Tuesday, August 15, 2017

El vaquero libertario y profeta. Hacia Chihuahua



REFLEXIONES LIBERTARIAS
El vaquero libertario y profeta
Ricardo Valenzuela
 
Al día siguiente don Julián sorprendía al grupo que diariamente se reunía muy temprano en la cocina para el café y la plática. Vallian al verlo le dice; pásele tío que la conversación cafecera apenas se inicia. Gracias mijo, quería platicar contigo antes del desayuno pues me dicen que ya te vas a Chihuahua. Así es, responde el vaquero, pienso salir mañana con unos tres vaqueros tratando de llegar a El Paso en dos días, y luego apuntar a la ciudad de Chihuahua lo que nos debe tomar otros dos días. Bien mijito, le revira don Julián. Yo ya le envié una carta al Gral. Terrazas anunciándole tu visita y estará listo para recibirte. Ya te he hablado de él y te vas a dar cuenta que es un hombre extraordinario. Es uno de los políticos más comprometidos para llevar a Porfirio Díaz a la presidencia. Es un gran liberal al igual que el Gral. Díaz quien además, es un gran admirador de los EE.UU.

Eran las 4 de la mañana cuando Vallian, acompañado de tres vaqueros, un cocinero, una remuda de tres caballos para cada jinete, tres mulas que cargaban el bastimento, abandonaban Los Sicomoros apuntando los caballos hacia el sureste. Era una mañana fría que provocaba jinetes y bestias expulsaran el clásico humo de sus narices y bocas. Cada jinete, además de  todo el equipo de un buen vaquero, iba bien armado pues los apaches merodeaban prácticamente por todo el territorio que recorrerían, tanto en EEUU como en Mexico. Cada jinete portaba la clásica pistola Colt 45, una carabina Remington 30-30, dos de ellos escopetas de dos cañones, y cantidades de municiones que pareciera se dirigían a una guerra. Los vaqueros que acompañaban a Vallian, habían sido escogidos por el mismo por su espíritu guerrero, habilidad como vaqueros y expertos en el manejo de armas. Eran muchachos jóvenes y solteros, que conocían esos montes como la palma de su mano, y tenían una admiración por Vallian que los seguirían hasta la muerte.   


El plan de exterminación que el gobierno de EEUU había arreciado en contra de los apaches, estaba provocando su masiva invasión del norte de los estados de Sonora y de Chihuahua, convirtiendo esas regiones en zonas de guerra en donde ambos bandos, juraban exterminar unos a los otros. La zona de la sierra madre dividiendo a los dos estados, era tal vez la región menos explorada y menos conocida de América del Norte. Pero era un paraíso de libertad para los indios.
Todos los lideres apaches como Tonto, Mangas Coloradas, Vittorio y hasta el célebre Gerónimo, ya se movían libremente en la sierra madre algunas veces invadiendo Chihuahua y luego regresando a Sonora. En Sonora los pueblos ubicados al pie de la sierra como Nacori Chico, Bavispe, Sahuaripa, eran los que más sufridos ante las agresiones de los bárbaros.

Vallian había pensado terminar sus asuntos en Chihuahua, y después dirigirse a Sonora cruzando la sierra, pero el mismo don Julián se oponía agresivamente precisamente por la situación en que se encontraba esa región virgen de la sierra. Los tres vaqueros que acompañaban a Vallian en el viaje, como buenos jóvenes atrabancados y siempre en busca de aventuras, eran los más animados para internarse en esa hermosa zona de la sierra madre. Aunque se tenía inteligencia militar describiendo los distintos campamentos apaches asentados en Sonora, se consideraba prácticamente imposible localizarlos sin que se sufrieran cuantiosas pérdidas de vidas. El internarse en la sierra, como lo pretendía Vallian, era no solo audaz o temerario, era caminar hacia una muerte segura.

Después de cabalgar el primer día de la jornada casi a paso veloz, hacían ya campamento la primera noche. Se encontraban sentados alrededor de la fogata consumiendo la cena que el moreno Charlie les estaba obsequiando, y la devoraban con cierta prisa pues era peligroso mantener la fogata mucho tiempo, era una atracción para apaches y maleantes. Estaban ya consumiendo el café cuando uno de los vaqueros le dice: “Oye mata sietes, ninguno de nosotros ha estado en Mexico y tenemos curiosidad por saber algo del país vecino. Platícanos, tenemos mucha curiosidad e interés”. Vallian desenfunda una botella de brandy español, vierte un poco en su café, le da un largo trago e inicia.

