esa misma ciudad de Tombstone, Arizona, haciendo famoso a Wyatt Earp. Luego, calmadamente, Greene se rindió al Sheriff  de la ciudad, Scott White. Aunque Burnett estaba muerto y Greene en última instancia fue absuelto de asesinato alegando legítima defensa, el enfrentamiento desgarró su matrimonio y lo sentenció al fracaso. Su esposa nunca se recuperó de la pérdida de su hija y murió en Los Ángeles en por complicaciones de una cirugía ovárica. Greene, poco tiempo después, de nuevo contrajo nupcias ahora con Mary Benedicto.
Vallian recibía a William Greene en la pequeña estación que especialmente se había construido para darle servicio a Los Sicomoros. Luego de que el tren dejara de moverse, baja del carro especial que Vallian había enviado para él, un hombre alto y elegantemente vestido. Vallian da unos pasos para ir a su encuentro y le dice; bienvenido Sr. Greene. Le responde su invitado; nada de Sr. Greene Ricardo, si ya casi somos consuegros, solamente soy Bill. Los dos hombres ríen y luego se dan la mano. Vallian lo conduce al carruaje que los llevaría al rancho y emprenden el camino. Greene no se había impresionado con la apariencia de Vallian, muy lejos de como los americanos visualizaban a los mexicanos. Pero el ya lo sabía pues la gente de Cananea se distinguía por eso. Hombres de estatura impresionante, de piel muy blanca, siempre vistiendo como vaqueros. Las mujeres eran hermosas, también altas y de piel muy blanca, y muchas de ellas de ojos verdes o azules. Durante la corta ruta a Los Sicomoros, Greene ahora si se impresionaba con la belleza del panorama ante él. Le dice a Vallian. No cabe duda Ricardo, que tienes un hermoso rancho. Vallian le respondía; gracias Bill, estos ranchos han estado en nuestra familia durante 200 años, pues se inició todo esto con un decreto real del rey de España que le daba la propiedad a el de Zamora original que había llegado de España a finales del siglo 17.
Al llegar al casco del rancho, Greene no podía ocultar lo impresionado que estaba al ver la hermosa casona, las cabañas recién construidas, la bella iglesia, las arboledas, las sierras con sus copetes de nieve que marcaban lo que era un valle, encerrando y protegiendo el casco del rancho. Y sin poder controlar su admiración procede con un; “wwaaauuu, esto, mi buen amigo Ricardo, no es un rancho, esto es el paraíso terrenal”. La mayoría de los invitados ya se habían regresado a sus lugares de origen, y solo permanecían los que estaban desesperados por curarse la cruda. Los meseros y cocineros se encontraban ante una enorme parrilla, en la cual habían tendido los mejores cortes para darle vida a la mejor carne asada de la región. Unas cuatro muchachas se ubicaban enseguida frente a un enorme comal, haciendo las famosas tortillas sonorenses. Los crudos se ubicaban muy cerca bajo las frondosas arboledas consumiendo cerveza fría para sus males. Ahí estaban también los miembros de la familia y los adoptados, JR con Valeria, Lorenzo con su mujer, Juliancillo, Samuel e Isabel, Victoria, Rolando y esposa lo mismo que Bob Malone y Coleen y Joel con la suya. Valeria al ver a su padre corre hacia él y se dan un fuerte abrazo.

De inmediato se unen al grupo, y luego de que Greene saludara a JR, su yerno en potencia, Vallian procede a presentarlo con toda la concurrencia, quienes los reciben con la clásica calurosa bienvenida de los de Zamora, algo que hace que Greene se sienta muy cómodo. La curada de la cruda se prolonga hasta la hora de la cena, la cual ahora es servida de nuevo en la casona. Valeria estaba feliz con la llegada de su padre a Los Sicomoros. Después de la cena, como era la tradición, pasan los hombres a la biblioteca de la casa a disfrutar del brandi español, y algunos otros un buen cigarro cubano. Ya todos bien armados con sus enormes copas de brandi, Vallian se dirige a Bill Greene y le pregunta, Bill ¿Cómo vez las cosas en Mexico? Greene piensa unos segundos y responde: Bueno, y espero que mis afirmaciones no ofendan a nadie. Yo tengo ya varios años prácticamente viviendo en ese país y creo ya conocerlo bastante bien. Mexico, en mi opinión, es un país virgen que ha dedicado gran parte de su vida independiente a las luchas de poder, no ha desarrollarse. Si lo pudiéramos comparar en edad midiendo su desarrollo, yo puedo asegurar que Mexico se encuentra como los EU estaban hace cien años. Políticamente no hay instituciones, la constitución se ha hecho y deshecho no ya cuantas veces, la democracia como, los mexicanos la entienden, nunca ha existido y eso le ha servido puros tiranos y dictadores.  

En aspectos económicos, pienso que esta aun más atrasado. El poco desarrollo que se había creado durante la colonia, se destruyó totalmente durante todas las luchas intestinas e internacionales que sufrió durante todo el siglo pasado. Pero algo aun mas importante, en Mexico no hay sociedad civil porque, primero los Aztecas tenían una cultura de los mas autocrática manejada por una teocracia que oprimían al pueblo. Los españoles básicamente hicieron lo mismo, someter a los indígenas sin permitir siquiera que aprendieran a leer. Y ya en el México independiente, no hubo tiempo ni oportunidad, las guerras no lo permitieron iniciar un proceso de liberación de mentes. Yo pienso que leyendo las últimas palabras que en su lecho de muerte pronunció Simón Bolívar, podríamos entender este fenómeno tan particular: “Estuve en el comando durante más de veinte años, y durante ese tiempo pude llegar solamente a unas conclusiones definitivas. 1) Considero que para nosotros, América Latina es una región ingobernable: 2) Cualquiera que piense iniciar una revolución, estará arando en el mar; 3) La acción más inteligente que se debe tomar en esta región, es emigrar hacia el norte; 4) Este país, la Gran Colombia, no tengo duda de que caerá en manos de una plebe enloquecida, para después caer bajo el dominio de oscuros tiranos de todos colores y de todas las razas; 5) Aun cuando esta patria sea decimada por toda clase de crímenes y abusada por nuestros crueles excesos, aun así no debemos de buscar una reconquista europea; 6) Si alguna parte del mundo estará retornando a un caos primitivo, este será el último avatar de América Latina”.

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