Sunday, March 5, 2017

La Reserva Federal, la criatura de Jekyll Island I

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 – Para comenzar a entender en qué consiste la Reserva Federal, debemos tomar un poco de perspectiva histórica y remontarnos al siglo primero antes de Cristo, en el reino de Frigia. Allí existía un filósofo llamado Epícteto que dijo lo siguiente:
Las apariencias son de cuatro tipos:
  1. las cosas que son tal como parecen ser
  2. las que no son ni parecen ser
  3. las que son pero no parecen ser
  4. las que no son pero parecen ser
Si hoy viviera Epícteto, muy probablemente sería profesor en Harvard sobre banca y dinero. Porque esta forma de describir la realidad es muy parecida a lo que puede decirse de la Reserva Federal. Es decir, lo que vino a decir Epícteto es que las apariencias engañan y suelen hacerlo de cuatro formas distintas. Y esa es precisamente la característica de la Reserva Federal: el engaño.
Y en este sentido cabe decir que no basta con que esa institución sea auditada, sino más bien eliminada de raíz. Es en efecto bastante interesante pensar que la Reserva Federal tiene que ser auditada. Pero dar sólo este paso no basta ni se conseguirá gran cosa, pues realmente termina realizando lo que la ley propone. Y es precisamente lo que establece esa ley el motivo principal para eliminar la organización. El problema principal es que la mayoría de las personas no tienen la menor idea del cometido de la Reserva Federal, aunque si la gente llegara a comprender cómo funciona muy probablemente se iba a disgustar bastante.
Según Edward Griffin, la eliminación del Sistema de la Reserva Federal debe producirse por siete motivos:
  1. Es incapaz de cumplir los objetivos que tiene establecidos.
  2. Es un cartel que opera en contra del bien común.
  3. Es un instrumento supremo de usura.
  4. Genera el impuesto más injusto, que es la inflación.
  5. Alimenta la guerra.
  6. Desestabiliza la economía.
  7. Es un instrumento de totalitarismo.
Con independencia de lo que se piense con respecto a estos puntos, cualquiera puede admitir que no son buenos. No obstante la gente suele ser bastante escéptica de que estos siete puntos puedan ser aplicados al banco central americano, por eso se va a demostrar que son ciertos. De hecho, lo normal es pensar que no puede existir una institución de estas características y que va a ser imposible encontrar argumentos que demuestren su existencia.



Nos vamos a centrar entonces en los cuatro primeros y para los tres siguientes se puede consultar el libro de Griffin The Creature From Jekyll Island. No obstante, se aportarán las explicaciones necesarias para que cualquier persona pueda entender los razonamientos y concluir lo mismo.
Tal vez el mejor modo de comenzar sea la explicación de la gestación histórica de la “criatura de la Isla de Jekyll”, es decir, de la Reserva Federal. No se va a explicar nada relacionado con monstruos o animales del Parque Jurásico. Es sólo un título para llamarles la atención, aunque como veremos más adelante tiene que ver con la institución bancaria por lo que respecta a su monstruosidad.
La Isla de Jekyll existe y se encuentra en la costa de Georgia, justo encima del estado de California. Fue en esa isla donde se creó la Reserva Federal en 1910 mediante una reunión llevada con el más alto secreto. Voy a mostrarles que esa reunión tuvo lugar realmente porque existe documentación que prueba su existencia. Y que además se hizo en el más absoluto secreto. [Nota: Recientemente se ha conmemorado el centenario de esta reunión y Greenspan hizo unas reveladoras declaraciones sobre el fraude en los mercados OTC]
Pero ¿por qué esa reunión tuvo que ser secreta? Porque cuando alguien se reúne en secreto es señal de que se desea ocultar algo. Así que debemos sacar a la luz qué es lo que estaban ocultando, porque una vez entendamos esto conseguiremos sacar a la luz uno de los aspectos más importantes del Sistema de la Reserva Federal y que no es comprendido por la mayoría de la gente.
