Trump llega al Congreso en el relevo más convulso de EE.UU.
Trump llega al Congreso en el relevo más convulso de EE.UU.
El relevo en el poder en Estados Unidos llega este martes a su última fase con el examen del Congreso de los cargos más relevantes de la nueva Administración, en un traspaso de poderes que ha sido calificado como el más convulso de las últimas décadas. En las pasadas semanas ya hemos visto algunos choques con el todavía presidente Barack Obama y con los servicios de espionaje del país. También han sido protagonistas de esta turbulenta transición los conflictos de interés de Trump y su costumbre de usar Twitter en lugar de los medios de comunicación tradicionales. Estados Unidos vivirá seguramente un periodo de incertidumbre.
No han pasado todavía ni dos meses desde que Trump ganara las elecciones, pero ya es evidente la gran influencia que ha generado en la política de Estados Unidos, en la arena internacional e incluso en el mundo económico.



Las declaraciones de Trump han hecho temblar a las bolsas de todo el mundo y las relaciones diplomáticas de EE.UU. con países como China, Rusia o Israel. Numerosas voces expertas se han apresurado a calificarle de inexperto en la necesaria diplomacia que una primera potencia como Estados Unidos necesita ejercer. Trump por su parte no ha dudado en posicionarse al lado del presidente ruso, Vladímir Putin, y de Julian Assange en el desafío a la CIA y a otras agencias de espionaje que acusan a Rusia de interferir en la campaña electoral estadounidense.
Muchos vaticinaban que al ganar las elecciones y acercarse a la realidad de ser presidente de EE.UU., Trump suavizaría su discurso y adquiriría mejores y más diplomáticas formas… Aunque el presidente electo sigue empeñado en demostrar que no va a ser así sino que va a seguir fiel al estilo que ya demostró en su campaña.
Esta semana comienzan en el Senado las audiencias para los nominados a los distintos cargos de la Administración. Trump ofrecerá su primera rueda de prensa en medio año y en diez días jurará su cargo como nuevo presidente de los Estados Unidos, sucediendo a Barack Obama.
Incómodas preguntas sobre su pasado o sobre sus opiniones esperan a los nominados —un grupo heterogéneo de ideólogos conservadores, generales y multimillonarios sin experiencia de Gobierno— que se las verán con los demócratas, que aunque están en minoría, seguramente aprovecharán las audiencias para incomodar a los candidatos por sus contradicciones con Trump.
Se espera la comparecencia de Jeff Sessions, senador de Alabama nominado para fiscal general; Rex Tillerson, presidente de la petrolera ExxonMobil, nominado para secretario de Estado; John Kelly, el general de los marines que dirigirá la Seguridad Nacional; y Mike Pompeo, congresista de Kansas que se prepara para dirigir la Agencia Central de Inteligencia.

Candidatos cuestionados

Sessions, un blanco que creció en el Sur profundo durante la época de la segregación, será el primero en abrir las audiencias. Seguramente tendrá que hacer frente a preguntas sobre sus comentarios despectivos sobre los negros o sus bromas sobre el Ku Klux Klan, o su denuncia por fraude electoral, cuando ejerció de fiscal federal en Alabama en los ochenta, contra los activistas que luchaban por el derecho al voto de los negros en el sur.
Tillerson, nominado para ministro de Exteriores, tendrá que dar explicaciones sobre su amistad con Putin. Durante su presidencia de ExxonMobil, Tillerson ha conseguido aumentar la presencia de la petrolera en Rusia y mostró su oposición a las sanciones de la Administración Obama. En 2013, Putin le concedió la medalla de la Orden de la Amistad.
Kelly probablemente tendrá que escuchar preguntas sobre los planes de Trump de construir un muro en la frontera, el cual ‘pagará’ México, y Pompeo, que se dispone a dirigir la CIA, tendrá que responder sobre las burlas y desaires de Trump a dicha agencia.