Monday, June 12, 2017

El vaquero libertario y poeta XII



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela       
 
El mundo necesita un sistema en donde el estado no intervenga en la mecánica del mercado, y tampoco intervenir, salvo para el ejercicio de un papel subsidiario, en las actividades de particulares que el propio mercado encauza. Sin negar su papel, sino afirmar que, al lado de sus funciones como defensor del territorio, guardián del orden interior, y fabricante de justicia entre ciudadanos que deben ser todos iguales….ante la ley. Un estado que permanezca mínimo pero fuerte, como servidor de la sociedad, velando por la pureza del funcionamiento del mercado, creando y manteniendo un marco legal para que la actividad económica alcance sus objetivos, y resuelva por si misma los conflictos que se puedan presentar. Un sistema antagónico al creciente intervencionismo estatal.

Y mira mata sietes, si no combatimos esa diabólica tendencia estatal, en un futuro no muy lejano habremos regresado al sistema monárquico—feudal, en el cual los políticos será los monarcas y señores feudales, y los ciudadanos regresarán a ser los siervos que siempre han sido explotados. Y la mejor advertencia en esa época, nos la había dado Napoleón.

 
Antes que don Julián continuara, Vallian lo interrumpe para decirle: Mire jefe, usted me acaba de describir como un hombre con intuición, y en estos momentos esta intuición me grita que, además del secreto de su primo Rogelio, usted guarda otros aun mas importantes. Yo no puedo creer que alguien, como usted se describe, un simple ranchero, tenga el cumulo de conocimientos que usted, por más que trate, no puede ocultar, lo que a mí me describe a un hombre que ha recibido educación formal de alto nivel para, no solo exponer sus conocimientos, pero también para usar técnicas de análisis e interpretación que no se pueden adquirir solamente en los libros.

Tienes razón mata sietes, tengo una página de mi vida que muy pocas veces expongo por motivos personales. Yo nací en 1800 y desde mi niñez, mi padre sabiamente me instaló un gran amor por la educación, pero la buena educación porque hay educación muy nociva. A los 13 años, me enviaban a educarme en Europa. Terminé mi educación preparatoria en El Ateneo Real de Bruselas, y luego pasaba a la Universidad Libre de Bruselas, librar y privada, con el propósito de estudiar leyes. En uno de mis viajes a Paris conocí a un hombre que cambiaria mi vida, Federico Bastiat. Era un hombre de mi edad y de inmediato me sedujo la potencia de sus ideas de libertad. El inicio de este siglo era una época muy interesante en Europa. El liberalismo de Locke y Adam Smith se permeaba por todos los rincones del continente. Era el siglo de Cobbden en Inglaterra, de Víctor Hugo en Francia, Shiller en Alemania, pero también sería el siglo de Carl Marx.

Por mi amistad con Bastiat reforzaría mi constitución liberal, tanto que, regresando a Bruselas, cambiaba la estructura de mis estudios abandonando leyes y abrazado el estudio de la economía muy consciente de que era, y creo todavía es, una ciencia en pañales. Ese renovado liberalismo que también incluiría a todos los padres fundadores de EU, desterraría los métodos pre capitalistas de producción implantando la economía de mercado para barrer el absolutismo real y oligárquico, para instalar el gobierno representativo y liberar a las masas de la servidumbre, la esclavitud y los sistemas opresivos.

Don Julián cerrando los ojos como visualizando aquella bella época, le dice entonces a Vallian. Y allá me encontraba mata sietes y, a base de excusas y una que otra mentirilla, me fui quedando en Europa. Después de mi aventura en la Universidad de Bruselas, me trasladé a Inglaterra con la idea de continuar estudiando filosofía y economía. A través de mi amistad con Bstiat, tuve la oportunidad de conocer a Jeremy Bentham quien fuera uno de los discípulos de Adam Smith y, por lo mismo, un apóstol de la libertad económica e individual. El después sería tutor de otros grandes economistas como James Mill y su hijo, John Stuart Mill. Aun cuando desde un principio estuve en desacuerdo con sus ideas utilitaristas, forjamos una buena amistad y me dio buenas direcciones.

