Saturday, March 4, 2017

El relato (y las muchas dudas) del primer magnicidio de EEUU

El relato (y las muchas dudas) del primer magnicidio de EEUU

  • El 16º presidente de Estados Unidos recibió un disparo en la cabeza mientras asistía a una representación teatral en Washington, aunque moriría horas después en el hospital

  • John Wilkes Booth, un actor partidario de los confederados, perpetró el atentado

La noche del 14 de abril de 1865, Lincoln acudió a la representación Nuestro primo americano en el Teatro Ford de Washington acompañado por su esposa, el comandante Rathbone y su novia Clara Harris. De forma paralela, alguien había tramado aproximarse al palco presidencial para ejecutar una conspiración contra el hombre que había abolido la esclavitud. Su nombre John Wilkes Booth, un actor simpatizante de la causa confederada que pasaría a la Historia por llevar a cabo el asesinato de Abraham Lincoln. Durante los días que siguieron al magnicidio, Booth se convirtió en el hombre más buscado de Norteamérica.

Los hechos de una noche fatídica

Son muchas las incógnitas que todavía existen sobre lo que ocurrió ese 14 de abril de 1865. Mucho se ha escrito y con discursos variados. Uno de los relatos que más éxito ha tenido en la sociedad estadounidense lo escribieron el periodista y popular presentador de la Fox Bill O'Reilly y el historiador Martin Dugard: Matar a Lincoln, una obra que después el canal de televisión National Geographic adaptó en un documental televisivo a cargo de Ridley Scott. 


 
La función estaba a punto de concluir, pero con un final que solo Booth y los conspiradores conocían
Según el relato de O'Reilly, en el momento del suceso, el escolta del presidente se encontraba en el bar, en lugar de estar protegiendo el acceso al palco presidencial. Tan solo un botones de la Casa Blanca -no armado- montaba guardia en la puerta. Booth entregó su tarjeta de visita y cruzó el umbral sin que nadie le hiciese ninguna pregunta.
La función teatral estaba a punto de terminar, pero con un final que solo Booth y los conspiradores esperaban. Tenían todo bajo su control. Conocían el Teatro Ford a la perfección, y habían comprobado todas las salidas, siguiendo un plan que les permitirá escapar tras ejecutar su misión. El reloj marcaba ya las 22:15. Había llegado la hora. Solo faltaba que el personaje de Harry Hawk, Asa Trenchard, pronunciase su frase "vieja busca-maridos". En ese instante todo habría acabado.
Booth sacó entonces, según O'Reilly, una Deringer cargada del bolsillo del abrigo, la empuñó con la mano derecha y con la izquierda desenfundó un largo y afilado cuchillo. Respiró hondo y abrió la puerta con la mano que sujetaba el cuchillo. Nadie sabía que estaba allí. "Vieja busca-maridos", se escuchó en el teatro. La frase hizo que el público comenzara a reírse a carcajadas. En ese instante, mientras Lincoln se inclinaba hacia adelante y miraba a la izquierda de la audiencia, una bala se introducía en su cráneo, provocando que el cuerpo del presidente se derrumbara hacia delante en su mecedora.

La autopsia del cadáver

"La bala penetró por el hueso occipital dos centímetros a la izquierda de la línea media y justo por encima del seno lateral izquierdo, que está abierto", rezaba la autopsia. "Luego penetra en la duramadre, cruza el lóbulo posterior izquierdo del cerebro, entra en el ventrículo lateral izquierdo y queda alojada en la sustancia blanca del cerebro, sobre la sección frontal izquierda del núcleo estriado".
La autopsia no sería definitiva. Los médicos que examinaron el cadáver presentaron conclusiones diferentes
La parte superior del cráneo del presidente sería abierta más tarde con una sierra. O'Reilly explica que el cirujano sondeó de esta forma el cerebro antes de cortarlo en dos para seguir la trayectoria de la bala a través del rastro de la sangre coagulada. La tesis señala que la bala entró por detrás del oído izquierdo de Lincoln, atravesando su cerebro de forma diagonal y quedándose alojada en su ojo derecho. No obstante, la autopsia no sería concluyente. Los cuatro médicos que examinaron el cadáver extrajeron una conclusión diferente.

