Monday, June 12, 2017

El vaquero libertario y poeta XI



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
 
Después de la cena y ya en la sobremesa, Vallian se entera Rogelio de Zamora había nacido en España y allá se había educado. En segundas nupcias había casado con Pilar, una mujer bastante más joven que él, miembro de una de las familias de la realeza española, pero que financieramente habían venido a menos. Por su parte, Rogelio y sus hermanos no fueron capaces de manejar las excelentes inversiones que le entregaran a su padre, y también bajaban en la escala social. A pesar de tener una hija tan joven como Soledad, se habían divorciado y, ante esa crítica situación, don Rogelio acudiera a su primo en busca de ayuda. Ese era el motivo que ahora se encontraba en El Paredón Bayo, contratado por su primo como empleado. Su hermosa hija respondía al nombre de Soledad y, así como Vallian se impactaba con la belleza de la joven, le daba la impresión de ser una muchacha superficial y caprichosa.

 
Don Julián se dirige a Pilar para decirle; no puedo creer que andes por aquí Pilar, puesto que la única vez que nos visitaste hace 20 años, de inmediato nos calificaste de salvajes y a esta región, tierra de indios y barbajanes. La mujer algo incomoda sonríe y revira. Así es la vida mi querido Julián, tal vez ahora ande en busca de emociones fuertes. Pues has venido al lugar ideal mi querida Pilar, y te aseguro que si este es el caso, aquí encontraras emociones verdaderamente poderosas. Es cuando Soledad se suma a la conversación y pregunta. Tío ¿Por qué no nos dices quien es el Sr. Vallian? Don Julián se dirige al vaquero y le dice; A ver mata sietes, platícale a esta niña quien eres. Sin esperar respuesta, Soledad ahora pregunta ¿Por qué le dices mata sietes?

Don Julián procede a platicar la historia de los siete apaches muertos por Vallian. Al finalizar la historia, las dos mujeres quedan petrificadas, y Soledad ahora se dirige a Vallian para decirle. Sr. Vallian, imagino que esta historia es solamente producto de su imaginación ¿No es así? El vaquero le da un largo trago al brandy que le habían servido y responde. Pues mire Señorita, no, no es ficción emanada de mi creativa imaginación. Es una realidad clara y documentada que describe como esos bandoleros fueron cayendo como pajaritos. Imagínese, el último que quedaba vivo, salió huyendo a galope en su caballo. Esperé que se alejara unas 1,000 yardas, cuidadosamente lo puse en la mira de mi rifle 30-30, y con suavidad jalé el gatillo, y fue cuando lo vi caer más feo que un yaqui embacanerado. Vallian voltea para ver a don Julián y le cierra un ojo, es cuando el hacendado tiene que salir un rato para no soltar la carcajada. Aun cuando la historia era cierta, el la narraba con dedicatoria para la bella Soledad. Quería asustarla.

Bien dice don Julián, es tarde y mañana tenemos que madrugar. Vallian llega a su habitación y al verla, siente estar en el mejor hotel de Londres o Paris. Se recuesta en su cama y empieza a repasar todo lo sucedido ese día. De repente lo invade un extraño estado, que le provoca cuestionar si todo lo que le estaba sucediendo era un sueño. Un sueño como los que provocaba el opio que en alguna ocasión había probado en una de las madrigueras de los chinos en Dodge City, en donde entró a un estado de semiinconsciencia. El paisaje, la escuela, el hermoso castillo y, sobre todo, la bella Soledad. Luego el mismo se aconsejaba, olvídate de ella, es la clásica chiquilla consentida y superficial.   