En 1910, la isla de Jekyll era una propiedad en manos de un pequeño grupo de millonarios de Nueva York. Estamos hablando de gente como J. P. Morgan, William Rockefeller y sus asociados. Era un club social que se llamaba The Jekyll Island Club. La isla era suya y en ese lugar es donde esas familias pasaban los meses de invierno. Había una magnífica estructura y un club social que era el centro de sus actividades y que todavía sigue en pie, aunque destinado a fines lúdicos y de resort. Aún así, dentro del edificio existe una puerta que da acceso al salón principal donde aparece una placa recordatoria de bronce que dice: “En esta sala se creó la Reserva Federal”.  Así que ya no es secreto, sino público. Pasemos pues al asunto.
En 1910 faltaban todavía tres años para que entrara en vigor la Ley de la Reserva Federal. Fue en noviembre de ese mismo año cuando el Senador Nelson Aldrich envió su vagón privado para que subieran en él 6 hombres además de él mismo. Para que ese viaje permaneciera en secreto, cada uno debía llegar a una hora diferente y no coincidir en la primera cena la noche antes de la partida. Además, debían fingir que no se conocían, evitar a los periodistas y llamarse entre ellos por sus nombres de pila. Uno de ellos llevaba una escopeta de caza enfundada y un gran gorro negro para poder decir que iban a cazar patos en caso de ser descubiertos. Pero a ninguno les gustaba la caza y nunca habían disparado un tiro.
En ese vagón pasaron dos noches y un día y recorrieron unas 1.000 millas hasta llegar a Brunswick, en Georgia. Después se embarcaron en un ferry hasta llegar a la isla de Jekyll para hospedarse en el club social durante los próximos 9 días, mientras negociaban todos los detalles más importantes de lo que iba a ser finalmente el Sistema de la Reserva federal. Finalizado el acuerdo volvieron a Nueva York.
Durante los años posteriores todos los hombres involucrados en esa reunión la negaron. Y no fue hasta que la ley fue firmemente aprobada que se comenzó a hablar abiertamente de esa reunión y lo que en ella se había desarrollado. Incluso alguno llegó a escribir un libro donde se detallaba el viaje, la reunión y hasta un artículo en alguna revista dando algunos de los detalles que ahora conocemos.

¿Quiénes eran esos 7 hombres? El Senador Nelson Aldrich era el diputado republicano responsable de la disciplina en el Senado. Además era el presidente de la Comisión Monetaria Nacional, que era el comité especial del Congreso creado con el propósito de hacer las recomendaciones pertinentes sobre la legislación de la reforma bancaria en curso. Durante esos días la gente de la calle estaba realmente preocupada por lo que estaba sucediendo con la industria bancaria. De hecho, muchos bancos habían desaparecido haciendo perder el dinero a sus clientes al faltar su promesa de guardar los activos de sus depositantes. Además, se producían con cierta frecuencia pánicos bancarios en las sucursales de los bancos, que no podían atender la demanda de sus depositantes y terminaban quebrando.
Y por estos motivos, si algo preocupaba sobremanera a los ciudadanos era toda esa enorme concentración de riqueza en las manos de unos pocos y grandes banqueros de Wall Street. Es lo que se llamaba esos días como los “amos del dinero” [money trust].
Unos cuantos políticos habían sido elegidos precisamente por haber introducido en sus campañas la promesa de sujetar a esos amos del dinero. Y de hecho el propio Presidente Wilson se presentó como uno de los opositores al cartel, aunque más tarde se descubrió que él mismo era el principal candidato de los banqueros para que una vez de Presidente trabajara en la línea que más les interesaba. Wilson sólo dijo lo que la gente quería escuchar y esas palabras fueron las que le llevaron a ser Presidente. Aunque pronto las tuvo que traicionar en favor de sus apoyos de Wall Street.
Y algo parecido sucedía con la Comisión Monetaria Nacional, que aún teniendo el prepósito de quebrar los privilegios de los banqueros, estaba presidida por Aldrich. Este hombre era uno de los más importantes socios en los negocios de J. P. Morgan, además de ser el suegro de John D. Rockefeller Jr. Lo que quiere decir que es el abuelo del que fuera vicepresidente Nelson Rockefeller. De hecho su nombre completo era Nelson Aldrich Rockefeller.