La huida del asesino

Entre las carcajadas y la confusión que generó el disparo en el teatro, John Wilkes Booth dejó caer la pistola e inició su fuga. Durante el camino hirió con su cuchillo al comandante Rathbone, después de que éste intentase frenar su escapada. "Detengan a ese hombre", gritaba el comandante al no apresar al asesino del presidente.
Booth saltó por la barandilla y cayó en el escenario de forma accidentada, fracturándose el peroné. Frente a un patio de butacas abarrotado y empuñando un cuchillo manchado de sangre se incorporó, tratando que el público creyese que formaba parte de la obra. A su lado el actor Harry Hawk, tan confundido como los espectadores por la aparatosa y sorprendente aparición de Booth, no podía dejar de mirarle. Es entonces cuando Booth logró levantarse y espetó la famosa frase que se le atribuye: "Sic Semper tyrannis", el lema de Virginia en latín que significa "Así siempre a los tiranos".
Algunas versiones aseguran que antes de huir también espetó "El Sur será libre" o "El Sur ha sido vengado", tal y como recoge por ejemplo James L. Swanson en su libro Persecución: La persecución de 12 días para atrapar a asesino de Lincoln.
En cualquier caso, Booth logró escapar del teatro junto a sus cómplices, dando inicio a una de las persecuciones más famosas de la Historia. Pero a los pocos días, el ejército daba con los fugados. Booth murió tras recibir un disparo de un soldado, mientras que decenas de personas fueron detenidas como posibles cómplices del asesinato. Finalmente, y no sin críticas, solo ocho personas fueron juzgadas por un tribunal militar.
Booth logró escapar del teatro junto a sus cómplices, dando inicio a una de las persecuciones más famosas de la Historia
El proceso comenzó en el mes de mayo. Mary Surratt, Lewis Powell, David Herold y George Atzerodt fueron condenados a muerte por ahorcamiento. Samuel Mudd, Samuel Arnold y Michael O'Laughlen sentenciados a cadena perpetua. Y el implicado restante, Edmund Spangler, condenado a seis años de reclusión.

Teorías de la conspiración

Una larga lista de publicaciones se han ocupado del magnicidio desde entonces. Ahora, en la Red, se pueden encontrar también diversas e inquietantes teorías sobre el asesinato. Algunas de estas narraciones se ciñen más o menos a los hechos conocidos que se dan por ciertos, pero otras bordean y superan en ocasiones la línea que separa la realidad de la ficción.
Otras hipótesis señalan que Booth era sólo el títere de una conspiración mayor
La teoría más aceptada sostiene que el actor John Wilkes Booth planeó el asesinato con un pequeño grupo de cómplices cercanos. Sin embargo, otras hipótesis consideran que Booth era tan sólo el títere de una conspiración de más peso. Algunas de las más famosas -existe una recopilación en la obra de Juan Carlos Castillón, Amos del Mundo: una historia de conspiraciones- apuntan a un complot tramado por la cúpula de las fuerzas confederadas, pero también las hay que especulan con la idea de que el plan se urdió dentro del círculo del presidente. La propia viuda de Lincoln, Mary Todd, defendió durante años esta tesis basándose en la mala relación que su esposo mantenía con el vicepresidente Johnson al final de la guerra. Y no son pocos los que apuntan a su secretario de Guerra Stanton, supuestamente opuesto a los planes de reconstrucción del Sur.
Queda espacio también para aquellos que sugieren que detrás de la conspiración se encontraban grupos influyentes de la sociedad estadounidense, un grupo de banqueros internacionales (la familia Rothschild en concreto), una alianza de norteños descontentos e incluso la Iglesia Católica. Todas ellas, sin evidencias históricas.

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