Monday, January 23, 2017

¡Por fin, el día llegó! ¿Le teme a Trump y su gobernación?


Tal cual
Ángel Verdugo
 
En la vida diaria así como en la política: las bravatas y amenazasque suelen lanzar algunos rara vez se concretan.

Ya estamos aquí: 20 de enero del año 2017. Fecha fatídica como pocas. ¿Llega usted atemorizado, temeroso de lo que nos espera, según no pocos? ¿Y aceptó acríticamente sus presagios apocalípticos? ¿En verdad, espera usted una relación entre México y Estados Unidos, digna de una tragedia griega?
En la vida diaria así como en la política, este viejo refrán es casi de validez universal: Son más las echadas que las ponedoras. Es decir, las bravatas y amenazas que suelen lanzar algunos rara vez se concretan. ¿Le ha tocado ver alguna vez, a un bravero de cantina? A éstos, las más de las veces, si no lo sacan a empujones los cantineros y algún parroquiano, es la policía la que se encarga de él.
Con las debidas diferencias, a los políticos echones les sucede más o menos lo mismo; pocas veces los ciudadanos hacen caso de sus promesas, y aun cuando votan por él, una y otra vez, en modo alguno significa que estén convencidos que sus promesas serán concretadas.



Algo así pasa con Trump; hoy, en el mundo, cientos de millones están muy asustados, ante la simple eventualidad de que sus amenazas e ideas descabelladas pudieren volverse una dolorosa y dañina realidad. No me cuento entre estos últimos; por el contrario, veo otro futuro frente a la gobernación que intentará poner en práctica el presidente Trump.
¿A qué se debe mi escepticismo frente a aquella visión apocalíptica, casi de Día del Juicio Final?
Simple y sencillamente, a la institucionalidad del sistema político de Estados Unidos. No concibo un ciudadano pasivo al extremo, que al darse cuenta de los daños que podría causar a su calidad de vida ésta o aquella medida, del que cuando lea esta colaboración ya sería Presidente de Estados Unidos, permaneciere resignado y nada haría.
También, no concibo a las grandes empresas con presencia global, ver con simpatía el proceso de involución que supuestamente aplicaría Donald Trump. Por el contrario, de comenzar dicho proceso, Trump empezaría a encontrarse con la realidad que se ha negado a ver durante meses: El voto que recibió, en modo alguno es un cheque en blanco para que empiece a cerrar la economía de Estados Unidos.
Por otra parte, ¿cuál será la reacción del presidente Trump, a partir de que la República Popular China y la Unión Europea —junto con países como la India y Japón— le respondieren con sanciones similares o más graves, a las empresas de Estados Unidos?
¿Qué haría el consumidor de Estados Unidos, acostumbrado a una inflación muy baja —como consecuencia de importaciones casi sin aranceles del resto del mundo—, cuando esto comenzare a desaparecer? ¿Y la parte de la seguridad y el combate al terrorismo? ¿Qué haría el presidente Trump cuando los grupos de fanáticos fundamentalistas enfocaren sus baterías en contra de blancos norteamericanos únicamente? ¿Qué haría ante la renuencia de algunos países europeos, a cooperar en el intercambio de inteligencia para prevenir y combatir el terrorismo?
Podría seguir indefinidamente con preguntas de índole similar en las cuales, el denominador común sería el origen: Propuestas no realistas o si lo prefiere, alejadas o contrarias a la realidad que priva hoy en el mundo.
De darse el rechazo que encierran las preguntas de arriba, ¿cuál piensa usted sería la posición y reacción del Congreso, empresarios, Fuerzas Armadas y la comunidad de inteligencia?
Por lo que harían, no compro la visión apocalíptica. ¿Y usted, piensa que Trump sí cumplirá sus amenazas?

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