Thursday, June 15, 2017

El vaquero libertario y poeta XIV



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
 

Una hora después Vallian estaba en las caballerizas platicando con uno de los caballerangos que ya conocía bien. Oye bien Pedro, necesito un caballo muy manso para la muchacha, le dice al peón. Pero Pedro ya tenía ensillados dos hermosos caballos, un alazán cuatralbo y le dice a Vallian, este es muy mansito, tiene muy buen paso y es muy noble. Y luego le dice, y para usted mire lo que le tengo, cuando salía de uno de los cubículos cabresteando un hermoso palomino de gran alzada y una crin casi blanca. Vallian reacciona con un, que animal tan hermoso Pedro ¿es cuarto de milla? Pregunta. El caballerango le explica; es una cruza con la que don Julián ha estado experimentando, cuarto de milla y pura sangre. Pues te luciste Pedro, es el caballo más hermoso que he visto. Pedro le revira, es muy mansito Patrón, pero siempre tenga cuidado pues lo dejaron garañón y a veces se alborota. No te apures Pedro, yo soy vaquero de adveras. Responde Pedro por eso se lo escogí Patrón, porque sabemos que usted es hombre de a caballo. Está bien Pedro, pero nada de patrón, me pueden decir Vallian, Rico por Richard, o si quieran, pues hasta mata sietes. Pedro sonríe y le dice, está bien rico.  

 
En esos momentos llega Soledad con sus pantalones de montar europeos, sus botas altas de amazona, y para desentonar un poco, se cubre la cabeza con un sombrero mexicano de ala corta, que se acomoda en una base formada por un paliacate cubriendo la cabellera de la muchacha. Vallian se queda petrificado con la belleza de la española, cuando ella le dice; oye tío, cierra la boca que se te meten las moscas. La muchacha solo tenía 24 años, morena muy clara, un cabello lacio color cobrizo, una estatura de no menos de 1.75Mts. Sus facciones eran perfectas y debajo de los pantalones de montar, se podía observar un cuerpo escultural en donde se dibujaban unas nalgas de atleta y piernas largas y tornadas.

A punto de iniciar la cabalgata, aparece don Julián y advierte. Mata sietes, no se vayan muy lejos porque tengo el presentimiento que los apaches no andan muy lejos. Tal vez los deberían de acompañar un par de vaqueros. Soledad de inmediato responde: Pero tío, como arruinar esta tarde tan maravillosa en la cual el aire que se respira tiene olor a romance, al tiempo que le cierra un ojo a Vallian. Hay muchacha, como te pareces a tu abuela. Revira don Julian ¿Cómo? Grita Vallian, responde don Julián. En lo bella, lo simpática, lo inteligente y mata sietes, la tarde para ti puede ser tan inolvidable como esta mañana, mientras se aleja camino la casona esbozando una gran sonrisa.

Enfilan hacia el norte montados en los dos hermosos caballos, y Vallian se da cuenta que Soledad no era aprendiz en el arte de montar, pues manejaba su alazán con verdadera maestría. De inmediato Soledad se dirige al vaquero y casi ordena. Bueno vaquero, cuéntame quien eres ¿Por qué? Pregunta ahora Vallian con cierta extrañeza. Revira Soledad; bueno tío, desde que tengo uso de razón he escuchado de los rudos vaqueros del salvaje oeste de EU, sus combates contra los indios, contra los bandidos, sus borracheras y escándalos en los salones, y aunque tú, definitivamente visualmente representas al clásico vaquero, no sé, pero hay algo en ti que no me cuadra. Vallian se queda serio y pensativo unos instantes, para luego afirmar con cierta molestia. No sé por que, pero me da la impresión que tú tienes más información de mi persona de lo que expresas. La bella muchacha se pone muy nerviosa y piensa ¿se habrá enterado que leí el informe que la firma de detectives Pinkerton preparó para mi tío Julián?  