La segunda persona importante era Abraham Andrew, por ser el Asistente del Secretario del Tesoro y que posteriormente llegó a ser congresista y un personaje realmente influyente en los círculos bancarios americanos.
También asistió a la reunión Frank Vanderlip, que era entonces el presidente del National City Bank de Nueva York, uno de los bancos más grandes de EEUU. Estaba representando en la reunión los intereses de William Rockefeller y los de la firma de inversores internacionales Kuhn, Loeb & Company.
Henry Davison también estaba presente, representando los intereses de J. P. Morgan. Fue uno de los fundadores de la Bankers Trust Company y entrada la GMI presidente de la delegación americana de la Cruz Roja. Charles Norton también estuvo en la reunión y era el presidente del Primer Banco Nacional de Nueva York, que era otro de los grandes bancos. También asistió Benjamin Strong como jefe de la J. P. Morgan Banker’s Trust Company y que más tarde llegó a ser el primer presidente de la Reserva Federal.
Finalmente destaca entre todos ellos Paul Warburg, que era la figura más importante por su gran conocimiento sobre cómo se articulaba la banca europea en torno a los bancos centrales. Warburg nació en Alemania, aunque finalmente consiguió la nacionalidad americana. Era socio de Kuhn, Loeb & Co. y era el representante de la dinastía bancaria de los Rothschild en Inglaterra y Francia, países con los que mantenía muy buenas relaciones laborales gracias a su hermano Max Warburg, que era entonces presidente del Consorcio Bancario Warburg en Alemania y Holanda. Probablemente Paul Warburg era entonces uno de los hombre más ricos del mundo.
Éstos eran los siete hombres que estaban en ese vagón y se dirigían a la Isla de Jekyll. Por muy sorprendente que pueda parecer, representaban a 1/4 de la riqueza de todo el mundo. Y son precisamente los hombres que crearon el Sistema de la Reserva Federal.
Frank Vanderlip escribió un artículo que apareció en el ‘Saturday Evening Post’ el 9 de febrero de 1935 con motivo del 25 aniversario de la reunión. Ahí se retrata de la siguiente manera:
“Una vez, a finales de 1910, actúe tan en secreto y furtivamente como cualquier conspirador… No creo exagerar si digo que nuestro viaje secreto a la Isla de Jekyll fue el origen de lo que más tarde sería el Sistema de la Reserva Federal… Nos dijeron que usáramos nombres falsos, que evitáramos cenar juntos la primera noche, que nos reuniéramos de uno en uno y lo más discretamente en la terminal del ferrocarril…”
¿Por qué tanto secreto? ¿Cuál era el gran acuerdo al que iban a llegar este grupo de banqueros sobre sus respectivos negocios? La respuesta nos la da el mismo Vanderlip:
“Si hubiéramos hecho pública la reunión de nuestro grupo, el proyecto no habría tenido la más mínima posibilidad de ser aprobado por el Congreso y todo nuestro esfuerzo habría sido en vano.
¿Por qué no la habría aprobado el Congreso? Pues porque en un principio el propósito de esa ley era romper la ventaja que tenían algunos banqueros sobre el resto de la economía. Pero es evidente que no podía ser redactada por aquéllos a los que debía perjudicar. Y en consecuencia nunca habría aparecido en EEUU nada parecido a un banco central.
Por supuesto esto no aparece en la historia oficial de la Reserva Federal, porque entonces se estaría explicando a todo el mundo que la Fed es equivalente a poner una zorra a vigilar el gallinero. Y en ese caso habría sido sacada a palos de la economía americana.
Esta fue entonces la razón del gran secreto de la reunión. Y en consecuencia ahora conocemos ya algo realmente importante sobre la Reserva Federal y que no sabíamos antes, aunque todavía queda más por contar.
