Saturday, April 15, 2017

John Maynard Keynes: la revolución económica


Este año se cumplen 60 de su muerte y 70 de la aparición de la Teoría General, su más influyente y difundido libro que aún genera intensos debates políticos
Domingo 19 de marzo de 2006
Este año se cumplen 70 años de la publicación de "La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" (LTG), el más famoso y peor redactado de los libros escritos por el economista inglés John Maynard Keynes, de quien también en 2006 se cumplen 60 años de su fallecimiento. Ambos acontecimientos constituyen un fantástico pretexto para analizar algunas cuestiones relevantes en la Argentina 2006, a saber: ¿qué quiere decir "ser" keynesiano o antikeynesiano? ¿Cuán relevante, aquí y ahora, es el mensaje básico que surge de LTG? 


Maynard tuvo una vida personal atípica y desarrolló una labor multifacética. Nació en Cambridge. Siendo el mayor de tres hijos, fue el preferido. Su papá fue alumno, profesor y funcionario en la Universidad de Cambridge (Marshall lo propuso para que enseñara en Oxford, pero con tal de quedarse en Cambridge enseñó... lógica).
Estudió en Eton y en el King´s College de Cambridge. Perteneció a Los Apóstoles (Sociedad de Tertulias de Cambridge) y también al grupo Bloomsbury (por el barrio de Londres donde funcionó), del que también formaban parte Lytton Strachey (inmortalizado en Carrington, la hermosa película protagonizada por Jonathan Pryce y Emma Thompson), su primo Duncan Grant, y las hermanas Vanesa y Virginia Stephen (luego de casadas, Bell y Woolf, respectivamente). Maynard, naturalmente, los asesoraba financieramente.
La relación entre Strachey y Keynes se tensó cuando éste se enamoró de Grant. En 1925, Maynard se casó con la bailarina rusa Lydia Lopocova (¿para ella construyó el Cambridge Arts Theatre, donde llegó a vender entradas cuando faltaba el boletero?).
En 1931 comenzaron a manifestarse problemas con su salud. El 16 de mayo de 1937 sufrió una trombosis coronaria, de la cual nunca se repuso totalmente. Desde entonces vivió en "tiempo de descuento", lo cual de ninguna manera quiere decir inactivo. Lydia se convirtió en su enfermera. Sus padres asistieron a su entierro.
Fue un especulador muy exitoso. Dejó una herencia de 480.000 libras de entonces, equivalentes a US$ 19 millones de fines del siglo XX.
Era totalmente consciente de su superioridad con respecto a la enorme mayoría de los mortales. Podía ser increíblemente rudo, particularmente con aquellos que consideraba holgazanes, incompetentes u obtusos. Pretendía deducir el carácter de una persona mirándole las manos y las uñas. Estando con Lydia frente a una chimenea, Maynard le preguntó en qué pensaba. "En nada", dijo ella. "Ojalá yo pudiera", respondió él.
Roy Forbes Harrod escribió la primera biografía, y Robert Skidelsky, en tres volúmenes, muy probablemente la última.
Nunca se graduó en economía, pero desde octubre de 1911 editó el Economic Journal, ocupación que debe haber desempeñado un papel importante en su formación económica. Leía poco material escrito en otros idiomas; tampoco leía mucho de lo que no se escribía en Cambridge.
Además, en 1909 fundó lo que se conocía como el "club de Keynes". Todos los que hablaban en cada reunión lo hacían? antes que él. Alrededor suyo también se organizó el "circo" de Cambridge, integrado por Kahn, Meade, Austin y Joan Robinson y Sraffa. Continuó siendo tesorero del King´s College hasta su muerte.
Comenzó su carrera en la India Office, aunque nunca visitó dicho país. En enero de 1915 ingresó a la Tesorería. Formó parte de la delegación inglesa de la conferencia de Versalles, Francia, donde se firmó el tratado homónimo. En "Consecuencias económicas de la paz", publicado en 1919, mostró la inviabilidad de los montos que se obligaba pagar a Alemania.
Para decidir si Inglaterra debía retornar al patrón oro, a la paridad de preguerra, el 17 de marzo de 1925 el ministro de finanzas Winston Churchill (sic) organizó una cena en la que Keynes se trenzó con Otto Niemeyer. Ganó este último: tres días después, Inglaterra retornó al patrón oro. Entonces, Maynard escribió "Las consecuencias económicas del señor Churchill".
A pesar de sus problemas de salud, durante la Segunda Guerra Mundial volvió a trabajar en la Tesorería. Cruzó el Atlántico seis veces. Solía decir, irónicamente, que aprovechaba la calma de la guerra para reflexionar sobre la turbulencia que vendría con la paz. Negoció el acuerdo de préstamos y arriendos con Estados Unidos, que Inglaterra firmó en 1942, y encabezó la delegación de su país a la conferencia de Bretton Woods, que en 1944 creó el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Donde se enfrentó con Harry Dexter White, el delegado de Estados Unidos... En febrero de 1946 fue nombrado director por Inglaterra, en el FMI y en el BM.
Sus "Obras completas" fueron publicadas en treinta volúmenes. Era un excelente escritor, y le prestaba atención al estilo (afirmaba que el Convenio Constitutivo del FMI había sido escrito en cheroqui, el inglés de los indios norteamericanos). Pero con LTG no se lució, porque fue redactada a las apuradas, y debido al referido problema de salud, no tuvo oportunidad de revisarla, lo cual hubiera ahorrado mucha saliva y tinta; porque no estaríamos hablando de lo que dijo Keynes, de lo que quiso decir Keynes, de lo que en realidad tenía en la mente Keynes, etc. (me gusta la interpretación de Shackle, según la cual el mensaje básico de Keynes es que vivimos en un mundo muy, pero muy incierto).
En pocas palabras, y simplificando al máximo, frente a la crisis de la década de 1930 -que no fue ni la primera ni la última del régimen capitalista, pero sí la más profunda, prolongada y generalizada-, en LTG afirmó: "Yo sé lo que está pasando, y también sé lo que hay que hacer". Dicho por un conocidísimo y prestigioso economista inglés, en ese momento, no extraña que el libro haya generado gran impacto desde que salió a la calle.
Según Keynes, lo que pasaba es que, principalmente por una cuestión de expectativas, la gente gastaba poco, y quedaban ociosas parte de la capacidad productiva y la fuerza laboral existentes. Y como en circunstancias tan extraordinarias el problema no se iba a solucionar de manera automática, hasta que la gente volviera a gastar Keynes propuso que lo hiciera el Estado. Caricaturizando, propuso dividir a los desocupados en dos mitades, encargándole a una mitad que hiciera pozos durante el día, y a la otra que los tapara durante la noche.

