Monday, April 24, 2017

DESDE IBERA PARA FOX



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
“México, México; Los aztecas te fundaron, luego fuiste colonial, de España te conquistaron pero nunca te quitaron……..tu manera de pensar.”

Durante los últimos quince años he producido decenas de artículos explorando las raíces de la patética diferencia entre nuestro desarrollo, y el de nuestro vecino del norte; los EUA. Sin embargo, siempre al final arriendo mi caballo al primero de los barrancos; algo que Octavio Paz afirmaba al referirse al perfil de  dos muy diferente Américas: “Una de habla inglesa, es hija de la tradición que fundó el mundo moderno: la Reforma y sus consecuencias políticas--sociales, democracia y capitalismo. La otra de habla española y portuguesa, es hija de la monarquía universal católica y la contra Reforma.”


Ya Simón Bolívar me daba una pista en uno de sus escritos del siglo XIX: “En tanto nuestros compatriotas no adquieran los talentos y virtudes que distinguen a nuestros hermanos del norte, los sistemas populares, lejos de favorecernos, temo vengan a ser nuestra ruina. Desgraciadamente esas cualidades parecer estar muy distantes de nosotros, y, por el contrario, estamos dominados por los vicios  que se contraen bajo la dirección de una  nación como la española, que solo ha sobresalido por su fiereza, ambición, venganza y codicia.”

Los EU nacían como la primera democracia moderna y la poderosa frase de Jefferson en su declaración de independencia, dictaba su futuro; “Dios creó a todos los hombres igual”—pero igual ante la ley, concepto que no entendieron los revolucionarios franceses, mucho menos los mexicanos. Emergían también como la primera economía de mercado de la era moderna sin ligas al feudalismo, y ambos conceptos le daban vida al capitalismo democrático, para crear el milagro del siglo XIX.

Mexico en contraste al lograr su independencia se deshacía del yugo de España, pero mantendría el mismo esquema económico--político de la era colonial cuajado de autocracia y mercantilismo. La concepción del Estado benefactor, tutelar, paternal—que conciliaba al interior o, si no es posible, suprimía—todas las disidencias, es obra de los neotomistas españoles del siglo XVI. Es el diseño que echó raíces en la colonia, fue luego adoptado por Porfirio Díaz con ropaje liberal, y finalmente fue consagrado en la Constitución de 1917.

Durante décadas los orígenes culturales de ambos países han sido la explicación más popular de este desconcertante fenómeno, y en actitudes de algunos de nuestros líderes, encontrábamos algo semejante a la condena de un destino predeterminado, y al igual que nuestro valle de lagrimas, dócilmente deberíamos de aceptar algo totalmente fuera de nuestro control: “Somos latinos y ellos son anglosajones.” Nuestro modelo fue España, y lo debería seguir siendo per secula seculorum. Sus modelos, en nuestro país son inoperantes.

Pero nuestros sesudos analistas congelaron la historia de España, y se han dedicado a ignorar su revolución de los últimos 30 años para mantenernos en ese limbo. Han ignorado cómo el Rey Juan Carlos, quien fuera preparado por el mismo Franco para continuar su dictadura, primero coqueteara con la democracia y luego le daba al pueblo español la ansiada libertad, negada por el dictador. Han ignorado cómo Adolfo Suárez emergiera como el cirujano político de España, logrando los acuerdos para cimentar la democracia y pluralidad.

Ignoran la transformación de Felipe Gonzalez de ser un carismático líder socialista, a un estadista abrazando los mercados libres al estilo de los liberales más puros, luego de entender que la derecha y el conservadurismo moralista de Franco, no era el credo liberal. Pero lo que mas han decidido ignorar, es el papel del ya pronto ex Presidente Jose Maria Aznar quien habiéndolo identificado—en su limitado mundo—como un hombre de “derecha,” se resisten tozudamente ha reconocer su aportación de los últimos 7 años en los cuales España se ha consolidado como un ejemplo admirable, y un país de primer mundo.

Aznar ha convertido a España no sólo en un gran aliado de los EU—dejando en el pasado el complejo de ultraje tan popular en Mexico—la ha convertido en un dinamo economico y algo más; se prepara para dejar el poder en sus propios términos, sin buscar otra reelección que fácilmente ganaría. Este hombre de corta estatura y gran determinación ha transformado la politica española. Habiendo heredado los remanentes del conservadurismo de Franco—activista, aislado, y místicamente español en su catolicismo—los ha transformado en una estructura liberal clásica y moderna, que opera ya en piloto automático.

Con orgullo afirma ser esta la primera vez en su muy larga historia que, en España se han aplicado políticas liberales en toda su pureza. Ello ha producido prosperidad para todos los españoles, una economía envidiable, y de las pocas que crece en la Europa unificada. Sus asertivas políticas desde mercados libres hasta el Supply—Side, tan impopulares en el resto de los países de la Unión largamente controlados por el socialismo cristiano, han producido una rugiente ola de bienestar no conocida en Iberia. Cuando en un país de 40 millones de habitantes se crean 4 millones de empleos, ello es una verdadera revolución social.

Al cuestionarlo de su retiro en la cúspide de su carrera y a tan temprana edad; con sabiduría responde: “Porque es lo que prometí al pueblo de España, y debo respetar mi promesa. Porque no quiero que la serie de cambios y políticas implementadas, se confundan como logros personales, debemos institucionalizar nuestro proceder en la politica. Esos logros no se deben de observar como de Aznar, sino como los de una gran generación de españoles.” “Hasta ahora” continua, “me he dedicado a actuar y poco a persuadir. Es ya la hora de dedicar todo mi tiempo a la persuasión en el universo de las ideas.”

A partir de la primavera se convertirá en la cabeza de una Fundación de liberalismo clásico: Fundación para Estudios Sociales y Análisis. Pero todos se preguntan si eso es suficiente para este dinamo de sólo 50 años que ha logrado cambiar la sociedad más conservadora del mundo civilizado. España es uno de los países europeos que cuenta con más centros de ideas liberales, mientras que nosotros todavía manamos subdesarrollo, retrazo mental y nostalgia, a través de las venas abiertas de Galeano.

Hace unos días al escuchar el mensaje del nuevo gobernador de Sonora Eduardo Bours, no pude evitar hacer la comparación con Aznar. No sólo porque sean dos hombres de corta estatura, inteligencia y valor indomable. Sus mensajes liberales suenan muy claros, similares, coordinados y provenientes del mismo canal.

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