Thursday, January 12, 2017

¿Podrán nuestros gobiernos otorgar beneficios como el de Carrier?


Tal cual

Ángel Verdugo
Los medios dieron cuenta ya del compromiso al que llegó el Presidente electo Trump, con la United Tecnologies, propietaria de Carrier.
A la hora de escribir esta colaboración, poco después de las nueve de la mañana de ayer jueves, el rumor es confirmado: El doctor Carstens se incorporará, a partir del 1 de junio del año próximo, al Banco Internacional de Pagos.
Sin duda, además de ser un reconocimiento a todo un profesional con una gran experiencia, es también el justo reconocimiento a su independencia y dignidad en el servicio público. Bien por él. Ahora, únicamente quedaría suplicarle al Presidente, dado que su dotación de errores permitidos está completamente agotada, que por ningún motivo se le vaya a ocurrir —porque sería una ocurrencia en el peor sentido de la palabra—, nominar a Videgaray, Aportela o Meade.



Le llegó la hora de empezar a decidir, tanto en bien de los mexicanos y del país, como de la economía y del mejor futuro de los tres. El que nomine, para empezar, debe ser más independiente que el doctor Carstens que es, en sí mismo, una gran dificultad. Vayamos al tema.
Los medios dieron cuenta ya del compromiso al que llegó el presidente electo Donald Trump, con la United Tecnologies, propietaria de la empresa Carrier. Al margen de los rumores de algunos detalles de la negociación los cuales, es muy posible que tardemos en enterarnos de todos, lo que ha quedado claro para unos y otros, es la etapa que empezamos a vivir ya: la economía políticamente correcta.
Sería inútil tratar de reducir las implicaciones —para México—, de un manejo así de la economía; particularmente de una que posee las características de la de Estados Unidos; no únicamente por sus dimensiones y las extensas ramificaciones de la misma en el planeta sino también, por la visión y cultura empresarial en favor del libre mercado y la globalidad, de la casi totalidad de sus empresarios.
¿Qué decidirá el Consejo de Administración de United Tecnologies? ¿Será satisfactorio el arreglo? ¿Les garantiza, esta aceptación de una decisión tan alejada de lo que marca la búsqueda de valor para los accionistas de una empresa, obtener más y más jugosos contratos de proveeduría en materia militar con el gobierno de Estados Unidos?
¿Y qué decidirán otras empresas? ¿Qué hará Ford Motor Company y General Motors, ante sus proyectos de expansión en México o en otro país, con miras a permanecer competitivas? ¿Se plegarán a las amenazas de quien está acostumbrado a hacer negocios casi de manera gansteril?
Ahora bien, ¿qué haremos nosotros? ¿Estamos en condiciones de entrar a una puja con ésta o aquella empresa para igualar o superar las condiciones que un gobernante como Donald Trump establece para las empresas de su país? ¿Acaso de lo que se trata es de mantener artificialmente, empresas que han perdido toda capacidad de competir por sus bajos niveles de competitividad o si lo prefiere, que los altos salarios pagados a sus trabajadores no guardan relación alguna con su productividad?
¿Podrán los gobiernos municipales y estatales y por supuesto el federal, competir bajo estas nuevas reglas? Es más, ¿deben entrar a competir con alguien prácticamente invencible en materia de recursos como sería el gobierno de Estados Unidos?
¿Cuál será la ruta que este gobierno y los responsables de Hacienda y Economía, propondrán seguir? ¿Ganar la siguiente elección? ¿No tienen otra cosa en mente?
Como diría el Cuervito Zamora en Hermosillo, hace años: ¡Agárrate, Genoveva, que vamos a cabalgar! Hoy, así estamos; hay que agarrarse bien porque, el camino estará lleno de obstáculos.

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