Tuesday, June 6, 2017

El vaquero libertario y poeta VIII





REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela




Luego de que les sirvieran el segundo café, don Julián le pregunta ¿Qué has pensado mata sietes? El vaquero sonriendo le dice, usted es un gran seductor don Julián, y en estos momentos ya me siento atrapado en su red de la cual, pienso que quien caiga atrapado, como los coyotes entrampados, ya no se pueden escapar. Bueno, responde el hacendado, sin considerar que tu respuesta en un sí definitivo, si veo que ya agarramos el camino real y, entonces, hay que empezar a galopar. Te propongo lo siguiente Con, era la primera vez que lo llamaba por su nombre. Me gustaría que conocieras todos mis ranchos pero esa va a tomar tiempo, pero si te quiero enseñar una zona que para mí es especial.

Continúa don Julián. También te quiero platicar un poco más de otros negocios en los cuales participo. Me parece bien, responde Vallian, pues se que usted no solo es ganadero, sino que ha invertido en infinidad de negocios. Así es mata sietes, y esas inversiones vienen desde la época de mi bisabuelo. Soy accionista importante del Cattlemen’s Bank of New Mexico que fue fundado por mi padre, soy miembro de su junta directiva y tiene oficinas en Socorro, Albuquerque, El Paso, Las Cruces y una oficina representativa en Nueva York, que la maneja mi nieto y quien espero algún día tome totalmente las riendas. Tengo algunos intereses mineros aquí en Nuevo Mexico y en Colorado. Y tengo una inversión algo desatendida en una rica mina en un pueblo de Sonora llamado La Colorada.

 
Tengo buenas relaciones en Chihuahua y Sonora, porque desde la época de mi abuelo hemos comprado ganado para luego traerlo, darle una llenadita en los pastizales de Los Sicomoros, y mandarlo a los mercados del este. Soy buen amigo del Gral. Manuel Terrazas de Chihuahua quien, estoy seguro, es el ganadero más grande del mundo. Es más, cuando Nuevo Mexico pasó a ser parte de EU, algunos de mis parientes emigraron a Chihuahua después de vender sus propiedades, pues tuvieron algunos problemas con los inmigrantes gringos. Bueno, me desvié de lo que te propuse. Quiero que conozcas esta parte de Los Sicomoros porque sé que te va a gustar. Es una jornada de varios días cruzando las sierras al oeste, y tengo que prevenirte, por ahí todavía rondan los apaches. Ah pues va a estar divertida esta jornada don Julián, responde el vaquero.

Un par de horas después, don Julián y Vallian encabezando una caravana de varios vaqueros bien armados, cuatro mulas cargando las provisiones y artefactos de cocina, un cocinero negro cabalgando también una mula, y un ayudante del cocinero. Cabalgarían durante varias horas hacia el oeste y al filo del medio día, una “parada” para almorzar y descansar un rato. Reanudan su marcha y ya casi para ocultarse el sol, la caravana había ya iniciado la subida de la sierra y Vallian se quedaba azorado con la belleza de los bosques de pinos, las cañadas corriendo, pastizales verdes y conformaciones rocosas que parecieran ser obra de un escultor. Al llegar a un lugar cerca de un arroyo y no de tan espeso bosque, don Julián dice, este es un buen sitio para acampar.

Empiezan a desensillar los caballos, el cocinero prepara sus utensilios incluyendo una parilla para asar tres guajolotes que habían cazado. Una media hora después, todos los miembros de la caravana se sientan alrededor de una gran fogata, y empiezan a devorar el asado de guajolote (coconito) acompañado con frijoles, tortillas de harina, y algunos pedazos de queso. De los cinco vaqueros que los acompañaban, cuatro eran mexicanos, descendientes de españoles, y uno era un buen vaquero llamado Ventura Platt, originario de Wyoming y de madre mexicana. Al terminar la cena, los vaqueros respetuosamente se retiran para dejar solos a don Julián y Vallian quienes, sentados en par de piedras de tamaño ideal que, con el conjunto completo, podría similar una mesa de juntas. ¿Qué piensas de este primer día de la jornada mata sietes? Lo mismo don Julián, responde el vaquero, este rancho suyo es un paraíso en la tierra. Pero yo quisiera platicar de otra cosa son usted. Revira el hacendado, adelante, lo que quieras.

