Wednesday, January 11, 2017

Todos los días un Día de la Libertad

Todos los días un Día de la Libertad

Peter Goettler considera que "La adherencia al principio liberal clásico nos permite resaltar las inconsistencias en las posiciones de otros: las áreas de acuerdo pueden ser la ventana estrecha para entrar y persuadir en las áreas de desacuerdo".
Ha sido un inicio emocionante de mi época en Cato. Desde que me uní al Instituto como Presidente y CEO a principios de abril, he estado ocupado viajando para conocer muchos de nuestros generosos donantes, pasando tiempo en la oficina con nuestros académicos y nuestro personal, y auspiciando y participando en los seminarios de Cato y otros eventos alrededor del país. Entre los donantes y miembros del staff de políticas públicas del Instituto hay muchas personas que ya conozco bien. Pero ha sido grandioso conocer nuevos amigos y tener la oportunidad de pasar más tiempo con viejos amigos. Deberíamos ser optimistas acerca de que nuestros esfuerzos construirán una sociedad más libre: tenemos ideas muy poderosas y personas muy especiales de nuestro lado.



Conforme mi segunda semana empezaba en Cato, visité Filadelfia para participar en la primera conmemoración del Día de la Libertad en el Centro Nacional de la Constitución. El día de la libertad se pretende que sea una celebración anual de la libertad humana y de la libertad, una idea concebida a aproximadamente hace dos años por una donante de Cato, Frayda Levy. A través de su energía y fuerza de voluntad, Frayda llevó este día desde el concepto hasta la realidad. En Filadelfia se realizó un evento de lanzamiento por el primer Día de la Libertad, que incluyó una serie de paneles de discusión con académicos de políticas públicas, intelectuales públicos, comentadores, y miembros de la audiencia de alrededor del espectro filosófico y político. Nuestros objetivos incluían encontrar puntos en común y acuerdos con personas y organizaciones con las cuales normalmente nos consideraríamos adversarios intelectuales, pero también reconocer que nuestra capacidad de estar en desacuerdo es, en sí misma, un elemento esencial de la libertad. Mientras que la conversación resaltó nuestras diferencias, esta hacía evidente para mi algunas de las cosas que son muy especiales acerca de Cato y del liberalismo.
Primero, favorecemos una visión expansiva de la libertad individual y del gobierno limitado en todas las áreas. Sin importar cuál es el asunto —los mercados libres y la libertad económica, los derechos de propiedad, las libertades civiles y religiosas, la justicia criminal, el comercio, la inmigración, la construcción de naciones y el aventurismo militar, la educación— nosotros promovemos el mayor espacio para la acción privada y la libertad y el mínimo, o la ausencia, de la coerción estatal. Conforme el debate se mueve entre los distintos asuntos, otros oscilan entre una visión expansiva de la libertad y una visión expansiva del Estado: la diferencia clave siendo las diversas áreas en las que ellos argumentan a favor de una actitud liberal clásica frente a una actitud estatista. Una filosofía que no es internamente consistente es inherentemente débil. La de nosotros es consistente —y por eso es poderosa. Entre muchos otros factores, esto ayuda a explicar la marcha inexorable de la libertad a lo largo de los últimos 250 años. Por supuesto, muchos de los que debaten con nosotros no están representando a una filosofía, sino simplemente a la política. Esta es la única manera de explicar la “envoltura” inconsistente de sus posturas en distintos asuntos. ¿Por qué los Republicanos suelen favorecer el libre comercio pero oponerse a una inmigración más liberal? ¿Por qué los Demócratas suelen defender algunas libertades civiles y no la libertad económica? Porque están persiguiendo objetivos políticos en lugar de basarse en un principio.
Segundo, un compromiso continuo con no ser sesgados hacia partido político alguno solo ayudará a Cato a avanzar sus valores. Y estos valores avanzan solo si logramos convencer a aquellos con quienes no estamos de acuerdo. En este aspecto, el punto anterior es relevante: el principio es más poderoso que la política. Pero el contexto en el que realizamos nuestros argumentos también importa. Cuando el debate se realiza en un contexto partidista, la gente se enfoca en sus objetivos políticos y rara vez ceden espacios. Encuentran o desarrollan argumentos para justificar una posición en lugar de aplicar un principio para llegar a una conclusión. La adherencia al principio liberal clásico nos permite resaltar las inconsistencias en las posiciones de otros: las áreas de acuerdo pueden ser la ventana estrecha para entrar y persuadir en las áreas de desacuerdo. Es interesante que en las discusiones en el Día de la Libertad en Filadelfia, los participantes desde todo el espectro resaltaron áreas en las que estaban de acuerdo con Cato y con los libertarios, así como también asuntos en los que habíamos trabajado juntos. Ninguna de las otras organizaciones presentes allí fueron citadas de esta manera. Por años como un donante de Cato —y ahora como un empleado— estoy orgulloso cuando reviso el reporte anual y veo, además de las fotos de nuestros distinguidos académicos y miembros del personal, fotos de grandes pensadores y de las mejores mentes de a través del espectro con quienes estamos de acuerdo en temas clave. Estoy contento de no ver fotos exclusivamente de políticos de un partido o de otro. Considero que esto dice mucho acerca del liberalismo. Y, a pesar de los elementos decepcionantes del ambiente de políticas públicas en el que nos encontramos, creo que dice mucho acerca de nuestros prospectos a largo plazo para construir el tipo de sociedad libre en la que queremos vivir. Espero más “Días de la Libertad” en nuestro futuro.

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