Thursday, April 6, 2017

La presión de Trump no frena el traslado de operaciones industriales a México

Andrew Tangel

INDIANÁPOLIS—En diciembre, el entonces presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, elevó las esperanzas de los trabajadores de la fábrica de Rexnord Corp. en esta ciudad cuando acusó a la compañía de despedir trabajadores “en forma despiadada” y contemplar el traslado de esos empleos a México.
Dos meses después, Rexnord mantiene en pie sus planes de cerrar la fábrica de rodamientos industriales que emplea a unas 350 personas, a pesar de los ataques del ahora mandatario y su intervención para impedir el cierre de una planta de Carrier Corp.
Rexnord dice que el traslado de la fábrica a México es parte de un plan para ahorrar US$30 millones al año. Los empleados cuentan que han estado embalando las máquinas mientras sus sustitutos, que los visitan desde México, aprenden sus funciones.




“Que te pidan que capacites a tu sustituto es una verdadera patada en el trasero”, dice Tim Mathis, un operario de máquina que lleva 12 años en Rexnord. “Es capacitar a la persona que va a comer tu pan”.
Rexnord es una de múltiples empresas estadounidenses que siguen adelante con sus planes de invertir en México, pese a la promesa de Trump de obligarlas a mantener sus operaciones de ensamblaje en EE.UU. Algunas, como el fabricante de maquinaria pesada Caterpillar Inc. y la siderúrgica Nucor Corp. , tienen representantes en un panel que asesora a Trump sobre política industrial.
Caterpillar, de Peoria, estado de Illinois, está inmersa en una reestructuración que, entre otras medidas, mudará empleos desde una planta en Joliet, Illinois, a otra en Monterrey, México. “No nos queda más que esperar y ver cómo evoluciona esto”, dijo su director financiero, Brad Halverson, en una entrevista en enero, en alusión a los posibles cambios en la política comercial de EE.UU. Una portavoz de Caterpillar señaló que la empresa ha reducido su fuerza laboral en todo el mundo con el fin de seguir siendo viable “en el bajón más prolongado en nuestros 92 años de historia”.
Nucor, de Charlotte, Carolina del Norte, construirá una planta en México con la japonesa JFE Steel para producir acero para las automotrices. John Ferriola, presidente ejecutivo de Nucor, advierte que los planes podrían cambiar si el gobierno de Trump castiga a las empresas estadounidenses que invierten en México. “Estamos observando la situación en Washington muy de cerca”, dijo el ejecutivo ante analistas el 31 de enero.
Trump no ha especificado los impuestos, aranceles o acuerdos comerciales que podría promulgar para apuntalar las manufacturas y el empleo fabril en EE.UU. La Casa Blanca anunció a finales de enero la formación de un grupo de 28 líderes empresariales y sindicales para asesorar a Trump sobre “la mejor forma de promover el crecimiento del empleo”. Doug Oberhelman, presidente de la junta directiva de Caterpillar, y Ferriola, de Nucor, figuran entre los elegidos.
La Casa Blanca no respondió a las pedidos de comentarios para este artículo.
Las persistentes inversiones de firmas estadounidenses en el exterior resaltan la escala de las fuerzas económicas contra las que se topan los planes de Trump.
Manitowoc Foodservice Inc. siguió adelante con sus planes para cerrar su fábrica de máquinas expendedoras de gaseosas cerca de Sellesburg, Indiana, y realizar unos 80 despidos tras el triunfo de Trump en las elecciones, según autoridades locales. La empresa, que en agosto había anunciado planes de trasladar gran parte de la producción a México, no quiso referirse al tema.
Rexnord sigue adelante con sus planes de trasladar producción a México.
Rexnord sigue adelante con sus planes de trasladar producción a México. Photo: Andrew Tangel/The Wall Street Journal
A su vez, el fabricante de componentes electrónicos CTS Corp. no ha cambiado sus planes de parar gradualmente la producción en su fábrica de Elkhart, Indiana, para mediados de 2018 y desplazarla a China, México y Taiwán, confirmó un vocero. La compañía dice que unos 230 empleados se verán afectados.
Ford Motor Co. , un blanco de los ataques de Trump durante la campaña presidencial, archivó los planes para construir una planta en México y prometió crear 700 empleos en EE.UU. El fabricante, sin embargo, mantuvo la decisión de producir su modelo Focus en México. General Motors Co. , en tanto, está trasladando más producción a México, pero también ha prometido crear más trabajos en EE.UU.
Todd Adams, presidente ejecutivo de Rexnord, indicó en diciembre que los trabajadores en EE.UU. representan más de la mitad de sus cerca de 8.000 empleados. La empresa tiene operaciones en Europa, Asia, África y otros lugares. Aunque Rexnord no ha indicado cuántos empleos de Indianápolis trasladará a México, se prevé que preserve unos 25 empleos de oficina en esa ciudad y en Milwaukee y sume 50 en Texas.
Adams no quiso ser entrevistado para esta nota. En una conferencia telefónica con analistas realizada la semana pasada, señaló que no cree que el traslado a México sea “algo de lo que nos vayamos a arrepentir”.
Los empleados de Rexnord en Indianápolis, en todo caso, no son optimistas sobre su futuro si la gigantesca planta cercana al aeropuerto se cierra. Algunos dijeron que se habían negado a capacitar a los trabajadores mexicanos que los reemplazarían. Rexnord enfatizó que no tienen la obligación de hacerlo y ofreció un pago adicional a los que aceptaron.
A los trabajadores les preocupa encontrar empleos bien remunerados, lo que el sindicato define como US$25 la hora sin incluir horas extra. También les preocupa el pago de los créditos hipotecarios, el auto y la educación de sus hijos.
En una manifestación efectuada la semana pasada a la que asistieron empleados de la compañía, los discursos despotricaron contra “la codicia corporativa” y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta). Bernie Sanders, ex precandidato presidencial del Partido Demócrata, se dirigió al público en un mensaje en video.
“Me intriga pensar que tienen que [recortar costos] echándonos”, dijo Gary Canter, un maquinista que lleva ocho años en la planta de Rexnord.
Canter, quien votó por Trump, alberga la esperanza de que el presidente pueda crear más empleos manufactureros, aunque la planta de Rexnord cierre. “Le dimos una oportunidad a este hombre porque no era el político típico que no ha hecho nada por nosotros”, indicó.
Representantes del sindicato y empleados de Rexnord realizaron una manifestación la semana pasada.

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