Tuesday, March 7, 2017

Pancho Villa Ataca Columbus. A las 4:45 de la mañana del 9 de marzo de 1916

Pancho Villa Ataca Columbus. A las 4:45 de la mañana del 9 de marzo de 1916




Villa Ataca Columbus Este día, con quinientos hombres.
“Eran las dos de la madrugada cuando hizo su entrada la Columna villista. Los reflectores de la muerte, manejados por los expertos americanos allá en Agua Prieta, iban a ser reemplazados por las antorchas vengadoras que los hombres de Villa traían en visita pasajera a aquel pueblo americano.

VILLA DESESPERADO conforme perdía apoyo popular,
empezó a utilizar técnicas hasta entonces insospechadas. Después de que las tropas villistas, el 22 de noviembre de 1915, fueron derrotadas durante un fallido ataque a Hermosillo, su máximo líder decidió impedir que los empresarios estadounidenses regresaran a México para reabrir sus negocios que habían dejado abandonados con el estallido de la Revolución Mexicana.

Unos cuantos días después de estas operaciones contra los empresarios estadounidenses que cobraron algunas vidas, Villa reunía a sus Dorados en una población llamada Los Tanques y les decía: “Saldremos mañana para atacar las poblaciones de la frontera de Estados Unidos en los alrededores de Ojinaga. Grandes destacamentos de tropas se nos unirán en el camino. No retendré a ninguno de ustedes después de esa aventura, y les aseguro que no se arrepentirán de participar en esta última expedición conmigo.

El regreso del Centauro del Norte ”Viéndose obligado a recurrir al reclutamiento forzado o leva, amenazando a los reclutados con “dejarles las familias colgadas de los álamos del río” si intentaban desertar, Villa puso en marcha el 24 de febrero la expedición que desembocaría en el ataque a Columbus.



El ataque empezó a las cuatro de la maña
na del 9 de marzo y duró entre dos y tres horas en las que penetraron hasta el corazón del pueblo y prendieron fuego a dos manzanas, el primero en arder fue el Hotel Comercial; Pablo López le prendió fuego. Luego el Banco; Martín López voló las cajas. Después la Oficina Postal y las casas de los americanos antivillistas.




El fuego se extendió en parte de la población. Rifle en
mano los soldados de Villa recorrían las calles y mataron a 14 estadounidenses y robaron equipo militar, caballos, dinero y provisiones.

En esos momentos no combatían
porque no tenían con quién, los centinelas habían sido muertos, pero esperaron que se organizaran los asustados soldados norteamericanos. Al mando del general Herbert L. Slocum, Jefe del 13º Regimiento del Ejército, entraron al combate. Las ametralladoras americanas dispararon inútilmente. Los soldados mexicanos no se amedrentaron y entablaron combate cuerpo a cuerpo. Las llamas del incendio denunciaban a los soldados americanos, cazados por las balas de su enemigo con la misma falta de piedad que ellos tuvieron en Agua Prieta, cuando ayudaron a Elías Calles a combatir al general José Rodríguez.
AL OTRO LADO DE LA FRONTERA VILLA ESPERA NOTICIAS DE SUS CENTAUROS
La sonrisa franca del Centauro del Norte, se hizo amplia: fiereza en sus ojos, agilidad en sus manos, exactitud en sus tiros, mientras su cerebro trabajaba y dictaba con precisión la hora de la retirada. Allí demostró a los militares del ejército americano, sostenedores del Presidente Wilson, que él y sus hombres personalmente no les tenían miedo y llegaban hasta ellos, dispuestos a demostrarles su desprecio. Se batieron como era costumbre en ellos, pero los villistas conocían bien el terreno, habían estudiado seguramente con meticulosidad las particularidades y la ubicación de cada edificio, pero la resistencia que encontraron los Villistas por parte de personal militar estadounidense y por parte de la propia comunidad fue de bastante consideración.



Las bajas mexicanas fueron
cuantiosas, mucho más que las estadounidenses. Después de descubrir que la fortaleza de las tropas estadounidenses era mucho mayor que la de las mexicanas, los villistas iniciaron la retirada con poco más de 300 soldados sobrevivientes. Después de 20 minutos, aproximadamente, de haberse retirado, el mayor Frank Tompkins conformó una patrulla de 32 hombres y empezó la persecución.