Al día siguiente Vallian ingería su primer café en la enorme cocina de la casona, en compañía de varios vaqueros que, siendo solteros, se les proporcionaba la comida en la hacienda. Conversaba con ellos de ganado y de caballos, cuando aparece don Julián, y luego de saludar, buenos días muchachos, se dirige a Vallian, te estamos esperando en el comedor mata sietes. Se despide de los vaqueros, da las gracias al personal de la cocina y se orienta hacia el comedor. De inmediato se da cuenta de cómo se le ilumina el rostro a Soledad. Da los buenos días y se sienta para gozar de un desayuno muy mexicano. Ya para finalizar el desayuno, Soledad pregunta a don Julián, tío ¿Seria posible que el mata sietes me lleve a cabalgar por estos hermosos alrededores? Don Julián esbozando una sonrisa llena de picardía responde. Por supuesto mijita, pero tendrá que ser en la tarde, puesto que el mata sietes y yo tendremos largas conversaciones durante toda la mañana. Así en la tarde lo agarras cansado para lo que quieras, cierra sonriendo.

Don Julián y Vallian abandonan la casona y al final del camino adorando con tantos arboles, uno de los caballerangos los esperaba con caballos descansados y frescos. Montan y se alejan apuntando hacia el norte. De inmediato y sin rodeos don Julián pregunta ¿Qué impresión te ha causado lo que hasta ahora has visto? El vaquero responde. No sé por qué jefe, pero tengo la impresión que su visión es mucho más amplia de lo que hemos platicado. Por qué no me dice claramente de que estamos hablando. Bien, muy bien mata sietes, responde el hacendado. Veo que además de todas las cualidades que claramente exhibes, tienes una gran intuición. Mira, yo soy ya un hombre que ha acumulado muchos años, y siento no me queda mucho tiempo para actuar. Estoy sumamente preocupado por la forma en que se está destruyendo la libertad, y como crece echando tentáculos, la fuerza del estado, y cada mañana al despertar, me viene a la mente las palabras de Thomas Jefferson: “El curso natural de la historia siempre ha sido, que al ritmo que los gobiernos crecen, las libertades desaparecen”.

Lo que quiero, es entregar el resto de mi vida, parte de mi fortuna que es considerable, para luchar contra esa tendencia y quiero que tú me ayudes. Estoy consciente de que tú eres un hombre joven y te pido un sacrificio como el mío. Yo quisiera que participaras conmigo al mismo tiempo que vayas logrando hacer realidad tus otros sueños. Es decir, que desarrollando un proyecto de un gran ideal y consecuencias, te lleve a conciliarlo con los objetivos personales en tu vida. Tu rancho, el conocer la mujer ideal, formar una familia, tener hijos. Ahora, si tú tienes otras inquietudes de negocios, ya te dije soy prácticamente propietario de un banco. Yo pongo a tu disposición las herramientas, y las puedes usar para lograr lo que te propones. Vallian confundido le pregunta ¿Por qué yo, don Julián? El hacendado le responde, en su momento lo sabrás y no te (destruyas) con esa pregunta. Solo te pido que confíes en mí. ¿Puedes? Seguro Jefe responde Vallian.

Continua don Julián, mira mata sietes, la escuela que viste en acción ayer, es un primer paso, modesto pero lleno de pasión y compromiso. Ahí además de los temas normales que se usan para enseñar a los niños lo elemental, quisiera sembrar en sus corazones el amor por la libertad y una rebeldía saludable contra los actos de los gobiernos en contra de esa libertad. Quisiera que cuando regresen a sus familias tengan claro por ejemplo, cómo la libertad económica es el mejor sistema, y por lo mismo el menos imperfecto de todos los en boga. Que la cooperación para lograr el bien común se debe producir de forma espontanea, no cuando esa cooperación se pretende logar de forma coactiva. Un sistema basado en la propiedad privada, incluyendo todos los bienes de producción, y utilizando el mecanismo de los precios como el instrumento optimo para una eficiente asignación de recursos. Un sistema en el cual todas las personas responsables, puedan decidir las actividades que desean emprender, asumiendo el riesgo del fracaso a cambio de la esperanza de un beneficio   

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