Tuesday, June 13, 2017

El vaquero libertario y poeta XIII



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela  
Después de escuchar a don Julián, Vallian permanecía tan inmóvil como las estatuas de sal que describe la Biblia. De repente, como si estuviera saliendo de un profundo sueño, se dirige a don Julián para decirle. Jefe ¿me permite que le de un abrazo? Don Julián abre los brazos y estos dos rudos vaqueros se funden en un abrazo que sellaría el compromiso de por vida, para ejecutar el plan que poco a poco tomaba forma. Vallian todavía emocionado le dice; Jefe, si su oferta todavía está vigente, acepto, pero con una sola condición. ¿Cuál? Pregunta ahora don Julián. El compromiso de su parte para que se convierta en mi maestro. Quiero absorber todo ese conocimiento que usted no puede ya ocultar. Don Julián sonríe y le revira; ese es un compromiso que yo ya tengo establecido muchacho. Se vuelven a fundir en un abrazo y Vallian, a sus casi 28 años, siente estar recibiendo el calor de un padre por primera vez en su vida.

 
Ambos hombres continuaban su ya larga cabalgata sumergidos en una conversación que, con los ingredientes aportados en esta jornada, se tornaba más intensa y productiva. Irrumpe don Julián, yo lo que yo pretendo hacer muchacho, es establecer, como un primer paso, un centro de conocimiento para que futuras generaciones, como los apóstoles de Jesucristo, se formen en la religión de libertad y responsabilidad individual, para que luego vayan por el mundo predicando ese evangelio con la palabra, pero sobre todo, con el ejemplo. Quiero convertir Los Sicomoros en un paraíso, pero un paraíso de libertad, y al mismo tiempo un capullo de hombres y mujeres libres.
Vallian casi interrumpiendo al hacendado revira. Si ese el caso jefe, necesitamos darle más profundidad y formalidad al concepto de la escuela, estableciendo programas específicos para primaria, secundaria y preparatoria, que además de las materias básicas, de forma muy cuidadosa y responsable, se incluyan en el currículo  materiales de de sabiduría liberal empaquetados en estudio y análisis de historia, filosofía básica, principios básicos de economía, sociología etc.

Pero eso requiere de un gran esfuerzo financiero jefe, afirma Vallian. Le responde don Julián, estoy muy consciente de ello y estoy igualmente dispuesto a darlo. Mira mata sietes, en lugar de enviar a esta juventud, como lo predica Marx, ahogados de rabia y resentimiento contra lo injusto de la concentración de la riqueza, yo pretendo enviarlos, no envidiando y odiando a los ricos, sino con el deseo, firme propósito y la seguridad de que ellos, utilizando las herramientas que les hemos dado, también pueden hacer fortuna en un nuevo escenario en el que todo el mundo tenga esa oportunidad. Que tengan muy claro que aquí ya no existe aquella vieja estructura social, en donde ser rico o ser pobre, era simplemente un accidente del destino y, especialmente para los pobres, un destino que no se podía modificar.

Continuaba don Julián. Yo tengo fortuna muchacho, es más, tengo una gran fortuna, pero también tengo conciencia y responsabilidad social, pero muy diferentes a lo que la iglesia ha predicado durante siglos. A mí esa conciencia social me grita, no que reparta mi fortuna entre los pobres, sino que la utilice para construir un mundo mejor en un país que, liberándolo de las anclas y los candados de los gobiernos, deba estar creando riqueza a borbotones y que, así mismo, todos tengan la oportunidad de participar en esta revolución, no disparando armas unos contra otros, sino vendiendo y comprando en un mercado creciente y sediento de bienes y servicios, que antes ni siquiera sabían que existían. Y todo este escenario provocado, no por los designios del estado, sino a través de un mecanismo de libertad en donde, como lo afirmara Jefferson, la meritocrácia dicte quienes y en qué proporción deben de participar. Entendiendo que meritocrácia que cuando alguien adquiera las herramientas fundamentales—básicamente a través de una buena educación—pueda arribar a los mercados a competir con nuevas ideas, trabajo, ética, y responsabilidad, en un nuevo escenario que si se las ofrecerá, para que pueda hacer fortuna, porque esa fortuna ya no estará destinada solamente para aquellos que nacieron en la parte superior de la pirámide. Que entiendan y acepten que, con sus herramientas y trabajo, ellos también pueden escalar esa pirámide antes prohibida.    

