Monday, April 17, 2017

El Videgaray que no se ve

Nudo gordiano

Yuriria Sierra
Lo que es un hecho es que el canciller está logrando mucho más de lo que hubiéramos pensando posible hace dos meses con un gobierno encabezado por un Presidente tan explosivo y mercurial que nos había convertido ya en su “piñata” favorita.
“El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó el miércoles cambios en su Consejo de Seguridad Nacional (CSN), separando a su estratega jefe, Steven Bannon, señaló un funcionario de la Casa Blanca…”, reportó Excélsior, apenas el miércoles pasado. La guerra entre Bannon, el más cercano y radical asesor de Trump, y Jared Kushner, yerno y también asesor del republicano, parece haber terminado un episodio que se anunciaba en páginas editoriales de los diarios en Estados Unidos. Y es que los desacuerdos entre ambos personajes fueron poco a poco ventilados por fuentes que prefirieron guardar el anonimato, aunque no así detalles de los enfrentamientos. En un texto escrito por Asawin-Suebsaeng para The Daily Beast, se detalla una de estas discusiones. Bannon habría llamado “cornudo conservador” y “globalista”, lo último porque está en total desacuerdo con sus políticas económicas que no son nacionalistas, como las de Bannon. La salida de éste del Consejo Nacional de Seguridad, sin duda es una de sus primeras grandes derrotas al interior de los niveles de poder de la Casa Blanca de lidera Trump.



¿Y qué tiene esto que ver con Videgaray, de quien hago referencia en el título de este texto? Todo. Simplemente porque es el canciller mexicano el encargado de las principales negociaciones que se tendrán que resolver con el gobierno de Donald Trump. Y para en esas mesas de diálogo, es necesario que sea gente mucho menos radical la que esté sentada a su alrededor.
Jared Kushner es alguien que conozco personalmente, de quien tengo una opinión muy positiva. Es alguien a que quien tengo un alto nivel de confianza…”, le dijo ayer Luis Videgaray a Carlos Loret en Radio Fórmula. Para nadie es secreto que fue a través de Kushner y Videgaray que se hicieron los arreglos para la visita de Trump a Los Pinos en agosto pasado. Es sabido dentro y fuera de los despachos en Washington y Parque Lira, que entre Videgaray y el también esposo de Ivanka Trump, la relación es más que cordial. Por eso deberíamos de entender qué, e imaginar por qué algunos de los sucesos de los últimos días.
“El gobierno del presidente Donald Trump buscaría modificaciones que en su mayoría podrían considerarse como ‘modestas’ al Tratado de Libre Comercio de América del Norte…”, apuntó The Wall Street Journal a finales de marzo, luego de que tuvo acceso a uno de los borradores del proyecto con el que se hará la negociación que inicia en los próximos meses. Parece que el susto será menor al que hemos estado imaginando. Y claramente, la rectificación no es producto ni de la casualidad ni de la buena voluntad de Trump.
“Es improbable que vayamos a construir un muro o barrera física de un mar a otro, pero estoy comprometido a ponerlo dónde nuestros hombres y mujeres digan que hay que ponerlo…”, dijo John Kelly, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en su comparecencia en el Congreso hace unos días. También aquí parece que ni el susto ni el muro serán del tamaño de la frontera. Y es que más adelante, en ese mismo mensaje, Kelly aseguró que por la ubicación de la línea fronteriza, no hay manera de que haya un muro en los cerca de 3, 600 kilómetros que mide. Y claramente, esta otra rectificación tampoco es producto ni de la casualidad ni de la buena voluntad de Trump.
“Tenemos un problema con México. Hay mucho sentimiento antiestadunidense en México. Si la elección en México fuera mañana, probablemente se obtendría a un antiestadunidense de ala izquierdista como presidente de México. Eso no puede ser bueno para Estados Unidos (…). No sería bueno para Estados Unidos ni para México…”, dijo también Kelly en la misma comparecencia luego de que John McCain tocara el tema. Curiosamente, en medio de una coyuntura mexicana en la que varios actores de la política en nuestro país no han parado en responder a cada provocación de Andrés Manuel López Obrador sobre las Fuerzas Armadas. Vaya declaración del secretario Kelly. No sabemos si esta declaración sí fue producto de la casualidad o de temores entre la clase política estadunidense. Pero inmediatamente AMLO salió a decir que él no es “antiestadunidense” y Luis Videgaray, como un canciller de Estado, a exigir respeto al proceso electoral y las instituciones democráticas de nuestro país.
Lo que es un hecho es que, amén del “No, no, y no” de Luis Videgaray al ser cuestionado sobre sus posibles aspiraciones presidenciales, el canciller está logrando mucho más de lo que hubiéramos pensando posible hace dos meses con un gobierno encabezado por un Presidente tan explosivo y mercurial que nos había convertido ya en su “piñata” favorita. Y lo está logrando a puerta cerrada y con mínimos reflectores. Y es que en una época tan acostumbrada a la exposición mediática, casi se nos ha olvidado que la efectividad de la estrategia política y diplomática casi siempre está íntimamente ligada a la filigrana y la discreción con que éstas se lleven al cabo.
Tal vez, efectivamente, Videgaray sepa que el PRI la tiene complicadísima para la elección de 2018, pero lo cierto es que él está escogiendo hacer lo que el momento histórico le exige y le reclama. Tal vez, efectivamente, no quiera ser presidente. Pero hasta el día de hoy, ha hecho lo que sólo un hombre de Estado haría en las mismas circunstancias. Pero ése es el Videgaray que nadie ve

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