Thursday, March 2, 2017

La telaraña de la economía mundial (Primera parte)



REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
“Denme el poder de emitir y controlar el dinero de una nación, y no me importa quién escriba y apruebe las leyes.”

Mayer Rothschild

No hay duda que la elección de Donald Trump como presidente de los EU, ha provocado que infinidad de temas político-económicos emerjan a la superficie, para analizarlos con una profunda y responsable actitud que nos permita tener las armas adecuadas, y participar positivamente en el debate que ya presenta visos de ser mundial. Sin embargo, ha sido muy poco lo que se ha ventilado del tema que, en mi opinión, es el más importante en el preocupante entorno que vivimos; Las acciones y consecuencias de la famosa criatura de la isla Jekyll: El Fondo de la Reserva Federal.

 
Desde la fundación del Fondo de la Reserva Federal, el pueblo de los EU ha sido victimado por su política monetaria sube/baja.  Además, la mayoría de los ciudadanos han sufrido una constante erosión de su poder de compra debido a las políticas inflacionarias del FED. Esto representa un claro y pesado impuesto que,  aunque oculto, afecta a todos los ciudadanos de los EU y al mundo en general. Los daños han sido tan graves, que muchos estadounidenses pensantes se preguntan  si el FED es el real enemigo del pueblo.

La dictadura de los banqueros y su sistema monetario esclavizador, no es solo el caso de un país, existe en todos los países del mundo. Los señores del dinero siempre han mantenido un pretoriano control de las regiones donde operan, porque saben bien que, con un solo país que se libere de sus garras para establecer su propio sistema financiero y su propia moneda libre de deuda, sería un peligroso ejemplo que otros pudieran imitar, provocando de inmediato el derrumbe de su engañoso esquema; Su emisión de dinero a base de endeudamiento, con el que han controlado al mundo.

La simple idea de un banco central operado por banqueros profesionales, es algo que se ha debatido en EU desde la era de los padres fundadores. Thomas Jefferson y Alexander Hamilton, mantuvieron acalorados enfrentamientos en pro y contra de la idea. Hamilton, quien era un judío nacido en el Caribe, creía en un fornido gobierno central y también un banco central que fuera manejado por la elite del dinero. La visión de Hamilton era muy aproximada a las monarquías de Europa, gobierno central poderoso y estados serviles y domesticados. Ahora también se sabe que era cercano asociado de los Rothschild, a quienes mucho ayudara en sus esfuerzos para fundar un banco central en EU, semejante al Banco de Inglaterra que ya ellos controlaban.

Esta lucha de los banqueros internacionales para instalar su fraudulento sistema, ha sido particularmente agresiva en EU desde su misma fundación. Pero patriotas americanos decidieron enfrentar a los Rothschild, para mantener el país libre de sus garras. Ello fue el inicio de una feroz lucha que ya dura más de 200 años, lucha que inclusive ha cobrado la vida de varios presidentes de los EU, pero es una parte de la historia de que permanece oculta.

Cuando Benjamín Franklin llegaba a Inglaterra como representante de las colonias, le preguntaban cómo era posible que las colonias estuvieran tan prosperas, mientras que su madre patria enfrentaba una situación difícil. El respondía: “Es muy simple, nosotros somos libres como el viento, la gente opera con esa libertad, y emitimos nuestra propia moneda. Pero lo hacemos de la forma debida y responsable, para que los productos fluyan con facilidad de productores a consumidores. Así, creando nuestro propio papel dinero, apuntalamos el poder de compra de la gente, y no tenemos que pagar intereses”.

Cuando los Rothschild se enteraban de lo expresado por Franklin, de inmediato presionaron al Parlamento Británico para aprobar una ley prohibiendo a las colonias emitieran su propio dinero, obligándolos a utilizar el emitido por ellos mismos. El medio de circulación de las colonias fue reducido drásticamente, y ello provocaba una grave depresión que afectaba a las trece entidades. La gente cada día se enfurecía más por las medidas de Inglaterra, hervía el potaje de rebelión.
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Explotaba la revolución y las colonias se independizaban de Inglaterra. Luego, en 1776 nacía la Declaración de Independencia. Los libros de historia erróneamente afirman que fue el impuesto del Té lo que encendiera la Revolución. Pero Franklin afirmaba algo diferente: “Las colonias fácilmente hubieran podido digerir y hasta aceptar el impuesto sobre el Té, si antes no se hubiera provocado la crítica situación económica causada por las acciones de los banqueros y el Parlamento. A un pueblo sufriendo una depresión, no se le debe castigar con más impuestos. Pero la pérdida del poder para emitir nuestra propia moneda, rescatando ese poder de las garras de los banqueros internacionales, fue la verdadera razón que detonara la Revolución”.

Al terminar la Revolución, los padres fundadores quisieron proteger al país incluyendo un artículo especial en la Constitución. Con él le daba el poder exclusivo al Congreso para emitir dinero. Pero los Rothschild no se daban por vencidos y cuando su agente, Alexander Hamilton, era nombrado Secretario del Tesoro en el gabinete de Washington, de inmediato, siguiendo instrucciones de sus amos, se daba a la tarea de promover la fundación de un banco central con capital privado, armado con la facultad para crear dinero/endeudamiento. 

Thomas Jefferson, Secretario de Estado en el mismo gabinete, se oponía ferozmente al proyecto, pero Hamilton, a base de falsedades, convencía al presidente Washington quien llegara a apoyarlo. En 1791 nacía el banco federal, Bank of the United States, con una concesión por 20 años y de esa forma los Rothschild lograban su propósito. Pero en 1811 al vencer la concesión y el congreso, ahora influenciado por Jefferson y Andrew Jackson, negaba la solicitud de renovación. Se iniciaba una sangrienta guerra.

Nathan Rothschild desde Londres enviaba un ultimátum para el nuevo país: “Renuevan la concesión del banco, o los EU enfrentaran una guerra que lo destruirá”. Los patriotas americanos no calibraron el poder del grupo de banqueros, y no le daban importancia a la amenaza. Ahora Nathan Rothschild ordenaba: “Enseñen una lección a estos imprudentes americanos. Envíenlos de regreso a su lastimoso estado colonial”. El gobierno británico declaraba la guerra a los EU. Los Rothschild conseguían lo que se proponían puesto que, el congreso de EU aprobaba la renovación de su banco en 1816. 

Esto era el inicio de graves enfrentamientos entre los Rothschild y patriotas americanos los cuales, durante los siguientes años, los llevara a crear y cancelar tres concesiones para establecer su banco central. Finalmente en 1913, los descendientes de los Rothschild y sus nuevos socios, entre los cuales se contaban los Rockefeller y JP Morgan, se reunieran en la famosa jekyll Island, en donde le dieran vida a su última versión; The Federal Reserve.

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