Thursday, December 14, 2017

El bully boy vs. EU y el mundo



Ricardo Valenzuela
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Arribaba el siglo 20 ante grandes expectativas de un mundo mejor, de economías crecientes, como ya lo demostraba la revolución industrial, un siglo en el cual la gente tuviera más participación política, paz y prosperidad. Nadie se imaginaba que le esperaba todo lo contrario.

El año de 1900, con una economía creciendo y la victoria en la guerra contra España, entre los trofeos del presidente McKinley, fácilmente era reelegido. El cambio más importante que mostraba McKinley en su campaña, era su nuevo compañero en la boleta como aspirante a la vicepresidencia, Theodore Roosevelt. Un hombre que, mostrando su agresividad de pandillero, se había distinguido en la guerra contra España. Y ahora el destino le jugaba a los EU una tenebrosa partida. En Septiembre 6 de 1901, cuando el presidente McKinley se presentara en  una exposición en Cleveland, era fatalmente herido y días después falleciera. A los 42 años de edad, Roosevelt se convertía en el presidente más joven en la historia de los EU. Se iniciaba la era del fatal progresismo en EU.

Apoyado por el nuevo presidente, el movimiento “progresista” invadiría todos los niveles de gobierno. El objetivo de esta invasión era la reestructura de los gobiernos para incrementar su papel y transformar las estructuras del pais. De inmediato los cambios se hacían muy notables: se instituían las elecciones primarias, adopción de iniciativas, referéndums y revocaciones. Los progresistas, con uno de ellos en la presidencia, iniciaban su plan para transformar la sociedad. De esa forma nacia el proceso de regulación que fatalmente cubriría al país. Se establecían códigos de construcción, ordenanzas decidiendo los usos de suelos y edificios. Todo ello se hacía, según los burócratas, para mejorar  las condiciones de vivienda para los pobres, pero el impacto sería todo lo contrario, pues provocaban que las viviendas fueran más escasas, caras y de nula calidad.

Pasaban luego al proceso de ajustar mas las cadenas de la educación, incrementando el financiamiento gubernamental y control de las escuelas. Pasaban a establecer leyes de asistencia compulsiva, después el número de días que las escuelas podían operar, y el número de años que, por obligación, los niños debían de acudir a determinadas escuelas, y los programas de estudio. Roosevelt mostraba la ruta para infiltrar todo el gobierno, y luego dirigirlo hacia sus reformas colectivas. Reafirmaba el poder del gobierno y su liderazgo, en total contradicción de la herencia que los padres fundadores habían establecido. En asuntos domésticos originalmente el papel del presidente era negativo—el veto. Pero el joven presidente de inmediato  encontraba una ruta para librar esa dificultad. La iniciativa para nueva legislación había sido responsabilidad del congreso. Pero Roosevelt establecía puentes inconstitucionales para que las iniciativas fueran directamente a él.

Portando una agresividad incontrolable, tendía una red de control sobre todo el país, pero en un esquema en el cual, los hilos del manejo fueran suyos. Iniciaba solicitando desde seguros de responsabilidades para los empleados del gobierno, códigos de seguridad para los ferrocarriles, regulación de las horas laborables, daba poder a la Comisión de Comercio Interestatal para fijar los precios que deberían regir, formaba la Buró de Corporaciones que controlaría las nuevas licencias para establecer cualquier negocio, es decir, nadie podría iniciar negocio alguno sin que el gobierno lo autorizara. Enviaba al congreso y se aprobaban, las leyes de Pure Food and Drug Act y la Meat Inspection Act, pero la mas preocupante sería la inmunidad del Witnesses Act, que prácticamente le daba poderes al gobierno de intervenir en todas las actividades de los negocios privados, y sumaba luego una infinidad de nuevas reformas y regulaciones.

Las circunstancias que llevaran a Roosevelt a la presidencia, eran por demás extrañas. Cuando falleciera Garret Hobart, siendo el vicepresidente, los enemigos de Roosevelt en Nueva York, liderados por el senador Platt, vieron la oportunidad de sacarlo del estado incrustándolo en la oscuridad de la vicepresidencia. Jamás se imaginaron que ese paso le daría lo que ellos tanto temían; la presidencia de EU. Frente al asesinato de McKenly al inicio de su segunda administración, Roosevelt se convertía en el jefe ejecutivo de la nación, y se iniciaba la toma total del país de parte de los progresistas-socialistas.  

Roosevelt era un hombre que llegaba a tan grande responsabilidad totalmente decidido a que, si para lograr sus propósitos era necesario ignorar la constitución, sin titubear la violaría, se sentía infalible e indestructible. Para ello establecía una visión “elástica” de sus poderes, y su entendimiento muy particular era que el presidente podía hacer todo lo que no prohibiera la constitución. Muy seguido afirmaba; “Yo creo en un ejecutivo muy fuerte. Creo en el poder, pero también creo en la responsabilidad que ese poder trae consigo, y por más fuerte y poderoso que sea el ejecutivo, no debe de permanecer ahí más que por un tiempo limitado”. Pero lo que afirmaba no rimaba con lo que hacía, pues aun ya terminada su presidencia, se seguía ofreciendo para continuar en esa posición de poder. Pero Roosevelt creía no solo en un ejecutivo fuerte y poderoso, sino también en un ejecutivo vigoroso. El era un hombre de muchos intereses y los perseguía con gran vigor. Un hombre que prefería la acción a la contemplación, siempre quería estar donde había acción, y tendía a provocar que las cosas, buenas y malas, sucedieran.

Un hombre cuyo moto parecía ser; “preparen, fuego, apunten”.  Quienes lo conocían más profundamente, lo definían como un hombre de mucha acción y muy poca reflexión. Con todo ese armamento llegaba a la presidencia y de inmediato lo ponía a trabajar. En 1895 la Suprema Corte de Justicia había provocado dudas en cuanto a lo constitucional de cualquier intento del gobierno, para desarticular los grandes negocios aplicando la ley conocida como Sherman Antitrust Act. Cuando Roosevelt se convertía en presidente, se llevaban a cabo dos importantes fusiones: una estableciendo la US Steel, y la otra estableciendo una gran empresa de ferroviaria combinando el Noroeste con la Northern Securities Company. Pero el presidente de inmediato ordenaba a su Procurador, establecer una demanda antimonopolio contra la Northern Securities, que era la compañía controladora. A pesar de los esfuerzos de los líderes empresariales para que Roosevelt retirara la demanda, el seguía adelante. Al año siguiente una Corte Federal ordenaba la disolución  de la compañía. 

En sus relaciones internacionales operaba de igual forma. Cuando el senado de Colombia le negara el permiso para construir el canal de Panamá, encontró una sencilla solución, armaba una revolución para independizar el norte de Colombia, y nacían Panamá y el canal. Emergía el Bully Boy y ahora se iba en contra de Bancos, Cias petroleras y cualquier empresa que le considerara competencia para su gobierno. Los EU iniciaba su ruta firme hacia el estatismo y la guerra.   




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