Monday, May 1, 2017

Propuesta incompleta

Propuesta incompleta

Isaac Katz analiza la propuesta de reforma en relación a la marihuana que el presidente Peña envió al Senado.
El presidente Peña envió al Senado una propuesta de reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal con relación a la marihuana. Propone, primero, la investigación, producción, distribución y utilización para fines medicinales y, segundo, aumentar de 5 a 28 gramos la cantidad de marihuana que un individuo pueda poseer sin que se considere un delito. Esto es, a todas luces, una propuesta incompleta, ya que sigue siendo considerado como delito la producción y comercialización de esta planta, por lo que quedan varias preguntas abiertas.



Primera, ¿de dónde van a sacar la marihuana con fines de investigación sobre su uso medicinal? Claramente, para efectos de investigación se requieren más de 28 gramos. ¿Podrán los investigadores tener su propio sembradío? De igual forma, para la producción de medicamentos derivados del cannabis se requiere una mayor cantidad que la mencionada. ¿Los laboratorios productores de estos medicamentos podrán tener su sembradío? Si eso no está contemplado, tanto investigadores como laboratorios tendrían que adquirirla en el mercado, lo cual sigue siendo considerado como ilegal en la propuesta presidencial. Un sinsentido proponer la investigación y producción de medicamentos si la siembra y cultivo se considera ilegal.
Segundo, cabe la misma pregunta para los consumidores. Tener unas cuantas macetas con la planta y producir para autoconsumo sigue siendo ilegal en la propuesta, y entonces, utilizando el lenguaje correcto, ¿de dónde carajos obtendrían los consumidores la droga? De nueva cuenta, tendrían que adquirirla de un distribuidor en un acto de compra-venta que seguiría siendo considerado como ilegal. Otro sinsentido.
Así, tal como lo planteó el presidente, ésta es una propuesta incompleta. Se tiene que ir mucho más allá, legalizando su producción, distribución y consumo con una regulación eficiente y darle un tratamiento similar al que se le da a las bebidas alcohólicas y al tabaco, de forma tal que sea el Estado quien se apropie de la renta. Y al respecto habría que analizar si es más eficiente una regulación tipo la aplicada en el estado de Colorado o crear una distribución centralizada como en Uruguay a través de la empresa paraestatal, "Motamex”, con lo cual aseguraríamos la desaparición de la marihuana en México, un sindicato de empleados corrupto y su posterior quiebra y rescate a cargo de los contribuyentes (¿les suena Pemex?).
Por otra parte, el presidente señaló que el consumo de la marihuana debería ser tratado como un problema de salud pública, en lo cual se equivoca. No existe evidencia de alguna muerte directamente relacionada con el consumo de esta hierba, a diferencia del alcohol y el tabaco. El consumo de mota apendeja pero no mata. Y, en todo caso, a aquellos individuos que efectivamente sean adictos se les podrían ofrecer tratamientos similares a los que son alcohólicos.
Dado lo anterior, hay una cuestión mucho más de fondo: la libertad. Todos los individuos tienen que ser libres de asignar su ingreso a la adquisición de aquellos bienes de los cuales su consumo les derive satisfacción. Los individuos deben tener plena libertad para utilizar los recursos de su propiedad mientras en el ejercicio de esa libertad no le generen daños a terceros. Este fue el argumento central que la Suprema Corte de Justicia de la Nación adelantó para otorgar el amparo a los cuatro individuos que conformaron el grupo "Smart" para el consumo lúdico de la marihuana.
Los senadores tienen la oportunidad histórica para crear una legislación eficiente en esta materia partiendo de la premisa de que la moralidad no forma parte del juego.

No comments:

Post a Comment