Después de algunos minutos, y al darse cuenta de que ya había cruzado la frontera y se encontraba en territorio mexicano, Tompkins regresaba a Columbus tras una resistencia feroz del villismo en retirada. Como consecuencia de este hecho, el día 15 de este mes y año, sin alguna formalidad diplomática, una columna de 10 mil soldados al mando de J. J. Pershing de La “Expedición Punitiva” del ejército norteamericano cruza la frontera por Ciudad Juárez -por el rancho Culbertson- y por el frente de Columbus para perseguir a Pancho Villa, aprehenderlo y fusilarlo por el ataque hecho el día 9 de este mes y año a la población de Columbus, Nuevo México.

En la expedición
participan George S. Patton Jr y entre otros, el oficial Dwight D. Eisenhower, (quienes comandaran los ejércitos aliados durante la Segunda Guerra Mundial, y el segundo llegara a ser presidente de Estados Unidos), quienes traen unidades de caballería, infantería y artillería, unidades de aprovisionamiento, un escuadrón aéreo, morteros, cañones de distintos calibres, ametralladoras, cuerpos de ingenieros, ambulancias, etc. Cabe citar que Villa entró al tobogán de la derrota cuando en octubre de 1915 perdió el control del norte del país con la caída de Durango y sólo contaba con Chihuahua. Mientras las fuerzas de Villa eran diezmadas por las pérdidas humanas y materiales en los campos de batalla y por las deserciones y rendiciones de sus oficiales y tropas. Carranza y Obregón ganaban poder, influencia y apoyo.
La División del Norte, vivía en la incertidumbre del
declive acentuado por la situación financiera de Villa, comerciantes y especuladores tanto de Chihuahua como extranjeros y de compañías norteamericanas, acapararon y retiraron de circulación las monedas de plata y mercancías con lo que crearon caos. Se deshacían del papel moneda emitido por Villa dos años antes.

Los precios de los
alimentos fueron elevados y al escasear, hubo motines en varias ciudades. Al presidente norteamericano Wilson ya no le interesaba Villa sino quien controlaba a la mayor parte del país. El 19 de octubre de 1915 Wilson reconoció a Carranza como jefe de facto y Villa se sintió traicionado. Fue cuando planeó la campaña en Sonora para contrarrestar el embargo de armas y municiones, pues creía que así el contrabando sería más fácil y que si controlaba Chihuahua y Sonora, afectaría el apoyo a Carranza por ser esos lugares en donde había importantes inversiones norteamericanas. Pero la campaña fue un desastre porque Wilson permitió a Carranza que pasaran por su territorio cinco mil soldados. Cuando Villa se enteró, publicó un manifiesto denunciando una conjura en el que señalaba que el apoyo a Carranza incluía un préstamo de 500 millones de dólares y ocho indignas condiciones políticas y económicas.

Entre tanto, los frentes villistas uno
tras otro eran derrotados; varios generales aceptaron la amnistía incluido el gobernador villista que se llevó cuatro mil hombres. A mediados de diciembre de 1915 el nuevo gobernador de Chihuahua, Enríquez, licenció a siete mil villistas. Así a principios de 1916 Villa vuelve a la guerrilla; con ella ataca Columbus. La expedición punitiva provocó en México temores de una nueva intervención. Carranza propuso un acuerdo que concedía reciprocidad para el cruce de fronteras por las zonas deshabitadas, en una zona de sesenta kilómetros hacia ambos lados y limitaba las expediciones a mil hombres por un máximo de cinco días. Estado Unidos aceptó pero se negó a retirar a Pershing.
En diez meses,
Pershing solo tuvo dos enfrentamientos con fuerzas no villistas; mientras tanto, Villa asaltaba poblaciones norteamericanas como en Glen Springs y Boquillas en Texas. Envían más tropas a México. Y mientras Carranza exigía el retiro de tropas, Wilson mandó a toda la Guardia Nacional a la frontera. Para evitar la guerra iniciaron negociaciones. El Congreso Constituyente, estaba reunido en Querétaro y Washington quiso usar la situación para influir en la política interna nacional pretendiendo establecer condiciones previas para el retiro de la expedición.

Las
conversaciones no prosperaron. Sin embargo, cuando Estados Unidos estaba a punto de entrar la Guerra Mundial, Wilson temió que Alemania apoyara a México y decidió el 15 de enero de 1917 reconocer de jure a Carranza retirar la expedición sin haber atrapado a Villa quien para entonces se había convertido en un símbolo de resistencia nacional contra los norteamericanos lo que contribuyó a acrecentar el mito sobre su persona.

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