Sunday, September 24, 2017

El vaquero libertario y los Gnósticos



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
 
Al terminar su exposición el Sr. Price, su auditorio permanecía en silencio profundamente impresionados, no solo con la gran forma en la cual exponía sus conocimientos, también por el mensaje que esta avalancha de datos basados sobre una plataforma de la sabiduría que este hombre exhibía. En esos momentos Vallian rompe el silencio para decir. Es realmente impresionante la exposición con la que nos ha favorecido Sr. Price. Pero hubo algo que particularmente llamara mi atención, y es cuando toca una de las formas que estas organizaciones para ejercer más control de las sociedades; y es el manejo monetario. Ya sabemos cómo se han peleado los diferentes intentos que se han hecho, para establecer un banco central en este país. Así como también fuimos testigos, durante la guerra civil, de la forma en la cual el gobierno de Lincoln manejó una serie de mezclas irresponsables de la moneda sin respaldo, que yo tengo temor que todo ese manejo sea la inspiración para otros gobiernos, y olviden que una moneda, más que otra cosa, debe ser una representación de valor, y después, un medio confiable de intercambio. Es decir, si el gobierno logra establecerse como el monopolio emisor de notas, nos estaríamos asomando a un precipicio negro y muy profundo.

 
Totalmente de acuerdo Ricardo, revira el Sr. Price. El First Bank, que el congreso autorizó para iniciar operaciones en 1791, no fue un intento para establecer un banco central; no era para controlar la cantidad de dinero. Tampoco era la idea que operara como un depositario central, una oficina para el descuento para los bancos comerciales, ni el prestamista de último recurso. Todas estas facultades le fueron negadas desde un principio—y ni siquiera se consideraron como posibilidades—por dos razones. Primero. La nueva Constitución claramente especificaba que el Congreso tendría el poder de acuñar monedas y regular su valor a futuro. Esta estipulación presuntamente simple, un especie estándar de auto—ajuste, limitaba al congreso para establecer el valor de una oferta legal del metal monetizado. Nadie imaginó que una moneda completa debería consistir en oro y plata. Sin embargo, la Constitución, al enfatizar las exclusivas propiedades de una oferta legal de los metales preciosos, sacaba del juego la posibilidad de manipulación monetaria, y fuera del alcance de política discrecional—cuando menos eso fue lo que los padres fundadores creyeron. Segundo. Los cuatro bancos que existían en 1791, no necesitaban un banco central en ninguna de esas manifestaciones. De hecho, cada uno de esos bancos se aproximaba al modelo de un sistema bancario único y aislado. Como la transportación era primitiva, el cobro en especie de notas vigentes y cheques, sufría de muchos errores y era un proceso muy lento, por lo que las notas y cheques no se desplazaban más allá del círculo financiero local que servían esos bancos.

Alexander Hamilton, en su capacidad como primer Secretario de la Tesorería, describían en detalle la clase de institución que el First Bank of the US debería ser. En su reporte al Congreso en 1790, admirablemente leía al estilo Adam Smith y sus normativas para el Banco de Inglaterra, publicadas en su obra “La Riqueza de las Naciones”, catorce años antes. Escribía Smith, el Banco de Inglaterra actúa, no solo como un banco ordinario, sino también un gran motor del estado”. Sus deberes incluyen el recibir impuestos, pagar intereses de la deuda del gobierno, circular moneda temporal del gobierno, descontar notas vigente para bancos de Inglaterra, y en ocasiones especiales para bancos de Hamburgo y Holanda. Y agregaba no muy diplomáticamente; “En todas esas operaciones diferentes, su deber ante la gente algunas veces lo obliga, sin responsabilidad de sus directores, el inundar la circulación con papel moneda”. Aun cuando la corona sancionaba al banco por tales acciones, Smith claramente negaba que el soberano tuviera algún poder para entrometerse en la moneda, vía Banco de Inglaterra o cualquier otra. La autorización del banco, según él, era puramente fiscal y comercial.

Hamilton prácticamente plagiaba las palabras de Smith, cuando en su reporte escribía: “Debe considerarse que este banco, no es solo cuestión de propiedad privada, sino una maquinaria política de gran importancia para el estado”. Un banco público daría facilidades al gobierno para obtener pecuniaria ayuda, es decir, financiamiento. Ayudaría el gobierno en la venta de tierra pública, sus ganancias serían para el gobierno, y eventualmente debería proporcionar un
 Sistema uniforme de papel moneda

Ambos, Smith y Hamilton consideraban bancos como medios para aumentar el activo y productivo capital del país. Las siempre cuerdas operaciones en la banca, deben convertir el almacén muerto de oro y plata, en capital activo y productivo sustituyendo los metales con el papel. El papel dinero, más fácil de transportar, economizaría especie haciendo posible acelerar la circulación. Sin embargo, Adam Smith elevaba una nota de preocupación ante de la sobre impresión de parte de bancos estilo el de Inglaterra, y de los problemas para hacer negocios internacionales en donde solo se operaba con oro y plata. Hamilton también reconocía el peligro ante la tentación de bancos abusando, por lo que se llegara a prohibir la salida del país de oro y plata. Pero regresaban  al argumento del papel moneda de una maquina de papel crediticio. Mientras los bancos emitan papel dinero que sea redimible a su presentación y sin excusas y, en especial, pagado de inmediato a su presentación, el riesgo de sobre impresión, según ellos, era mínimo.

El banco que Hamilton visualizaba, era un banco público o nacional, un banco muy grande y poderoso. Requeriría ser auxiliar de las operaciones fiscales del gobierno federal. A diferencia de los bancos estatales, no estaría sujeto a las restricciones de las leyes de ningún estado. Tendría oficinas en todos esos estados en los que haría negocios. Seria empoderado con la capacidad de emitir una moneda federal unificada que facilitaría los pagos y las recepciones del gobierno federal. Si el banco se organiza como privado, también operará como banco comercial, sujeto a la disciplina de redimir sus notas en oro o plata, a su presentación a la vista. Si se establece como banco del gobierno, además de proporcionar un papel moneda uniforme, tendrá solamente a su discreción el limitar sus emisiones de moneda. Pero esa discreción no siempre será confiable debido a la “tentación de exigencias del momento, que el gobierno pueda enfrentar.    

Y finalmente desenfundaba la función más importante del banco público, el sostener el crédito del gobierno. Con este propósito, la deuda gubernamental sería la forma más importante de capitalización del banco. Como el gobierno federal había asumido las deudas revolucionarias de los estados, estaba muy preocupado por el manejo del repago de esa deuda, y ofrecía, inclusive, flotaciones adicionales si era necesario. Entonces, el grueso del capital del banco, sería pagado un cuarto en especie, los restantes tres cuartos en deuda pública al 6%. La especie serviría de reservas; la deuda permitiría una estructura de capital suficientemente grande para que fuera la base de una extensa circulación de notas, y una adecuada garantía para ello. Aquí se notaba algo que ya todo mundo sabia y, con el perdón de Moritz, involucro en la discusión a sus buenos amigos, que Hamilton era un agente de los Rothschild, que ya controlaban el Banco de Inglaterra, y pretendían hacer lo mismo en EU

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