Tuesday, June 20, 2017

El vaquero libertario y poeta XVI



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
Sin darse cuenta e ignorando el consejo de don Julián, se habían alejado varias millas del casco del rancho, y aunque el vaquero se había dado cuenta del peligro, la exposición de Soledad pero, sobre todo, un raro sentimiento de pasar más tiempo con la muchacha, lo empujaba a comportarse un poco irresponsable después de que, desde hacía rato, había identificado las huellas de caballos sin herraduras, la clase de caballos que solo montan los apaches. No le comentó a Soledad para no asustarla, pero se sentía culpable por su irresponsable acción.

Después de galopar un buen rato, con alivio divisan las luces del rancho y cortan el galope para continuar al paso. Es cuando Soledad le dice ¿ya te cansaste vaquero? No, responde Vallian, pero estos caballos no están acostumbrados al galope largo y hay que cuidarlos. Además, continua Vallian, pasé contigo una tarde inolvidable y no quería se acabara al galope de nuestros caballos. Soledad sonríe, pero luego seria le dice. Mira mata sietes, espero que sea una broma, porque si no lo es, lo puedo tomar en serio y quien sabe lo que pueda suceder. El vaquero sonríe y le dice. Como puedes pensar que un humilde vaquero como yo, se atreva a pretender a una hermosa mujer y miembro de la realeza española, claro que era una broma. La muchacha al parecer molesta, corta el intercambio

 
Continuaban la cabalgata sin hablar cuando aparece la visión del Paredón Bayo ante sus ojos. El sol se estaba ocultando tras las sierras nevadas del oeste, la bruma aparecía de nuevo entre las arboledas, una enorme luna iniciaba su aparición. El casco del rancho se había construido al pie de una pequeña sierra ubicada al norte, y por su forma la llamaban La Ceja, porque en su ubicación parecía ser la ceja de un ojo que era el casco del rancho. Miran el paisaje al acercarse a la casona y Vallian comenta, ¿no te parece una belleza este panorama? A lo que ella responde con frialdad. Si, es muy bello. Frente a la entrada de la casona estaba ya Pedro para llevarse los caballos y Vallian le dice: Ya sabes Pedro, masaje y cepillada. No te preocupes rico, yo me encargo, responde Pedro. La muchacha exhibe la sorpresa en su rostro y le dice al vaquero molesta ¿Cómo permites que un caballerango te hable con tanta confianza? ¿No te molesta que te tutee? Ahora es Vallian quien exhiba la cara de sorpresa, y con gran tranquilidad le responde, no, para nada.

Entran a la casona y el comité de recepción ya estaba listo en la sala. Don Julián de inmediato pregunta ¿Cómo les fue? Vallian respetuosamente espera que ella de la respuesta. Bien, dice Soledad con cierto desgano. Los miembros de la familia se sorprenden de la forma en que responde. Don Julián se dirige a Vallian y le dice. Ante la apasionada respuesta de Soledad, ahora esperamos la tuya. El vaquero da un sorbo largo a su bacanora e inicia: A medio día, después de mi cabalgata con don Julián, yo pensaba había sido el acontecimiento más importante de mi vida. Pero en mi segunda cabalgata del día, se iniciaba una aventura difícil de describir.

Se develaba ante mí, no solo la mujer más bella que hubiera conocido, pero también la más inteligente, profunda, preparada e idealista que yo, en mi humilde vida de vaquero hubiera conocido. En las siguientes horas me hizo una exposición desde el aspecto legal, económico, político de lo que este proyecto puede ser y puede significar. Una mujer quien, aun educada en la realeza y de repente esa educación la traiciona, a través de sus ojos se puede admirar un alma pura, generosa, una mujer con un propósito en su vida. Ahora entiendo por qué Soledad intimida a los hombres, porque debe de haber muy poquitos hombres que puedan estar junto a ella, sin que su imagen se nuble y desaparezca.

Don Julián, Rodrigo, Pilar y Soledad lo escuchaban con las bocas abiertas, aunque los dos viejos y Pilar, detectaban en las palabras de Vallian algo más que admiración a una mujer, muy merecedora de ser admirada. Sin embargo, don Julián, hombre de una sensibilidad especial, empezaba a medio acomodar algunas piezas del rompecabezas que se develaba ante ellos. Al terminar la exposición de Vallian, don Julián, como tratando de romper los cristales que se acababan de emerger, casi gritando afirma estar hambriento e invita a todos a pasar al comedor a disfrutar de los platillos de la Perfeta. En cuando Vallian responde. Les suplico que me disculpen pero me acaban de avisar los caballerangos que una de las yeguas finas esta por parir, y tiene muchos problemas, el parto es difícil y voy a ayudarlos. Don Julián le dice, adelante muchacho, yo le digo a la Esperanza que te deje algo de cenar en tu cuarto. Vallian sale con cierta prisa ante una Soledad que pareciera decepcionada.  

