Monday, April 3, 2017

Si pudiere abandonar México y establecerse en otro país, ¿lo haría?

Tal cual

Ángel Verdugo 
 
Si posee una fortuna de dos o tres millones de dólares de Estados Unidos, no le faltarían países en donde obtener la residencia permanente.

Sin duda alguna, el tema de la migración ha estado, desde hace una buena cantidad de meses por no decir años, en las agendas de un grupo numeroso de países.
Hoy, quizá como pocas veces en la historia contemporánea, la migración ha desatado, por decir lo menos, pasiones; sentimientos que creímos yacían arrumbados en el basurero de la historia, nos han demostrado lo errado que estábamos en relación con ellos.



El rechazo al ajeno, al diferente y a su presencia en países cuyas sociedades fueron calificadas —todavía hace pocos años—, como modélicas en materia de tolerancia y aceptación de migrantes, forma hoy parte del paisaje. A veces, al menos esa impresión se da al resto del mundo, parece que estamos ante un concurso donde, el ganador sería el que más violentamente rechace al migrante, el que más lo desprecie, y el que haga hasta lo imposible por echarlo y/o enviarlo a su país de origen.
La situación es de tal magnitud en cuanto al rechazo del migrante y sus familias, que algunas voces ya empezaron a señalar el peligro que las salidas masivas tendrían —como si ello fuere posible—, en las economías. Por encima de estas voces sensatas, el racismo y la xenofobia parecen ir ganando terreno. El rechazo silencioso y contenido durante decenios, explotó; la tolerancia y la mesura, parecen haberse agotado.
Al ver imágenes y leer reportajes acerca del rechazo a los migrantes, sería lógico llegar a pensar que, hoy en día, no hay ya países dispuestos a recibir a migrantes que por una razón u otra quisieren vivir en otro país que no es el suyo.
Sin embargo, si ése fuere su caso, permítame decirle que estaría equivocado por pensar así. Le pido, si le interesa el tema, que lea la nota que publicó en días pasados el periódico de Estados Unidos, The New York Times, en relación con las políticas definidas desde hace años por algunos países las cuales, lejos de orientarse a rechazar migrantes, sirven exactamente para concretar la posición y visión contraria: A ciertos migrantes, no sólo no los rechazan, sino que les ponen el conocido tapete de Bienvenidos.
(Lea por favor: https://www.nytimes.com/2017/02/25/your-money/wealth-immigration-million... ). Si lo hiciere, se enteraría que hay países que lo recibirán con los brazos abiertos si su riqueza —ya descontados sus pasivos—, alcanza o supera el millón de dólares de Estados Unidos.
Es sorprendente —al leer la nota arriba mencionada—, la hipocresía de aquellos gobernantes y sociedades que manifiestan un rechazo visceral al migrante y su familia y a la vez, reciben con gusto y los brazos abiertos a quien esté dispuesto a invertir en ese mismo país, varios cientos de miles de dólares o algunos millones de esa misma divisa.
De estar usted en esa posición, y deseare dejar su país de origen por razones de índole diversa en compañía de su familia, y posee una fortuna de dos o tres millones de dólares de Estados Unidos, no le faltarían países en donde obtener la residencia permanente.
Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia, España y Portugal entre muchos otros, lo esperan hoy con los brazos abiertos; ¿tiene usted el dinero suficiente para comprar su residencia? ¡Bienvenido entonces!
¿Acaso esos mismos países muestran, en general, la misma aceptación a un refugiado que ha perdido todo y va por el mundo cargando su desgracia? Por favor, no sea ingenuo; todavía, diría Lalo González El Piporro, con dinero baila el perro.

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