Thursday, May 11, 2017

Populismo respetable

La etiqueta de populista tiene mucho de respetable aunque también, ciertamente, facilita los riesgos voluntaristas. La tradición populista es fuerte en México y en ninguno de sus momentos tuvo algo semejante al voluntarismo chavista en Venezuela.

Los años del desarrollo estabilizador estuvieron siempre aderezados con la retórica nacionalista y populista, sin que por ello se descuidara el equilibrio macroeconómico. Había inversión pública que jalaba a la privada, crecimiento de la riqueza, de los empleos y del poder adquisitivo de los salarios, y no faltaban referencias constantes en el discurso del gobierno al mandato de procurar la movilidad y el bienestar social.

Echeverría y López Portillo pudieron haber frenado el crecimiento del país por los problemas de balanza de pagos; en vez de eso, elevaron la deuda pública.

El ajuste antipopulista que siguió ha resultado en más de tres décadas de crecimiento negativo de la riqueza por habitante, en que la movilidad social está paralizada y el bienestar social en regresión; hoy, la inversión productiva está en el hoyo y la deuda pública es mayor que nunca en la historia.

En vez de prestar atención a los portavoces de un malestar social justificado, el gobierno, el PRI, el PAN, los banqueros y algunos opinadores están dedicados a descalificar el populismo de Andrés Manuel López Obrador.

No le vendría mal a esa clase política y sus voceros recordar que el bienestar social es, a final de cuentas, el fin último del Estado y de sus políticas. Tendría que recordar también la necesidad práctica de un Estado fuerte y de un gobierno intervencionista, que estuviera obligado por el orden jurídico a rendirle cuentas a la ciudadanía.

Mucho ganaría el país si en vez del ataque concertado al candidato populista por la contienda electoral en la que estamos prematuramente enfrascados, algún sector de la clase política estuviera dedicado a pensar cómo tendría que ser el Estado que pusiera, en el centro de sus funciones, el bienestar de la sociedad y cómo ésta pudiera exigirle transparencia y rendición de cuentas.

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