Thursday, May 25, 2017

El padre del liberalismo mexicano



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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Hace unos días tuve oportunidad de leer un excelente artículo autoría de Enrique Krause haciendo una exposición de la vida de un gran mexicano; Mariano Otero. Confieso no conocía la historia de este hombre ejemplar, lo cual me provocó dudas acerca de mis conexiones con el liberalismo mexicano del siglo 19. Armado con la información que pude extraer de la publicación, me di a la tarea de rastrear las huellas para llegar a la fuente de ese liberalismo olvidado.

Esta jornada me ha llevado a multitud de estadios de confusión para llegar a una conclusión; el verdadero liberalismo de Locke, Bastiat, Jefferson, en Mexico, creo, solo existió a manera de chispazos en la mente de hombres como Otero. En papel los principios liberales quedaron claramente expresados, pero en la práctica hubo una total falta de conexión de lo expresado y lo practicado. A pesar de haber tenido constituciones de un liberalismo puro, como la de 1857, en las acciones de gobierno pareciera nunca haber existido. Sin embargo, como Krause lo demuestra en su nota, hubo grandes liberales que permanecen olvidados. 

                      
¿Como fabricamos este batarete?
El 24 de febrero de 1821 se proclamó el Plan de Iguala, y el proceso culminaba con la triunfante entrada de Iturbide a la ciudad de México el 27 de septiembre. Se instituía la Junta Gobernativa y el mismo Iturbide era elegido presidente de ese organismo. Ese mismo día, se llevaba a cabo la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, con la que se declara el Mexico liberado. En medio de esa gran algarabía, Chiapas, Yucatán y Guatemala, declaran su secesión del Imperio Mexicano.  
La situación financiera del nuevo Estado era grave. Los liberales proponían para la solución del problema, una reducción impositiva, el reemplazo de ingresos tributarios por impuestos simples en las aduanas, estimular el comercio mediante el intercambio libre entre Estados, y dejar que la prosperidad irrestricta tomara su curso natural. La desamortización de los bienes del clero para sanear el fisco, idea que se mantendría en la mente de este grupo hasta su aplicación real en 1856.
El grupo conservador consideraba la solución al problema financiero del país, era la centralización de un gobierno poderoso, el mercantilismo, la protección de la industria nacional, y respetar los bienes de la Iglesia. Este choque de opiniones respecto a los bienes eclesiásticos, sería un factor crucial en el desarrollo de las instituciones durante los siguientes años, hasta la separación definitiva de los asuntos civiles y religiosos en 1859. Con el nacimiento del país se iniciaba la lucha entre conservadores y liberales.
Uno de los grandes teóricos en la primera ola de liberales del país, y tuviera importante participación en esta etapa histórica de México, fue José María Luis Mora, otro de los desconocidos héroes liberales mexicanos. Mora se dedicó a estudiar, traducir y proponer las obras de Federico Bastiat, Adam Smith, John Locke, Jean Baptiste Say y muchos otros, tratando las ideas liberales se conocieran en México. Sacerdote, político, abogado, historiador, escritor, desde finales del siglo 18 iniciaba su lucha por la independencia y libertad de México, siendo el pionero del liberalismo, no a imagen del español, sino al liberalismo de EU.
Las principales fuentes de inspiración de sus escritos, de gran pureza liberal, fueron John Locke, Adam Smith y Benjamín Constant. En Constant vio un pensador que en la Francia post revolucionaria, luchó por la garantía de los derechos individuales en contra de la desordenada fuerza de una soberanía popular, que fuera responsable por los sangrientos excesos de ese movimiento, y finalmente lo desrielara para abrir paso al Imperio tiránico de Napoleón.
Al igual que Humboldt, era admirador del proceso que se desarrollaba en EU. Señalaba cómo los criollos en la nueva España, empezaban a rechazar que los consideraran españoles afirmando eran americanos, así mostraban mas vínculos con los EU que con España. Y es que los escritos liberales, a pesar de la Inquisición y el gobierno, se habían introducido en México y esas ideas se fortalecían, y lo más sorprendente, entre grupos clericales católicos de nivel medio. Mora, además reconocía la revolución francesa como una antorcha en medio de la oscuridad, no solo para señalar el camino hacia la libertad, también los escollos que se pueden encontrar, y los riesgos que ellos representan, para no equivocarse.
Acusaba a los españoles de guardar silencio ante el progreso de EU, ocultando su envidiable desarrollo y presentándolos ante sus colonias como una nación de piratas y forajidos, pronosticando su estrepitosa caída. Pero la verdad tuvo que emerger. En 1783 nacen los tratados de Versalles entre Inglaterra, España, Francia y EU, reconociendo la independencia de las colonias de Norte América y escribía: “Las concesiones recibidas por EU mostraban el temor de la corte de Madrid, y produjeron tratados favorables para nuestros vecinos, que no se pudieron ocultar, dando a conocer que una nación tratada con esa exagerada consideración y respeto, es porque, a diferencia de Mexico, era una región rica, poderosa y libre”.
De los líderes de la Independencia escribía:
“Hidalgo no era de talentos profundos para combinar un plan de operaciones, adaptando los medios al fin que se proponía, ni tenía un juicio sólido y recto para pesar los hombres y las cosas, ni un corazón generoso para perdonar los errores y preocupaciones de los que debían auxiliarlo en su empresa, o estaban destinados a contrariarla; ligero hasta lo sumo, se abandonó enteramente a lo que diesen de sí las circunstancias, sin extender su vista ni sus designios más allá de lo que tenía de hacer el día siguiente; jamás se tomó el trabajo, ni aun lo reputó necesario, de calcular el resultado de sus operaciones, ni estableció alguna regla fija que las sistematizara.
Allende era de un carácter enteramente opuesto a Hidalgo; no tenía la reputación de éste ni en sus relaciones, su educación había sedo descuidada, y se ignora cuáles fuesen sus disposiciones mentales; pero su resolución era capaz de las mayores empresas; su perseverancia era inalterable en llevar a efecto lo resuelto, sin que nada pudiese distraerlo de lo emprendido; incansable en el trabajo jamás lo arredraron obstáculos ni resistencias, y lograba vencerlo todo con su actividad y firmeza; siempre en movimiento y ocupado de sus designios que jamás perdía de vista, no daba paso que no se dirigiese a lograrlos; valiente hasta lo temerario, se exponía a todos los riesgos, no sólo los de la campaña, sino también al  declarar su opinión y modo de pensar hasta con indiscreción. Nunca se le acusó de vengativo, cruel o sanguinario, ni puede serlo un hombre que, al frente de una empresa tan grande, se ocupara de ella come debe, pues no tenían cabida en él las pequeñeces de estos vicios vergonzosos”.
Fallecía en Paris el 14 de Julio de 1850, olvidado y en la pobreza. Pero las semillas de sus ideas, están sembradas en espera de germinar.

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