Sunday, May 21, 2017

LA OTRA SALIDA



Alberto Mansueti
 
En Venezuela no hay salida a corto plazo.

Algunos me dicen que estoy equivocado. Pero hay 2 millones de venezolanos que me dan la razón: son los emigrados en los años recientes, esparcidos en más de 90 países del mundo, según las cifras del sociólogo Tomás Páez en su libro "La diáspora venezolana". Cansados de tantas marchas y protestas ineficaces, se fueron porque vieron algo bastante obvio: en Venezuela no hay salida a corto plazo.

El socialismo no llega de repente; se llevó largos años para ser instaurado: primero hubo un socialismo democrático, el cual se tardó varias décadas para concretarse, aplicando uno a uno los 10 puntos del Manifiesto Comunista de Marx y Engels (1848), capítulo 2. Fracasó, como no podía ser de otro modo.

 
Después llegó el “Neo” liberalismo, en los años ’90. Pero fue demasiado tímido e insuficiente. Es que no había partidos de la derecha buena, para aplicar con decisión y firmeza los remedios idóneos, esa cirugía necesaria para remover drásticamente las causas del mal. Sin embargo, había partidos de la izquierda dura, lamentablemente, los rojos radicales y extremos, allí estaban, listos y preparados; y con Hugo Chávez, llegaron al poder.

Esos 2 millones de venezolanos han de ponerse en su contexto: 28,5 millones de latinoamericanos, procedentes de todas nuestras naciones y no sólo de Venezuela, que residen fuera de sus países de nacimiento, un 70 % en EEUU, según cifras de la Cepal, en diversos estudios sobre migraciones en América latina y el Caribe. “La salida es por el Aeropuerto”, dijeron.

Se fueron de sus países por la misma razón: no hay oportunidades, y no hay solución a corto plazo. Vieron todos sus proyectos truncados. Tomaron la dolorosa decisión, y se marcharon. A muchos no les ha ido bien, y sueñan cada día con el retorno. A otros les ha ido bien, incluso muy bien; pero, de todos modos, sus familias se quebraron, y muchas se rompieron, y se partieron en pedazos.

¿Ya entendiste por qué estamos haciendo el Movimiento Cinco Reformas no sólo en Venezuela, sino en toda Latinoamérica, y con la vista no en el corto sino en el mediano plazo? La nuestra es la otra salida.

Las 5 R buscan revertir la “Gran Usurpación” de funciones, poderes y recursos, robados por el estatismo; por eso le llamamos la “Gran Devolución”, a la gente, de esas funciones, esas libertades y esos recursos. Muchos emigrados latinoamericanos nos apoyan desde EEUU, Europa y el resto del mundo. Nos escriben, y nos dicen: “Si se pueden hacer las 5 R en mi país, regreso a mi tierra y a mi familia, junto con el capital que en estos años he podido reunir.”

Las 5 R son exactamente lo contrario a las políticas y leyes inspiradas en el Manifiesto Comunista. Son el remedio y el antídoto contra tantas calamidades provocadas. La Reforma Política, No. 1, se inspira en la Escuela “Neo” Institucionalista, del Premio Nobel de Economía Douglass North (1920-2015). Es complemento indispensable de la Reforma en la Economía, No. 2, la cual se inspira a su vez en la Escuela Austríaca, cuyo mayor referente es Ludwig von Mises (1881-1973). Y las tres Reformas Sociales, en la educación, la atención médica, y las jubilaciones y pensiones, las reformas Nos. 3, 4 y 5, incluyen el pago de las tres series de bonos (“vouchers”) a cargo del “Estado liberal”, en esos tres servicios específicos, para los más pobres, mientras que dejan de ser pobres. Se inspiran en una idea de otro Premio Nobel, Milton Friedman (1912-2006).

En conjunto, las 5 R buscan el “Capitalismo para todos”, en base a los “tres pilares” del Liberalismo Clásico: Gobiernos limitados; mercados libres; y propiedad privada. Nos preguntan: ¿Y cómo es que se logra? ¿cómo se concreta? El único camino son Cinco Reformas, en cinco esferas o áreas claves de la sociedad. Podemos presentarlas muy resumidamente, en este artículo.

Comencemos por la primera, (1) para poner al Estado en su lugar, en sus funciones propias: la seguridad, la justicia, y la obra pública de infraestructura física. A esos fines se “limitan” sus atribuciones, la burocracia, los tributos, etc. Con un solo impuesto: el “de las tres U”, así llamado porque es único (no hay otros); es uniforme (o sea: plano, tasa única); y es universal (sin excepciones). Y, además: con federalismo auténtico, y autonomía municipal de verdad.

La Reforma No. 1 trata de los Gobiernos, en sus tres niveles, local o municipal, regional, y nacional. Pero también trata de los partidos políticos, que son hoy en la práctica brazos del Estado, ya que dependen de permisos, directivas y subsidios gubernamentales. Se busca separar a los partidos del Estado, para que tengan autonomía propia, y para que sean dirigidos y atendidos por sus legítimos propietarios: afiliados, adherentes, simpatizantes, y donantes voluntarios de fondos privados.

(2) Con la Reforma No. 2 se busca separar la economía del Estado, y ponerla en manos de los trabajadores, ahorristas, empresarios y consumidores, en competencia abierta y sin privilegios; un capitalismo con dinero duro, y crédito sólido. Con “mercados libres”.

Ampliando el ejercicio y disfrute de la propiedad privada para todos, las tres Reformas Sociales buscan: (3) separar la educación de los Gobiernos, y devolverla a los docentes, alumnos y padres; (4) en modo análogo, separar el ejercicio de la medicina y la atención médica de los Gobiernos estatistas, para devolverlo a los profesionales de la salud: doctores, paramédicos y enfermeras, etc. Y por fin, se busca (5), separar la previsión social de los Gobiernos, y devolverla a los agentes privados. Para poder brindar a cada estudiante o padre, a cada paciente enfermo, discapacitado o accidentado, y a cada usuario de pólizas de seguro, libérrima elección para acudir a su entidad favorita.

Nos preguntan: ¿Cuál es la más importante? ¿Por cuál se podrían empezar a aplicar? Y para darlas a conocer, ¿por cuál se podría comenzar a explicarlas? La respuesta es: por ninguna: por todas a la vez.

Las Cinco Reformas son absolutamente complementarias, aisladamente inaplicables e indefendibles. Infinidad de veces, se ha escogido una reforma, y se ha aplicado en forma aislada. Tarde o temprano ha fracasado: se ha revertido ese cambio, parcial y fragmentario, sin el contexto de un plan integral, de varias reformas combinadas, simultáneamente aplicadas y explicadas. Aislada, toda reforma es objetable. Infinidad de veces, prominentes liberales han escogido una reforma, y la han promovido en forma aislada. Creyeron que así de esa manera era más fácil hacer “la” reforma”, una de todas, la preferida por cada uno de ellos, con efecto demostración e imitación. Pero lamentablemente han malgastado esfuerzos y dinero, y han fracasado.

¿Quieres saber más sobre la otra salida, la “Gran Devolución”? En las redes sociales, Facebook principalmente, puedes contactarme, y los del Centro de Liberalismo Clásico te podemos enviar a tu E-Mail un folleto titulado “Capitalismo para Todos”. ¡No te lo pierdas!

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