Ustedes muchachos me piden llevar a cabo una tarea por demás difícil, pues para cumplir con lo que ustedes me piden, no solo hay que conocer la historia de ese país, hay que conocer a su gente, su antropología, sus diferentes regiones que en mi opinión, forman un mapa de México muy diferentes que nunca se han comunicado entre ellos y, por lo mismo, no se entienden y han estado enfrentados desde que emergiera a la llegada de los españoles a las costas de Veracruz. Ustedes ya conocen buena parte de la historia de este bello país que lo llevara a perder la mitad de su territorio. Así es que hablaremos de historia más reciente y, si se puede, evadiendo tocar ese triste periodo de conflictos que se iniciaran inmediatamente después de su independencia, hasta culminar con la llegada de Maximiliano como emperador.

Pero nosotros, pobladores de lo que antes fue México, no podemos tocar este tema sin que, de forma paralela, toquemos los EEUU, sus elaciones bilaterales y, en especial, esta región fronteriza que en estos momentos es un infierno de violencia, salvajismo, ausencia de la ley, pero la cual, también en mi opinión, tiene el potencial de convertirse en una de las zonas de crecimiento y desarrollo más importantes e interesantes del mundo. Una región en la cual se unen dos pueblos, dos culturas, dos sistemas políticos, dos idiomas. Una región de incalculables recursos naturales y, por su ubicación, con el potencial de convertirse en un gran puente para unir económicamente, toda una América Latina en un abrazo fraternal con los dos países anglos del continente. Yo veo en el futuro de esta región, la gran oportunidad de la historia, y el aprovecharla va a depender de las conductas cuidadosas de todos sus pobladores para convertirla en un edén, o descuidada convertida en una zona de guerra y un infierno inimaginable.

México ha tenido una historia totalmente diferente a la de EEUU. Uno conquistado por los españoles en busca de oro y de riquezas, el otro invadido, porque no podemos hablar de conquista, por familias inglesas en busca de libertad. Libertad de religión y, más importante, liberación de las cadenas con las que la monarquía los había oprimido durante siglos. Los españoles llegaban con un dossier que incluía el sistema político autócrata de la corona de España, el catolicismo como religión única y obligatoria, sazonada con la Sagrada Inquisición, sus virreyes y sus ejércitos. Los ingleses llegaban en familia a una región en la cual los dejaban libres para gobernarse, sin una iglesia poderosa, predominante y única. Había una apertura total a todas las religiones. Los españoles llegaban solteros para impregnar a las indígenas, nunca casarse con ellas, dando vida al mestizo y su complejo de bastardo  

Para la historia de México el periodo conocido como la Colonia o el Virreinato, empieza en el siglo XVI, cuando los españoles, al mando de Hernán Cortés, conquistaron la antigua Tenochtitlán. Así fundaron la Nueva España, nombre que los conquistadores le dieron a la actual ciudad de México. También se conoce esta etapa con el nombre de Virreinato porque el país, durante el tiempo que duró, fue gobernado por un representante del rey de España que tenía el título de virrey.
Nueva España fue el primer virreinato erigido, y por lo tanto, donde se puso en práctica el modelo español de gobernación. El virrey, cuyo término significa etimológicamente en lugar del rey, concentraba todo el poder público. Era nombrado y removido libremente por el rey, cuando el soberano quisiera podría destituir al virrey. En la Nueva España jugaba un papel de soberano, pero en realidad únicamente obedecía las órdenes del rey de España. Ejecutaba las leyes promulgadas en la metrópoli y se encargaba de vigilar los negocios del Estado. Del virrey dependía toda la estructura del gobierno, alcaldes mayores, corregidores, conserjes locales, ayuntamientos y jefes de pueblos de indios.
El Real Consejo de Indias, fue instituido en 1519 y desde 1524 se le confirió autoridad suprema para discernir en los asuntos concernientes a las provincias del Nuevo Mundo. Su principal misión fue la de dejar el terreno listo para los virreinatos, creando leyes, institucionalizando a los pueblos de indias, regulando el comercio, organizando la administración pública, vigilando los puertos y negocios públicos de ultramar y ratificando nombramiento de funcionarios. Al entrar en vigor la ley de los virreinatos, el Consejo de Indias tomó en sus manos la defensa de los indígenas contra los abusos de los españoles, miembro destacado de esta etapa fue Bartolomé de las Casas. Otras instituciones de la Nueva España fueron los corregimientos, que impartían justicia y eran nombrados por la Audiencia. Estaban además dirigidos por los alcaldes mayores.

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