Consideremos por un momento la composición de este grupo: los Morgan, los Rockefeller, los Khun Loeb, los Rothschilds y los Warburgs. ¿No encuentran algo extraño en esta mezcla? Pues claro que sí: compiten entre ellos. Todos eran feroces competidores en la banca de inversión y eran los más grandes. Antes de esa reunión se peleaban entre ellos por conseguir el dominio sobre los mercados financieros mundiales. Y no sólo en Nueva York, sino también en Londres, París y en cualquier otro lugar del mundo. Pero a pesar de sus diferencias aquí los tenemos ahora reunidos alrededor de una mesa y buscando entre ellos algún tipo de acuerdo. Pero ¿qué está pasando? Para poder responderlo es necesario que nos hagamos antes algunas preguntas.
Esta reunión es un hecho realmente significativo porque ocurre precisamente cuando se está produciendo un cambio fundamental en la forma de entender los negocios en EEUU. Hasta ese momento las empresas americanas habían estado operando bajo los principios de la libre competencia y el emprendimiento privado. Y es esto precisamente lo que hizo grande a EEUU, lo que le permitió adelantar económicamente al resto de naciones del mundo. Pero a comienzos del s. XX se estaba dejando de lado la libre competencia y los negocios se estaban agrupando en monopolios y carteles bajo la influencia y financiación preferente de la banca.
Durante los 15 años anteriores a la reunión en la Isla de Jekyll todas aquéllas familias financieras ya habían estado involucradas de forma conjunta en cada vez más asuntos en vez de competir entre ellas. Por eso la reunión en la Isla de Jekyll es sólo la culminación de una tendencia de formación de carteles confirmada mediante la rúbrica de la Federal Reserve Act.
Es preciso definir qué se significa con la palabra cartel. Se trata de un grupo de negocios privados que se juntan con el propósito de eliminar la competencia entre ellos y mejorar su beneficio o asegurar sus participaciones en el mercado. Esto se realiza de varias formas, pero destaca entre todas ellas la fijación de los precios mediante acuerdos. También se suele hacer mediante el reparto de zonas geográficas o la asignación de la fabricación de determinados productos o sectores industriales enteros. También se suele hacer compartiendo patentes y procesos industriales o simplemente poniéndose de acuerdo para eliminar al resto de la competencia. A más acuerdos se consigan más se incrementa esa estructura de cartel y más queda perjudicado y confundido el mercado, pues aunque en apariencia se trata de diferentes empresas y marcas, finalmente existe una única dirección cartelizada detrás de todas ellas.
Y esto tanto en el caso del cartel bancario como en cualquier otro negocio. Y muy especialmente si existe también una financiación cartelizada hacia ciertos sectores para hacerlos crecer más rápidamente o simplemente dotarlos de mayor fortaleza financiera. Porque siendo tratados de forma privilegiada alcanzan mayores cuotas de mercado, hasta dominar finalmente sectores empresariales enteros.
Y llegamos a esta conclusión cuando analizamos la naturaleza del Sistema de la Reserva Federal y cómo opera mediante la Federal Reserve Act. Que aunque tiene la apariencia de algún tipo de agencia del gobierno federal, opera realmente como un cartel bancario delante de nuestras narices, protegido además por leyes federales. Y este último detalle es especialmente importante.
Se trata de una organización realmente peligrosa que deja a la altura del betún las mafias que operaban durante la ley seca en Chicago. Ha estado operando además debajo de nuestros pies sin que nos diéramos cuenta hasta ahora, pues era algo que había sido cuidadosamente ocultado a nuestros ojos.
Aún tenemos que explicar más cosas sobre éste cartel, pero lo más importante es que se trata de un cartel asociado al propio gobierno. Si, han leído bien, ¡al propio gobierno! Porque de esta forma se puede tener a favor la fuerza que proporciona la coacción de la ley que emana del poder legislativo influenciado por el órgano político correspondiente.
Cualquier asociación que se forma se hace siempre en beneficio de los socios que la constituyen. En caso contrario no se asociarían las partes y esto es evidente para todos. Pero ahora la pregunta es: ¿por qué se asocian el mundo financiero y el gobierno en un cartel bancario? ¿Cuál es el beneficio económico que obtienen ambas partes? Para comprenderlo es necesario examinar con cierto detalle cuál es el mecanismo de creación del dinero por el sistema bancario. Griffin lo ha llamado el Mecanismo de la Mandrágora. Pero aún se debe explicar algo más sobre la génesis de esta reunión.

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