Vallian le da un largo trago a su café ya mezclado con el excelente brandy español de don Julián. Inicia con una pregunta. Yo ya le platiqué como es que yo me convertí a la religión de la libertad. Ahora yo le pregunto ¿Cómo es que usted se enamoró del concepto que lo hace expresar ese amor tan puro, idealista y potente por la libertad? Porque me parece increíble que un hombre con raíces en España y Mexico, que nunca se han distinguido por abrazarla, y más bien la han combatido a través de sus gobiernos autócratas, en sociedad con la iglesia, y sus militares. Es bien sabido que toda la América española sufre de la misma enfermedad, la autocracia, el mercantilismo, y el monopolio de la iglesia católica enemiga de la libertad.   
Don Julián es quien ahora le da un largo trago a su café con brandy e inicia. Si, es verdad que España tradicionalmente ha sido enemiga de la libertad. Pero muy poca gente sabe que la cuna más importante de la economía libre, es la escuela de Salamanca. Desde el siglo XVI la escuela de Salamanca representada, aunque parezca increíble, por un grupo de sacerdotes católicos, iniciaba con Francisco de Vitoria (1483-1546) y alcanzaría su esplendor con Domingo de Soto (1494-1560). Ellos fueron los primeros en tocar puntos tan delicados como, libertad de precios, tipos de interés sobre el dinero, causas de la inflación
El mismo Bastiat estudió la doctrina escolástica en general y la española en particular, y elogió el alto nivel de la ciencia económica en la España del siglo XVI. Según él, esta escuela fue el grupo que más se merece el título de fundador de la ciencia económica. Desgraciadamente, no hubo continuación desde finales del siglo XVII, y muchas de sus aportaciones acabaron olvidadas. Mas no para mi bisabuelo, Sebastián de Zamora, quien se convirtió en un apóstol de la escuela de Salamanca y la libertad económica
En 1517 Francisco de Vitoria, fue consultado por comerciantes españoles afincados en Amberes, sobre la legitimidad moral de comerciar para incrementar la riqueza personal. Desde un punto de vista actual se puede decir que era una consulta sobre la legalidad del espíritu emprendedor y la creación de riqueza. Desde entonces y durante años posteriores, Vitoria y otros teólogos prestaron atención a los asuntos económicos. Se alejaron de posiciones ya obsoletas e intentaron sustituirlas por nuevos principios extraídos de la ley natural.
Vitoria y sus condiscípulos también desarrollaron la doctrina de la ley natural en campos como la propiedad privada, los beneficios, los intereses y los impuestos. Sus obras influyeron en Hugo Grocio, Samuel Pufendorf y, por medio de éstos, en el pensamiento de Adam Smith y sus discípulos escoceses.
La Escuela de Salamanca se destacó por su respaldo a la Propiedad privada, manejada en libertad sin la intromisión de los gobiernos. Estos escolásticos —haciendo suyo lo que había expresado Tomás de Aquino— consideraron que la propiedad privada y la libertad de mercados era algo legítimo y necesario para el desarrollo económico. Por su parte, Luis de Molina apoyó la defensa de la Propiedad privada afirmando que si las tierras fueran comunales estarían mal administradas y lo que es peor, sería fácil para los poderosos explotar a los más débiles. Juan de Mariana resumió genialmente en una frase lo que decían los escolásticos: "Cuando un asno es de muchos, los lobos se lo comen".
Fue así que la familia de Zamora, desde principios del siglo pasado, abrazó las ideas de la moralidad mercados libres, libertad económica, creación de riqueza, abandonando las viejas ideas de que la riqueza era estática, y si alguien la adquiría, era solamente porque alguien más la perdía. Entendimos que la riqueza no solo se podría adquirir arrebatándola, invadiendo, o haciendo la guerra. La riqueza se puede crear y, más importante, se podría adquirir sin sentir la gran culpa que tanto hubiere promovido la iglesia católica. Y desde que los de Zamora llegamos a este nuevo mundo, es lo que hemos tratado de hacer. Yo, igual que tu, devoré todos los escritos de los frailes de la escuela de Salamanca y después continué con Locke, Adam Smith etc.   


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