Monday, February 27, 2017

Hermanos al Rescate: XXI aniversario del derribo

Hermanos al Rescate: XXI aniversario del derribo

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Por Mari Paz Martínez Nieto
(Artículo publicado originariamente el 24/02/2016)
El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate fue un hecho brutal que lacero las conciencias de muchos y quedo para siempre en la memoria de todos .Esta es una historia especial, tristemente única y apasionante, de un periodo de la historia de Cuba y del exilio , que no podemos ni queremos olvidar.En ella se entrecruzan acontecimientos políticos como el nacimiento de Concilio Cubano aquel intento de aglutinar a la oposición interna y al exilio, que nos hizo soñar a tantos, con los ansiados cambios anunciados desde el interior de la isla, y tristemente abortados antes de nacer.


Acontecimientos que 20 años después nos traen las mentiras que parecieron verdad, y aquellas verdades nunca reconocidas; aquel rencor enquistado en el corazón de algunos, el valor de unos y el miserable silencio cómplice de otros. Y siempre a tantos amigos añorados, con los que compartimos lo mejor y lo peor de aquellos de lucha solitaria Y por los mismos recovecos de la memoria encontraremos aquella anécdota que nos acerca a cada una de las victimas; la voluntad y el afán de justicia de Armando, la generosidad tantas veces demostrada de Carlos, la madura convicción en sus principios de Mario Manuel, la gratitud valiente y decidida de Pablo.
Y nos hablaran, amigos y familiares, como si el tiempo se hubiera detenido, y veinte años no fueran nada,y su ausencia tan solo una mentida ausencia. Y se hará presente aquella música que les acompañaba, aquel libro cuya lectura quedo interrumpida, la foto de aquella muchacha que quedo sobre la mesa de trabajo…lo particular de cada uno y siempre la irrefrenable pasión por Cuba que los unió en vida hasta el momento final
Cuatro vidas, cuatro victimas y el mas execrable de los crímenes: aquel que se comete contra el inocente, el indefenso, empleando toda la fuerza de un Estado enfermo de odio, contra sus propios compatriotas.
Porque no llegaron los misiles que acabaron con las vidas de Armando, Mario, Carlos y Pablo de enemigos extranjeros de países en guerra. No, aquellos misiles fueron disparados contra los cuatro tripulantes de dos avionetas Cessna desarmadas e indefensas, sobrevolando aguas internacionales, por militares cubanos pilotando aviones de combate MIG 21 de las fuerzas armadas de Cuba. La grosera impaciencia de los pilotos de los MIG solicitando la “orden para destruir” que se escucha en la grabación de ese terrible momento, instantes antes del derribo, entre los mandos cubanos y sus pilotos, fue ordenada y vilmente ejecutada por cubanos.
.Verdugos y victimas eran hijos de una misma patria aun cuando dos de ellos hubieran nacido en tierra de exilio. Cubanos contra cubanos Contra el odio y la venganza de los asesinos, el digno reclamo de una patria justa y libre de las victimas. La condena internacional, el reconocimiento del crimen por la ONU, La OEA y varios y diversos organismos e instituciones internacionales reclamando justicia no ha depurado las verdaderas responsabilidades, ni castigado a los culpables. Las investigaciones, muchas de ellas exhaustivamente elaboradas por las familias de las victimas, siempre quedaron en el camino intransitable de lo “políticamente correcto” que es lo mas parecido a la nada. Probablemente el relato del derribo nunca estará completo. La llegada de Internet, junto a los teléfonos celulares, la prensa digital, y el paso del tiempo han reunido : historia, titular periodístico, implicaciones políticas , memoria familiar , y anecdotarios varios, hasta conformar un puzzle complejo y diverso de lo acontecido aquel 24 de febrero de 1996 en donde la pieza maestra del puzzle señala inequívocamente al responsable de tan repúgnate crimen : Fidel Castro Ruz.
Veinte años después, Armando, Carlos, Mario y Pablo , nos recuerdan que aquella pasión que les hizo héroes, es un camino aun por recorrer . Honrar su memoria y reconocer su sacrificio nos compromete a seguir caminando tras la huella que ellos dejaron.
Que la meta sea pues el camino.

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