Wednesday, February 1, 2017

La prohibición migratoria de Trump es ilegal

David Bier considera que la orden ejecutiva de Trump que prohíbe durante la menos 90 días casi toda la inmigración permanente de siete países con una población mayoritariamente musulmana es ilegal.
El Presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva el viernes que propone prohibir durante al menos 90 días casi toda la inmigración permanente de siete países con una población mayoritariamente musulmana, incluyendo a Siria e Irak, y afirma el poder de extender esa prohibición de manera indefinida.
Pero la orden es ilegal. Hace más de 50 años, el congreso prohibió tal discriminación basada en origen nacional en contra de inmigrantes.



Esa decisión llegó luego de una larga y vergonzosa historia en este país de prohibir la entrada de inmigrantes según su procedencia. Empezando a fines del siglo diecinueve, las leyes excluían a todos los chinos, a casi todos los japoneses, luego a todos los asiáticos en la llamada Zona Asiática Prohibida. Finalmente, en 1924, el congreso creó un complejo “sistema de origen nacional”, influenciando las cuotas de inmigración para beneficiar a los europeos occidentales y excluir a gran parte de los europeos orientales, a casi todos los asiáticos y africanos.
El Sr. Trump parece querer restaurar un nuevo tipo de Zona Asiática Prohibida mediante una orden ejecutiva, pero hay solo un problema: la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965 prohibió toda discriminación en contra de inmigrantes sobre la base de su origen nacional, reemplazando el viejo sistema prejuiciado y dándole a cada país una oportunidad igual en las cuotas. Al firmar la nueva ley, el Presidente Lyndon B. Johnson dijo que la “severa injusticia” del sistema de cuotas de origen nacional había sido abolida.
No obstante, el Sr. Trump afirma que todavía tiene el poder de discriminar, señalando una ley de 1952 que le otorga al presidente la habilidad de “suspender la entrada” de “cualquier tipo de aliens” que considera que son perjudiciales para los intereses de EE.UU.
Pero el Presidente ignora el hecho de que el Congreso luego restringió este poder en 1965, estableciendo simplemente que ninguna persona podía ser “discriminada en la emisión de una visa de inmigrante según su raza, sexo, nacionalidad, lugar de nacimiento o lugar de residencia”. Las únicas excepciones son aquellas provistas por el Congreso (por ejemplo, la preferencia para aquellos cubanos que buscan asilo).
Cuando el Congreso aprobó la ley de 1965, deseaba proteger no solo a los inmigrantes, sino también a los ciudadanos estadounidenses, quienes deberían tener el derecho de patrocinar a miembros de su familia o de casarse con un extranjero sin estar sujetos a una discriminación sin sentido.
El Sr. Trump puede que quiera revivir la discriminación basada en el origen nacional afirmando la distinción entre “la emisión de una visa” y “el ingreso” de un inmigrante. Pero esto no tiene sentido. Los inmigrantes no pueden legalmente recibir una visa si se les prohíbe la entrada. De manera que todas las ordenes en virtud de la ley de 1952 aplican de igual forma a la entrada y a la emisión de visas, como lo reconoce su orden ejecutiva.
Nótese que la prohibición de la discriminación se aplica solamente a los inmigrantes. Legalmente hablando, los inmigrantes son aquellos que reciben residencia permanente en EE.UU. En cambio, los visitantes temporales como los trabajadores invitados, los estudiantes y turistas, así como también los refugiados, todavía podrían ser discriminados. La ley de 1965 no prohíbe la discriminación basada en religión —que fue la propuesta original del Sr. Trump.
Mientras que los presidentes han utilizado su poder docenas de veces para mantener fuera a ciertos grupos de extranjeros en virtud de la ley de 1952, ningún presidente alguna vez ha prohibido a toda una nacionalidad de inmigrantes sin excepción alguna. En el caso citado con más frecuencia, el Presidente Jimmy Carter prohibió que ciertos iraníes ingresaran durante la década de 1980 debido a la crisis de los rehenes, pero los objetivos eran principalmente estudiantes, turistas y visitantes temporales. Incluso en ese entonces, la política tuvo muchas excepciones humanitarias. Los inmigrantes continuaron siendo admitidos en 1980.
Mientras que las cortes rara vez interfieren con cuestiones de inmigración, estas han afirmado la prohibición de la discriminación. En la década de 1990, por ejemplo, el gobierno creó una política que requería que los vietnamitas que habían volado a Hong Kong regresaran a Vietnam si deseaban aplicar a una visa de inmigrante de EE.UU., mientras que permitía a solicitantes de otros países pedir visas donde sea que deseen hacerlo. Una corte federal de apelaciones bloqueó dicha política.
El gobierno en ese caso ni siquiera se molestó en argumentar que la ley de 1952 permitía la discriminación. La corte rechazó su defensa de que habiendo una “conexión racional” con una medida de política exterior temporal se podía justificar ignorar la ley —un argumento que seguramente esgrimirá la administración Trump. La corte escribió, “No podemos re-escribir una provisión legal que según sus propios términos no provee excepción alguna o requisito alguno”.
Para resolver este caso, el Congreso enmendó la ley en 1996 para establecer que “los procedimientos” y “ubicaciones” para procesar las solicitudes no pueden ser considerados como discriminación. Mientras que aquí hay mucho espacio para travesuras del ejecutivo, la enmienda dejó claramente establecido que el Congreso todavía quería que tenga algo de fuerza la prohibición de la discriminación. Una prohibición generalizada de la inmigración según determinada nacionalidad por parte del presidente todavía sería ilegal.
Incluso si las cortes encuentran algo de espacio de maniobra aquí, la discreción puede llevarse demasiado lejos. Si el Sr. Trump puede legalmente prohibir a una región entera del mundo, dejaría en letra muerta la visión del Congreso de un sistema migratorio libre de sesgos. Una corte de apelaciones detuvo las acciones del Presidente Barack Obama para salvar a millones de inmigrantes indocumentados de deportaciones por la similar razón de que él estaba ignorando lo legislado por el Congreso. ¿Algo de discreción? Ciertamente. ¿Discreción para re-escribir la ley? No en el sistema constitucional de EE.UU.

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