Monday, April 17, 2017

México: más muertos que por actos terroristas


Línea estratégica

Francisco Zea 
 
México: más muertos que por actos terroristas
Hoy miramos horrorizados los atentados que el terrorismo comete en todo el mundo. Ahora, las bombas fueron cambiadas por simples camionetas o camiones, es decir, la máquina de la muerte en manos de cualquier persona. El atentado cometido en Estocolmo el viernes dejó cuatro muertos y 15 heridos. El perpetrado el 22 de marzo frente del parlamento británico en el puente de Westminster dejó seis muertos, incluido ya, el fallecimiento de Cristina una rumana de 31 años, que tras a caer al Támesis perdió la vida por la gravedad de sus heridas. El 4 de abril en una estación del metro de San Petersburgo una explosión le quitó la vida a 11 personas. El día de ayer, en Egipto dos ataques suicidas en Alejandría y Tanta a iglesias coptas, dejaron 44 muertos. Ésta es la suma del terror, es la cuota de sangre que según algunos locos extremistas del EI reclama Dios para demostrar su superioridad sobre cualquier otro, sobre cualquier otra creencia.



Es la cuota del maldito odio y la cerrazón. Muchas veces este odio es empujado por un mundo en donde sólo los intereses y la vida de algunos vale. En donde los sirios, los africanos, los musulmanes son desechables. Muchas otras por la manipulación política y sed de poder en donde Mahoma y Alá no tienen nada que ver.
Mientras todas estas cifras le impactan, le voy a dar una que lo debe dejar helado, que debe despertar su capacidad de horrorizarse, porque no sucede en el lejano Egipto, en el frío San Petersburgo o en la inmóvil Suecia, sucede en México. Mientras este baño de sangre se da en el mundo y las prensas se paran y las páginas de internet dan seguimientos especiales, en México en meses como marzo del 2016, hemos tenido 55.7 víctimas por homicidio doloso al día. La culpa es de la violencia generada por el crimen organizado y sin organizar. Esta cifra es más alta que todos los atentados juntos que le he descrito, sin sumar Egipto. Pero no se preocupe, con dos días la cifra se supera con creces. Es decir la suma de homicidios en el mes de marzo de 2016 fue de mil 725 homicidios dolosos, es decir, violentos.
En el 2016, el terrorismo islámico, que nada tiene que ver con los que profesan esa religión, sino con locos extremistas, asesinó a 11 mil 774 personas, mientras que en México las muertes por violencia en el mismo periodo fueron cerca de 20 mil, según cifras del SESNSP, lo que representa casi el doble. Es decir, en nuestro país, al día y al año se mueren más personas por el crimen y la violencia que los atentados a los que les damos una cobertura impresionante. Paramos transmisiones y hacemos una transmisión especial. Supongo que Estocolmo es mucho más glamoroso que Culiacán, el puente de Westminster, nada tiene que ver con las cochinas colonias de la parte alta de Acapulco, y ni qué decir de San Petersburgo, es más “fancy” que Ciudad Juárez. Pero los muertos son mexicanos, nuestros vecinos, nuestros familiares, nuestros amigos, compatriotas.
Es evidente la pérdida de la capacidad de horrorizarnos por lo que vivimos, ya los muertos son tan normales, que se necesitan imágenes impactantes de extremidades arrancadas sobre Reforma para que todos pongamos atención. Es una pena. Las causas que nos han llevado a esto son variadas. Una de ellas la normalización de la violencia en los hogares y la vida de los mexicanos. La violencia empieza de papá a mamá, de ahí a los hijos y éstos contra sus compañeros en la escuela. La falta de oportunidades y de esperanza que dejan varados en sus sueños a miles de jóvenes que se convierten en carne de cañón para el sicariato. La impunidad rampante, la casi nula posibilidad de que un delincuente reciba sentencia condenatoria, 1.5% de los delitos denunciados, atractivo traer una pistola al cinto y con ella robar o matar. Finalmente, un sistema de justicia penal acusatoria, necesario y moderno, pero para el cual, la antelación de su legislación, no se prepararon las instancias locales y federales, y hoy, siendo un proceso garantista que protege los derechos de las personas, en muchos casos delincuentes, los sacan a la calle.
Yo lo invito a que condene los actos de terrorismo en el mundo, pero peor acto de barbarie que el festín de sangre en contra de los mexicanos, no lo va a encontrar en ningún país del mundo. Esto se lo escribo para que se asuste, para que salga de su pasmo y sobre todo para que como sociedad, seamos vigilantes y adoptemos la cultura de la denuncia, si no le aseguro, que con las cifras que tenemos, el próximo será alguien cercano suyo.

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