Amores y odios

De los "puros", a Keynes no lo quiere nadie; ni los marxistas, porque efectivamente encontró cómo salvar al sistema capitalista sin que la intervención estatal llegara al ciento por ciento; ni los libertarios, porque salvó al sistema capitalista al precio de legitimar la intervención estatal. En términos de la política económica, en el Primer Mundo el keynesianismo fue aplicado entre la Segunda Guerra Mundial y fines de la década de 1960, porque nunca fue pensado para enfrentar la estanflación. En términos de la teoría económica, se pasó de un completo dominio inicial a un menosprecio exagerado. LTG sigue dando que hablar.
¿Cuán "general" es LTG? Pregunta importantísima, cuando se trata de trasplantar las propuestas keynesianas a otros países o épocas. Al respecto hay que destacar que el planteo original fue hecho en forma algo burda, y que todo su análisis asume implícitamente que la población tiene expectativas estacionarias, que el Estado es una institución creíble, que los funcionarios que lo integran no son parte del problema y que la economía es cerrada.
El trasplante a la Argentina de 2006 no es fácil. Nuestra desocupación de mano de obra no deriva de una cuestión cíclica; la población tiene expectativas muy sensibilizadas; el Estado como institución y los funcionarios en particular son mucho más vistos como parte del problema y no como parte de la solución y la economía es abierta. Para "ser keynesiano", en la Argentina de 2006 no basta con creer que los problemas son básicamente de demanda.
Por Juan Carlos de Pablo

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