Friday, April 28, 2017

El Plan Dictadura de Maduro

El Plan Dictadura de Maduro

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Por Gina Montaner
Horas antes de que una vez más la oposición venezolana tomara las calles, el gobernante Nicolás Maduro hizo una alocución amenazante en la televisión oficialista: la Fuerza Armada Bolivariana le había presentado el “Plan Zamora” para, según él, contener el supuesto golpe de estado que los opositores estaban urdiendo con el apoyo de Washington.
El “Plan Zamora” no era otra cosa que el mensaje intimidatorio del mandatario venezolano a los ciudadanos que se niegan a vivir bajo un sistema que pisotea sistemáticamente el estado de derecho. Maduro le estaba comunicando al pueblo que se emplearía sin miramiento la violencia con el fin de minimizar la presencia en las calles de la coalición opositora. La noche antes de la gran movilización del pasado 19 de abril el núcleo duro del chavismo escenificaba un cónclave para disuadir a sus detractores del único modo que conocen, que es mediante el miedo y la coacción.


No es la primera vez que Maduro acusa a los parlamentarios de la oposición de estar detrás de un supuesto golpe de estado que igual tenía la bendición de Obama y ahora de la administración Trump. En vísperas de las manifestaciones el Departamento de Estado advirtió que le preocupa mucho la crisis en el país sudamericano, donde unos días antes el propio Maduro había prometido que le entregaría armas a milicias civiles para “defender” la revolución bolivariana. A este comunicado se ha aferrado el gobernante venezolano para asegurar que se trata de la luz verde por parte de Washington para desestabilizarlo y ha culpado directamente al presidente del Parlamento, Julio Borges, de instar al golpismo.
A pesar de sus amenazas, su voluntad de armar a sicarios del chavismo y su nebuloso “Plan Zamora” cívico-militar, la oposición marcha en todo el país y en distintas ciudades del mundo donde la diáspora venezolana se ha asentado huyendo del régimen despótico y fallido de Caracas. Nuevamente se convocan protestas para exigir que se reinstaure el hilo constitucional, que se solucione la grave crisis humanitaria que atraviesa Venezuela, que se libere a los presos políticos y que se convoquen elecciones generales. Unas exigencias que de cumplirse podrían darle paso a una transición que rompería el maleficio que instauró Hugo Chávez con la intención de que el chavismo se perpetuara al estilo del modelo castrista en Cuba.
El ‘Plan Zamora’ no era otra cosa que el mensaje intimidatorio del mandatario venezolano a los ciudadanos que se niegan a vivir bajo un sistema que pisotea sistemáticamente el estado de derecho
Quienes intermitentemente salen a las calles acompañando a dirigentes y activistas de la oposición como Henrique Capriles, María Corina Machado o Lilian Tintori cada vez más se arriesgan a ser asesinados por las fuerzas represivas. En los últimos días ha habido muertos y heridos por disparos de lo que aparentan ser grupos paramilitares, aunque desde Miraflores no se ha tardado en acusar a sus oponentes de los brotes de violencia. A pesar de que las marchas que se convocan son pacíficas y en clara desventaja frente a un gobierno militarizado, jóvenes, estudiantes y familias enteras conforman una multitud unida por la desesperanza y la frustración crecientes. La tan cacareada revolución del siglo XXI no tiene salida. Sólo es un agujero negro de escasez, hambruna, criminalidad y represión.
En una de las marchas en Caracas que el pasado miércoles avanzaba hacia la Defensoría del Pueblo para exigir el cambio, una manifestante había escrito en su pancarta, “Pobre de aquel gobierno cuya única fuerza sean las armas”. A eso se ha reducido el chavismo. La represión pura y dura para mantenerse en el poder a cualquier precio, que es el de estar dispuesto a salir a matar a los venezolanos. A ellos tampoco la historia los absolverá de sus crímenes y atropellos.

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