Thursday, December 14, 2017

AMLO, Chávez, Echeverría y López Portillo

 Jorge Fernández Menéndez 

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No hubo encuesta ni tampoco, como lo había prometido Andrés Manuel López Obrador, presentación del gabinete que lo acompañaría en caso de ganar las elecciones. Ayer no hubo insultos a sus contrincantes, como en días pasados, pero sí un insulto a la inteligencia en un programa que mezcla promesas imposibles de cumplir sin quebrar al país con ocurrencias peligrosas. Pero que, sobre todo, promete lanzarnos de lleno al pasado.
Es difícil comenzar por un punto. Vayamos con la seguridad. López Obrador confirmó lo de la amnistía a los narcotraficantes, agregándole sólo que será para quienes acepten redimirse (su confusión entre la política y la religión es ya preocupante y se reiteró en todo el mensaje, incluyendo la muy guadalupana fecha de su registro). Insistió en que creará una guardia nacional que unificará todas las corporaciones militares y policiales (una barbaridad que no tiene ninguna democracia del mundo, pero que tiene un objetivo: tener, ahí sí bajo un solo mando, el suyo, a todos los militares y policías del país, mientras en el Congreso su gente se opone siquiera a una ley de seguridad interior). Volverá a crear la Secretaría de Seguridad Pública, pero el crimen lo atenderá, dijo, revisando las causas sociales y económicas que lo provocan.



Habrá dinero gratis para todos: para cada joven que no estudie ni trabaje, 3 mil 600 pesos mensuales. Pero no sólo habrá dinero para los que no estudian ni trabajan, sino también para los que lo hagan (suponiendo que sean unos 20 millones de jóvenes beneficiarios, el programita costaría unos módicos 72 mil millones de pesos mensuales o sea, casi 900 mil millones de pesos al año). Pero también duplicará la mensualidad para los adultos mayores, pero todo lo hará sin aumentar impuestos ni endeudarse. Como quiere una mejor educación de acuerdo con la Sección 22 (y con Elba Esther Gordillo, quien ahora lo apoya), derogará la Reforma Educativa (¿para qué si los chavos ya recibirán su beca nini?).
También la Reforma Energética y por eso renovará seis refinerías y construirá dos más: no importa que en el mundo nadie esté construyendo nuevas refinerías porque es mucho más barato utilizar las existentes, que están subutilizadas, gastemos otros diez, 15 mil millones de dólares en nuevas refinerías, que además serán construidas por el gobierno, con recursos públicos que sabemos que son muy bien administrados, porque no quiere la participación privada en el sector. Vamos a consumir, dijo, el petróleo, la gasolina, el diesel y los petroquímicos que produzca el país… aunque no estemos en capacidad de producir lo que consumimos y sea más barato comprarlo del exterior.
Pero también comeremos, dijo, lo que produzcamos. Vamos a ser autosuficientes en arroz, trigo, maíz, carne de res, pollo y leche. No dijo que no tenemos esa capacidad y que entonces todos esos productos serían mucho más caros que en la actualidad. Prometió revivir la autosuficiencia alimentaria, pero, además, igual que en el pasado, habrá nuevamente precios de garantía que establecerá el Estado. Al diablo con el mercado.
Una de sus mejores propuestas, insistió, será la descentralización del gobierno federal, algo que se planteó, adivinó usted, allá en los 70 y 80 y que fue desechado por impracticable. Así, de ocurrencia en ocurrencia, Turismo se irá a Chetumal, Pemex a Campeche, la CFE a Tuxtla Gutiérrez, Ganadería y Agricultura a Guadalajara y la Conade a Aguascalientes, entre otros movimientos. ¿Cómo se coordinará el gobierno, cuánto costará hacerlo, qué harán los cientos de miles de trabajadores que de repente verán que para conservar su trabajo, se tienen que ir a vivir al otro extremo del país, cuánto se pagará en especulación inmobiliaria con esos movimientos? Ningún país del mundo tiene descentralizado su gobierno, pero López Obrador está descubriendo el hilo negro de la administración pública.
Pero no termina ahí. Tampoco terminará el nuevo aeropuerto capitalino que hoy es el principal empleador del país y donde se tendrán invertidos en diciembre del 2108 más de 20 mil millones de pesos y estará a punto de concluir su primera etapa, será utilizable al año siguiente. Para reemplazarlo construirá dos pistas en la base militar aérea de Santa Lucía, multiplicando costos y con el pequeño detalle de que quedaría a más de 60 kilómetros del otro aeropuerto, que no hay vialidades y que según la empresa consultora Mitre, la voz internacional más autorizada en el tema, de que Santa Lucía no puede operar simultáneamente con el actual aeropuerto. Otra ocurrencia que nos puede costar miles de millones de dólares y un retroceso invaluable en el desarrollo y la conectividad del país.
Ninguna democracia del mundo tiene este programa y esta lógica de gobierno. Si hay una nación que lo ha impulsado con firmeza, puntualmente y a la que han copiado otras naciones como Bolivia y Ecuador. Éste es el mismo programa de gobierno de Hugo Chávez que continúa Nicolás Maduro. Pero tampoco miremos sólo hacia afuera, éste es el programa de gobierno que en
México aplicaron antes Echeverría y López Portillo. Y tendrá los mismos resultados.
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