Durante la cena los miembros de la familia permanecían en silencio en un ambiente que semejaba una tormenta eléctrica, hasta que don Julián lo interrumpe. A ver Soledad ¿Qué es lo que sucedió esta tarde entre tú y el mata sietes? ¿Tuvieron algún desacuerdo, o se pelearon? Soledad un poco sorprendida responde, no, para nada. Tuvimos una larga cabalgata en la que solo hablamos del proyecto. Pilar, la bella madre de Soledad, interviene diciendo. Pues yo no te creo, hay algo que no nos estás diciendo ¿Te faltó el respeto de alguna manera? Sin dar tiempo a la respuesta don Julián interviene. Momento Pilar, este muchacho no sería capaz de ofender a una dama. La mujer ya molesta prosigue. Pero como puedes asegurar eso con tanta firmeza. Tengo entendido que lo acabas de conocer. Así es, continua don Julián, pero repito, ese muchacho es incapaz de cualquier bajeza. La mujer ya agitada ahora pregunta. ¿Quién es este hombre que pareces conocer tan bien? Responde don Julián, en su momento lo sabrán.

Soledad despierta antes de la salida del sol y, sabiendo Vallian a esas horas tomaba café con los vaqueros solteros, rápidamente salta de la cama, baja las escaleras y se dirige a la cocina. Abre la puerta y ahí estaban los vaqueros, pero faltaba Vallian. La Perfeta saluda; buenos días niña ¿se le ofrece algo? Responde Soledad, si un café y cuando llegue Vallian, le dicen que quiero verlo. Pues no se va a poder, afirma uno de los vaqueros, porque salió muy temprano con unos 10 vaqueros bien armados, y van a rastrear a un grupo de apaches que ayer les cortaron huella a una legua de aquí. Soledad siente el corazón se le hunde en el pecho, pero trata de disimularlo y vuelve a preguntar ¿Eso es algo muy peligroso? Depende, responde uno de los vaqueros, pero parece que huellearon a un grupo grande, y si andan bien armados, si puede ser muy peligroso

Pasan varios días y nadie habla de Vallian y su nueva aventura. Soledad no puede ocultar un cierto halo de tristeza. Esa tarde acompañaba a su tío en el herradero de unos becerros que los vaqueros ejecutaban en los corrales. En eso se escucha un grito; allá vienen los partidarios y Soledad voltea hacia la dirección señalada, y aparece el famoso mata sietes al frente del grupo de vaqueros, seguidos por las mulas de bastimentos, cocineros, ayudantes y un par de indios yaquis como los expertos rastreadores. Van directo a las caballerizas y don Julián se apura para ir a su encuentro ¿Cómo les fue mata siete? Pregunta el ranchero. Pues usted diga jefe, responde Vallian al momento que le arriman un saco con cierto cargamento. En él había unas 15 cabelleras de apaches. Soledad, quien, sin que nadie se percatara, había caminado atrás de don Julián, atestiguaba la entrega y llorando corre a la casona

Llegaba la hora de la cena y Soledad no sabía bien si quería si encontrarse con Vallian, a veces lo extrañaba, pero luego sin saber por qué, el pensar en él la ponía de de un humor insoportable. Era la hora de los jereces antes de la cena, baja las escaleras y se dirige a la cocina pero, antes de entrar, escucha a los vaqueros hablando del enfrentamiento con los apaches. Uno de ellos le dice a la Perfeta; todo hubiera estado bien si no es por el balazo que le dieron al mata sietes. El corazón casi se le sale del pecho y entra preguntando ¿Cómo estuvo eso de que hirieron a Vallian? Reina el silencio hasta que uno de los vaqueros responde. Si, así es señorita, ayer en el último encuentro con los apaches, le pegaron un balazo que le entró cerca del cuello y le salió en la media espalda. No le tocó órganos vitales y, afortunadamente, fue de calibre pequeño, que si hubiera sido 30-30, que es el que normalmente usan los apaches, el siete no la estuviera contando.

Soledad casi gritando dice, pero si yo lo vi cuando venían llegando muy bien montado. Así es el mata sietes señorita, así anduvo todo un día sin que se le notara, aunque algo ayudó lo hongos que le dieron los yaquis que llevamos para rastrear. Mire srita Soledad, dicen que en una ocasión cuando el mata sietes era Ranger de Texas, se enfrentaron a una gavilla de asaltantes mexicanos en la que hubo cerca de 20 muertos. Al final quedaban Vallian con dos Rangers y 7 gavilleros mexicanos, y el mata sietes tenía 4 balazos en el cuerpo. Agarró un rifle de largo alcance, dicen era un máuser, y como a 600 yardas de distancia mató al primero, y mientras los otros reaccionaban, mató a tres más. Luego entre que se montaban en sus caballos y otros huían, ahí mató a los tres últimos.

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