Espere un momento jefe, le dice el vaquero. No pudo creer que hay conocido a Federico Bastiat ¿Qué me puede decir de ese gran hombre? Bueno, yo pienso que ha sido el economista más grande del siglo. Fue uno de los mas prominentes miembros de la escuela de La Escuela del Pensamiento Económico que anidara en El Colegio de Francia y a la cual también pertenecían otros grandes liberales como Jean-Baptiste Say, Antoine Destutt de Tracy, y Gustave de Molinari.  Su movimiento defendía con gran pasión el libre comercio, el Laissez-Faire y con la misma pasión se enfrentaban al colectivismo, el proteccionismo y el intervencionismo. Algunos expertos opinan que ellos fueron el antecedente del moderno liberalismo. El tenía una historia parecida a la mía. Siendo de familias de recursos, rehusó el seguir trabajando en sus negocios, y se trasladó a Paris para estudiar. Tal vez su mejor trabajo fue Sofismos Económicos

Nadie mejor que Bastiat ha expresado la inmoralidad de los gobiernos cuando expresaba: El gobierno no será capaz cumplir con su único deber de proteger vida, libertad y propiedad, si continúa con ese inmoral esfuerzo de intervenir en los asuntos personales de los ciudadanos. Tampoco puede proteger vida, libertad, propiedad, si a través  de malévolas leyes promueve el despojo legal tomando algo de un individuo para dárselo a otros que no tienen ningún derecho a lo despojado. Es totalmente contrario a la transferencia de propiedad vía contratos, en los cuales las partes están de acuerdo en los términos, sin necesidad de fraude ni usar violentas amenazas a cualquiera de las partes.

A propósito de la escuela que viste ayer, mata sietes. Bastiat solía afirmar: “El estado no debería educar, sino permitir educar. Todos los monopolios son detestables, pero el peor de todos es el monopolio de la educación”  Era también un gran campeón del sarcasmo y de la sátira. En su famoso ensayo; “Petición de los fabricantes de velas”, describe como los fabricantes de velas pedían ayuda al gobierno contra la injusta competencia que el sol representaba para su negocio. En otro de sus sofismas, habla de economistas pidiendo una ley que prohibiera usar la mano derecha, porque eso representaba más dificultad, y a más dificultad más trabajo, y más crecimiento económico. Era un hombre extraordinario, pero falleció demasiado joven hace unos 15 años.

Bueno mata sietes, ya conoces otro de mis secretos, estuve a punto de cambiar esta vida en Los Sicomoros, por otra dedicada al bohemio mundo de las ideas y la intelectualidad. En 1827, mi padre le pidió a su hermano Celestino, padre de Rodrigo, que ya vivía en España, que me fuera a ver en Londres pues el ya estaba delicado de salud y las cosas en Mexico, con la problemática después de la independencia, eran cada día mas criticas y era hora de mi regreso. Yo me había casado en 1822 con una bella mujer del norte de Bélgica y mi hijo Julián Jr. había nacido ya en Londres. Después de platicar largo y tendido con mi tío—un hombre bueno y honrado, pero fatal para los negocios—hicimos maletas y emprendimos el regreso a Nuevo Mexico. Imagínate el cambio para mi esposa, de Londres y Bruselas, a Los Sicomoros pero además, el desorden total en Mexico después de la independencia. Los apaches y comanches en pie de guerra, y las guerras de Mexico con EU en puerta.

Mi esposa nunca se pudo aclimatar a esta vida y siempre estaba triste. Yo compré una casa en Santa Fe para que fuera a pasar temporadas en la “civilización”, y de alguna forma aliviar su ya intenso sufrimiento, pero nada funcionó. Después, en 1843 cuando nuestro hijo fue masacrado por los apaches, dejando sus dos hijos pequeños, ella cayó en una profunda depresión y falleció solo unos años después. Bueno mata sietes, ya no platiquemos de cosas tristes, y, si, si tengo formación universitaria la cual, en aquella época, era la mejor del mundo. Tal vez por ello este viejo aspirante a intelectual reprimido, no quiera simplemente darle la vuelta a la hoja y, como dicen los vaqueros, el que venga atrás que arree. Yo no puedo hacer eso y voy a luchar contra la opresión de los gobiernos hasta que exhale el último suspiro.


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