A través de ese informe de Pinkerton, la compañía privada de detectives mas prestigiada de los EU con residencia en Chicago, Soledad se enteraba el que Vallian era un hombre muy especial. Rudo pero portador de una cultura que no era normal en un vaquero. Diestro para todo tipo de combate, inclusive experto en algunas artes marciales desconocidas en EU, diestro en las armas cortas y largas, pero al mismo tiempo odia la guerra habiendo rechazado el pertenecer al ejército, y no participó en la guerra civil. Avanzando en el informe, se enteraba que, a sus escasos 15 años arribaba a la academia militar elite de West Point, en donde seria compañero de George Custer, pero ya casi para concluir sus estudios, tuvo que abandonarlos por el estallido de la guerra civil. Este es un capítulo de su vida que  celosamente oculta sin que se sepa el motivo. Después sería miembro de un cuerpo elite de los Rangers de Texas, en donde se distinguió no solo por su valor, también por su liderazgo natural. Hombre de un reconocido idealismo y de una integridad a toda prueba. Inteligencia fuera de serie y, lo más importante, gran amante de la libertad. Sin embargo, el reporte también indica que, los pocos amigos de Vallian, afirman estar seguros que lleva una pena muy honda que nadie conoce.

Luego ella se preguntaba a si misma ¿Cómo es posible que un hombre así todavía esté soltero. Se dirige entonces a Vallian para decirle; así es tío, he llevado mi propia investigación, y ya se bastante del famoso mata sietes. Bueno, si soy noticia vieja, entonces háblame de ti para estar parejos, responde el vaquero. La bella española sonríe e inicia. No hay mucho que decir, solo tengo 24 años y no he acumulado tantas experiencias como las tuyas. Soy de esas rarezas en donde acomodan a una mujer que, aun ante la oposición de sus padres, decide acudir a la universidad para educarse. Hace un par de años me titulé como abogada en una de las mejores universidades de España. Me imagino pensarás soy una de esas locas que reman contra la corriente, desafían lo tradicional y, por lo mismo, intimidamos a los hombres.

Responde Vallian, pues te imaginas mal, nunca podría pensar que una belleza como tu estuviera loca. Era el primer piropo que le dirigía y ella lo aceptaba bien. Pero además tengo que admirar tu tenacidad para remar contra la corriente, y desafíes lo tradicional. Recuerda que aquellos que no se atreven a navegar en el mar perdiendo de vista las playas, jamás harán descubrimientos importantes. Y desde ahorita te digo, a mi no me intimidas. Soledad le da las gracias esbozando una hermosa sonrisa y continúa. Como todos los miembros de la familia de Zamora, también soy una gran apasionada de la libertad. Yo pienso que, entre muchas otras razones, los países latinos no se han desarrollado como lo han hecho los anglosajones, por la falta de libertad y la diferencia de sus sistemas legales que no promueven ni protegen esa ansiada libertad.

Yo después de terminar la carrera de leyes en España, quise conocer el sistema inglés de Common Law y, con el apoyo financiero de mi tío Julián, me fui a la Universidad de Cambridge a continuar mis estudios. Lo primero que aprendí es que el Common Law fue desarrollado durante siglos por jueces en competencia, aplicando principios de jurisprudencia en lugar de los cambiantes decretos de los estados. Los principios de Common Law, no fueron decididos arbitrariamente por reyes o legislaturas; se formaron durante siglos aplicando principios racionales de casos que ya se hubieran tratado y decidido. La idea de basarse en precedentes, fue desarrollada no como un acto de fe al pasado, sino porque los jueces en el pasado decidían aplicando los principios generalmente aceptados de la Common Law, en problemas y casos específicos. Porque era principio universal que los jueces no debían de hacer leyes, la responsabilidad de los jueces era encontrar la ley en principios aceptados de la Common Law, para después aplicar esa ley a casos nuevos específicos, o en nuevas condiciones.

Los jueces en la Common Law funcionan casi como árbitros privados; expertos legales a quienes las partes privadas acuden con sus disputas. No hay una arbitraria corte suprema impuesta, en donde sus decisiones serán obligatorias sin tener antecedente alguno. El sistema judicial del Common Law, ha permitido sea realmente independiente, y de alguna forma produce competencia entre los jueces, a donde acuden las partes privadas en busca de los que tengan mejores desempeños y antecedentes y, de esa forma, durante siglos se han evitado decisiones arbitrarias, y habiendo tantas cortes de justicia, se esfuerzan para ser mejores unos que otros en los que Jefferson calificara de meritocracia.    

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