Entonces mata sietes, entiendo que este proyecto requiera de gran soporte financiero. Yo tengo ese capital y estoy comprometido y listo para darlo. Y debo repetir hasta el cansancio, el gobierno ha iniciado una invasión en el campo de la educación, y si no hacemos algo para evitar ese diabólico plan, yo no sé cuando, pero estoy seguro sucederá, tal vez en 50 o 100 años, como la gran cortesía del plan de indoctrinacion de los gobiernos, tendremos un gran segmento de la población, pobre y resentido, lleno de odio y envidias frente a un enemigo imaginario y, lo más grave, rezando en el altar de un nuevo gobierno que habrá crecido en la misma proporción de la pobreza que provoca, exigiendo les resuelva todos sus problemas, para luego sentir algo se ha logrado cuando les entreguen las migajas en lo que el estado definirá como justicia social. Mientras tanto, esa grave enfermedad, poco a poco, estará cavando una profunda fosa en donde queden enterrados los sueños de la humanidad.

Después de su larga cabalgata durante toda la mañana, ambos regresaban al casco de El Paredón Bayo satisfechos de todo los que habían analizado, al mismo tiempo que sentían ya le daban alguna dirección mas clara a sus inquietudes. Era ya pasado medio día cuando y ya frente a la entrada de la huerta, el caballerango toma los caballos, y ellos penetran la impresionante mansión y es cuando les llega el inconfundible olor de la cocina de la Perfeta. Ella era una mujer de avanzada edad, pero todavía muy ágil y en buena salud, que siempre había vivido en El Paredón Bayo, y hasta donde llegan los recuerdos de don Julián, siempre había sido la jefa de la cocina en donde, como magia, elaboraba los más ricos platillos. Decían los vaqueros viejos que era parte de un piquete de yaquis que, huyendo de los españoles en Sonora, apareciera primero en Arizona y luego en Nuevo Mexico con tres hermosas hijas de padres españoles.

Encuentran a don Rodrigo y a las dos bellas mujeres en la sala disfrutando de aperitivos españoles, como jerez, y Rogelio pregunta ¿Cómo les fue? Don Julio responde, muy bien pero venimos hambrientos y sedientos. Rogelio revira, la comida está lista ¿Qué les sirvo de aperitivo? Don Julio responde, yo lo mismo que ustedes, un jerez. Pero el mata sietes desentona pidiendo agua ardiente. Rogelio va por un galon de Bacanora y las mujeres preguntan ¿Qué es eso? Vallian, con gran conocimiento responde; es una bebida que hacen en la sierra de Sonora, como no tenía etiqueta la bautizaron con el nombre del pueblo en donde se empezó a destilar, Bacanora. Proceden todos a un brindis, y es cuando Soledad le dice a Vallian; espero no vengas tan cansado que no puedas cumplir con el compromiso de nuestro paseo. Responde el vaquero, no, para nada, estoy acostumbrado a las cabalgatas largas. Ah sí, replica la bella muchacha ¿Qué tal largas y a donde? Vallian responde, tan largas como las arriadas de Texas a Dodge City, que toman unos dos meses. Soledad exhibe la sorpresa en su hermoso rostro.

Minutos después, ya instalados en el bello comedor, daban cuenta de los platillos tan deliciosos preparados por la Perfeta. Al final del almuerzo, Vallian le dice a la bella Soledad; en una hora te veo en las caballerizas, y la muchacha visiblemente nerviosa pero con una gran sonrisa le responde; Vale, ahí te veo vaquero. Vallian se retira a su habitación para repasar todo lo conversado en esa mañana tan especial, y de repente la voz de su cerebro le dice, este ha sido el día más excitante de tu vida. El, mentalmente responde, absolutamente.    

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